LOGINTodos en el salón observaban cómo Kate hacía el ridículo, negando con la cabeza en silencio. Alguien perdió la paciencia y alzó la voz para romper la tensión.—Kate, no debiste venir. ¿De verdad tienes tantas ganas de ponerte en ridículo?Pero la loba no captó la indirecta.—¿Ponerme en ridículo? —dijo con arrogancia—. Wendy es la única vergüenza aquí. Se moría por Cole y no pudo retenerlo, así que ahora recurre a sus trucos sucios para vengarse. ¿Qué tiene que ver eso conmigo?Le di un trago a mi copa de champán con calma y miré a Cole.—Muy bien, escúchenme todos. Ya conocen la situación —anuncié con voz clara y firme—. Es hora de elegir un bando. O se van con Cole, o se quedan conmigo. Y no lo olviden: tengo fama de usar trucos sucios según la loca que está aquí.Dejé que mis palabras flotaran en el aire frío del salón. Kate alzó la barbilla, convencida de que la balanza se iba a inclinar a su favor. Pero la realidad la golpeó de frente. Todos y cada uno de los líderes present
Cuando llegué al territorio de la manada de Blood Moon y vi a mis padres, mi coraza de loba fría y vengativa se rompió por completo. Las lágrimas me traicionaron y corrieron por mi rostro sin pedir permiso. Estaban vivos. Mis padres aún respiraban. Toda mi manada estaba a salvo y en paz.Al verme llorar de esa forma, me rodearon con sus brazos. Era el mismo abrazo cálido que me daban cuando era una cachorra. La voz de mi madre sonó llena de ternura.—Ya me enteré de todo, mi cachorra. No derrames ni una lágrima por ese don nadie —murmuró—. Hay lobos mil veces mejores allá afuera. Todo va a estar bien.Negué con la cabeza para detener su consuelo. No eran lágrimas de dolor. Estaba ahogada por un alivio brutal que no había sentido en años. No tenía nada que ver con Cole ni con su traición.Me sequé la cara a toda prisa y la miré.—Mamá, ¿papá y tú me apoyarían sin importar la locura que haga? —pregunté.La pregunta la tomó por sorpresa. Me miró de arriba abajo con la preocupación e
—¿A qué te refieres? —preguntó Cole.Enrosqué un mechón de cabello en mi dedo índice, con la sangre más fría que nunca.—Me refiero a que tú y yo ya no tendremos nada. En esta vida y en la siguiente... lo nuestro es historia. Y tu manada no va a sobrevivir ni al primer invierno.Cole me escudriñó con la cara desfigurada por el shock. Un segundo después, su confusión pasó a ser una furia que había estado conteniendo.—Wendy... detén esta locura ahora —exigió con voz ronca—. Solo celebré una ceremonia. Eso es todo. Yo jamás quise que lo nuestro terminara...Lo interrumpí, sin dejarlo respirar.—Cuida tu boca, Cole —le advertí con una calma letal—. Los lobos le juran lealtad a un solo compañero destinado en toda su vida. Me da asco imaginar que yo estaba en tu cabeza mientras le jurabas amor eterno a Kate en ese altar. Es descabellado, ¿sabes? Y para que te quede muy claro: no eres tú quien me deja a mí. Soy yo quien te saca de mi vida.Cole retrocedió como si lo hubiera abofeteado
Por supuesto que Kate no iba a permitirlo.Yo había llegado a esa estúpida ceremonia exhibiendo el mayor orgullo de la manada de Blood Moon: mis joyas más finas y mis mejores gemas. Todo eso junto a provisiones de primera calidad, capaces de mantener a su manada durante tres años. Eran recursos que ni siquiera estaban cerca de acabarse.Kate ya le había echado el ojo a cada caja de esas joyas, y ambas lo sabíamos a la perfección.Al darse cuenta de su error al gritar, tragó saliva y controló su tono de voz. Se metió de lleno en su papel de mosquita muerta y enferma.—Wendy... no tenía idea de que fueras tan manipuladora —murmuró ella—. Así que todo el apoyo que le diste a Cole... fue solo para comprar tu puesto como Luna. Si lo hubiera sabido... jamás habríamos aceptado tu caridad.Los locos de la manada empezaron a gritar a su favor.—¡Por la Diosa, si hubiéramos sabido sus intenciones, le habríamos devuelto su basura! —gritó uno de ellos.—Qué loba tan manipuladora... nuestra
Los gritos de la manada me aturdían.La multitud de lobos me rodeó, gritándome cada insulto que se les venía a la mente. Estaba a un segundo de mandar todo al carajo y largarme, cuando una mano de hierro inmovilizó mi brazo. La voz de un lobo sonó con la potencia necesaria para hacer vibrar hasta las vigas del techo.—¡No te vas a mover de aquí! —bramó—. Si a la Luna Kate le pasa algo por tu culpa, vas a pagar las consecuencias con tu carne.El silencio cayó sobre la manada tras su amenaza. Luego, se movieron al unísono como una jauría hambrienta. Alguien me tiró del pelo hacia atrás con fuerza mientras otro me inmovilizaba los brazos por la espalda.—¿Cómo te atreves a atacar a la Luna Kate? —escupió un miembro de la manada—. Vas a parar al centro de sanación ahora mismo. Si ella no sale viva, tú vas a seguir el mismo destino.Cuando llegamos al centro de sanación, Kate ya estaba en la cama, arropada con sábanas blancas. Por poco y de verdad me creí que se estaba muriendo.Cole
Cuando el ruido del público amainó, no dejé de mirar a Kate.Estaba apoyada en el pecho de Cole. Parecía radiante y feliz, tragándose las felicitaciones de la manada como si fuera la reina del mundo.Me acerqué a ellos y hablé con una voz que dejó muy claro mi odio:—Felicidades.Pero en el segundo en que di un paso más en su dirección, Cole se atravesó como un escudo frente a Kate. El instinto de Alfa lo empujó a protegerla y ese reflejo de macho protector me dio una cachetada. ¿Qué carajos le hice para ponerlo tan a la defensiva? Él estaba tan seguro de que mi próximo movimiento sería atacarla que se olvidó de nuestro vínculo.Una sonrisa amarga se dibujó en mi cara.—Baja la guardia, Cole. Lo digo en serio.Vi el debate interno de Cole en sus ojos. Podía verlo todo: el deseo de pedir perdón por su actitud en el altar estaba peleando contra el instinto salvaje de mantener las garras afuera por si yo perdía el control.Pero en ese momento, mi único objetivo era rescatar la poc







