Mag-log inNatasha.
¡Me beso, Nathan me beso!
No comprendo muy bien el motivo del beso. Mi mente da miles de vueltas y realmente no sé qué hacer. ¿Le estoy devolviendo el beso?, ¿lo estaré haciendo bien? Sinceramente no lo sé. Estoy sorprendida y a la vez emocionada. No quiero que termine, pero si lo estoy haciendo mal probablemente terminará.
¡¿Qué hago con los ojos abiertos?!
Debo cerrarlos aunque me resulte imposible en estos momentos. Él tiene su ceño fruncido, ojos cerrados y sus manos están en mis mejillas. Parece relajado aun teniendo ese aspecto de molesto.
—Natasha, deja de pensar —dice, deteniendo el beso, su voz era ronca, abrió sus ojos que estaban dilatados mientras me veía con ternura—. En serio quiero besarte y tus pensamientos están en medio de nosotros.
—No lo puedo evitar —respondo, él da pequeñas caricias en mi mejilla izquierda. Coloca su frente encima de la mía pasando su pulgar por mi labio inferior—. No sé que hacer, Nathan.
—Solo déjate llevar y si te gusta, continuas —besa la comisura de mi labio—, si no te gusta puedes detenerme y hacemos como si nada paso.
—Pero...
—¿Quieres que te bese, Natasha? —se aleja un poco esperando mi respuesta.
—Quiero que me beses y me hagas olvidar lo que pasa en mi mundo —digo.
—Eso es suficiente para mí, bonita —vuelve a besarme.
Estampa nuevamente sus labios con los míos haciéndome soltar un suspiro, pasa su mano libre alrededor de mi cintura atrayéndome a su cuerpo. Me muerde un poco mi labio inferior para que abra la boca y deje entrar su lengua. Paso mis brazos por su cuello y empiezo a darle caricias en su diminuto cabello haciéndolo gruñir de satisfacción. Nos detenemos por falta de aire y en este momento me di cuenta de que tenía los ojos cerrados también.
—Me gustas —dice, con su respiración acelerada—. Me gustas mucho más de lo que podría haber imaginado.
Sonrío e intento alejarme para calmar mi respiración y mi acelerado corazón. No me deja separarme ni un centímetro de él, más bien me acerca más.
—Nate, necesito respirar un poquito —sonríe, besa mi nariz—. Vale, no me alejaré, solo intenta aflojar el agarre. No iré a ningún lado, capitán América.
Suspira y en vez de aflojar el agarre, me abraza.
—De verdad quisiera que todo esto fuera diferente —le correspondo el abrazo—. Quisiera que me hubieses conocido en otra situación, Natasha.
—Todo estará bien, Nate —acaricio su espalda—. Somos circunstancias que nunca elegimos ser —asiente—. Este era el momento para conocernos y está bien —se aleja un poco para verme a los ojos—, porque para mí fue y seguirá siendo perfecto.
Traga grueso.
—No dirás eso después de que sepas la verdad —frunzo el ceño—. No querrás saber de mí.
—Con mentiras o verdades a medias igualmente me gustas —sonríe de lado—. Puede que no entienda muy bien lo que es el amor, pero contigo todo mi sistema nervioso falla, mis pulsaciones son irregulares, a mi sistema respiratorio le falta el aire y estoy pensando seriamente en que sufriré un infarto en el miocardio.
Suelta una carcajada.
—Estás admitiendo que te gusto de la forma más hermosa que podías darme —afirma—. Eres la chica más adorable que he podido conocer y me siento afortunado de que sientas lo mismo que yo.
Me da varios besos en el rostro haciéndome reír.
—¿Quieres ser novia de este capitán América? —frunce el ceño—. Bueno, aunque en jerarquía vendría siendo mayor.
—Mi familia es de la mafia te voy a traer problemas —acaricio su mejilla, se sienta en el sofá y me atrae a él para que me siente a su lado, bueno, eso creía yo.
Estoy sentada a horcajadas en su regazo.
—Me importas tú —besa mi nariz—. Me gustas tú —besa mi frente—. La que quiero eres tú —besa fugazmente mis labios—. No te preocupes por mi trabajo que de ellos me encargo yo.
Nos miramos por unos segundos y volví a hablar.
—Entonces si quiero ser novia del capitán América —su rostro se relaja y me muestra la más hermosa sonrisa que pude verle—. Quiero estar contigo, Nathan. Quiero estar contigo aunque toda mi vida sea un caos.
—Y yo quiero estar contigo, Natasha —vuelve a besarme—. Quiero estar contigo y ser parte de tu caos.
Sus besos pasaban de uno calmado y dulce, a unos que me hacían sentir deseada, protegida, querida y no tengo idea de como explicar eso.
Solo lo sentí.
Me convertí oficialmente en la novia del no pandillero, pero sí capitán América, Nathan Ackerman.
***
Después de una noche de besos y juegos tontos, me había quedado dormida en el pecho de Nate. No quiso despertarme y me llevó entre sus brazos a su habitación. El sueño de toda chica de ser cargada como novia en luna de miel, fue cumplido y yo ni consiente estaba.
En fin... ah, claro. Volví solo a dormir con él.
Camino hacia la cocina cuando el olor a comida me despertó. Sonrío al verlo tan serio realizando una ardua labor.
El desayuno.
—Deja de espiar a las personas, bonita.
—Ni siquiera hice ruido al venir hasta aquí —me quejo.
—No llegué a mayor de la fuerza aérea sin saber jugar al escondite —dice con orgullo.
—No sabía que cocinabas —lo veo moverse con agilidad en la cocina, está usando una camisa gris y un short de color negro—. Te crecerá el pie si sigues sin usar zapatos.
—He vivido solo en una base militar y cocinera no tengo. Además en estos momentos traigo calcetines —por primera vez se voltea a verme, deja el plato de pan tostado con tocineta y huevo—. Buenos días, nena.
—Buenos días, bonito —me da un beso en los labios y nos sentamos a comer.
Hablamos de muchas cosas. Gustos, miedos, hobbies... nos terminamos de conocer. Recibo una llamada de un número desconocido y le hago una seña para decirle que iba a atender el celular.
Llamada telefónica:
—Sí, buenos días —respondo al deslizar el dedo por la pantalla.
—Buenos días, la llamamos del Olympia Medical Center —me dice la voz de la chica al otro lado del celular.
—¿Hay algún problema con mi tía? Ella iba a recibir una cirugía de emergencias y estaban esperando a otro doctor —me levanto de la silla preocupada, Nate imita mi movimiento y niego con la cabeza.
—Señorita, lamento tener que llamarla para darle esta noticia, pero necesitamos que venga de inmediato al hospital. Su tía acaba de morir en quirófano y estamos avisándole a sus familiares.
El balde de agua lo recibí a las 11 de la mañana terminando de herir los poco que quedaba sano en mí.
—Iré lo más pronto que pueda, gracias —respondo y termino la llamada.
Mis piernas flaquean y si no es por Nathan caigo de rodillas al suelo. Las lágrimas no tardaron en aparecer y solo me acurruqué en sus brazos. Mi estropeado corazón podía escucharlo romperse en mil pedazos, otra vez.
***
Llegamos al hospital después del mediodía. Le avisé a Danielle sobre mi tía y a los minutos estuvo en casa de Nate junto a Logan para darme ánimos. Por más que quiera regresar el tiempo en donde mi vida era perfecta, no logro hacerlo. Más bien parece que se empeñó en hacerme sufrir por la lucha de poderes que no me pertenece.
Odio en lo que se ha convertido mi vida.
Estaba sentada en una silla esperando en el consultorio del doctor Kozlov a que alguien viniera y me explicara que es lo que estaba sucediendo. Sé que existen complicaciones en todas las cirugías, pero el destino está siendo muy cruel conmigo estos días. Veo entrar a varias personas haciendo que se me acelere el corazón.
—Lamento la tardanza —se excusa el doctor Kozlov, entra un hombre y dos mujeres más junto a Nathan, Logan y Danielle.
—¿Qué fue lo que sucedió con mi tía Francesca? —pregunto, tragando el nudo en la garganta, él se sienta luego de cerrar la puerta.
—Solo hicimos valer la última voluntad de la señora Rinaldi —responde un chico de cabellos castaños—. Soy Ryan Stevenson y fui el encargado de realizar la cirugía de su tía.
—¿Cuál última voluntad? —miro al doctor molesta—. No hiciste ninguna cirugía así que no digas que la hiciste.
Veo al doctor Kozlov reírse. Nathan iba a golpear al rubio, pero la puerta fue abierta por un hombre uniformado haciendo que él y su hermano, de inmediato se pusieran firmes.
—General Johnson —dicen los hermanos al unísono.
—Lamentamos la partida prematura de su tía, pero debido a la falta de tacto y paciencia de ciertas personas —el fulano general, mira a los médicos—, todos nos hemos visto afectados en estos momentos —suspira con cansancio—. Chicos, pueden descansar.
Nathan y Logan obedecen y con mala cara ven al doctor Kozlov.
—¿Recuerdas en tu viaje a Islandia que hablaste con alguien sobre Sasha? —me pregunta el rubio, frunzo el ceño y asiento—. Esa fue la primera vez que nos vimos, Natasha.
Abro los ojos con sorpresa. Así que fue él a quien vi ese día.
—Mira, la verdad es que en serio eres mi ídolo y te admiro por ser un excelente neurocirujano, pero esto que me estás diciendo no tiene nada que ver conmigo —suspiro—. Lo único que quiero saber es qué sucedió con mi tía.
Me da una leve sonrisa sin emoción.
—Entonces vamos a dejar que tu amigo nos diga que sucedió con tu tía —responde burlón, el doctor Kozlov.
Todos ven a Nathan. Su respectivo ceño fruncido y rostro inmutable, se hizo presente. Gira su cabeza hacia mí y con una mirada que desconocía, me habló.
—Soy el mayor Nathan Ackerman de las fuerzas especiales de los Estados Unidos —lo miro incrédula—. Fuimos llamados por Dmitry Bogdánov para que incluyéramos a sus nietos en el programa de protección al testigo que ofrece la Unión Europea.
¿Pertenece a las fuerzas especiales? ¿De qué se supone que está hablando? Yo no tengo nada que ver ahí. No es cierto...
—¿Qué tiene que ver eso con la situación de mi tía en estos momentos? —mi corazón late con fuerza, Nathan deja de verme a los ojos y guarda silencio.
—Soy el capitán Logan Ackerman de las fuerzas especiales de los Estados Unidos —miro sus ojos buscando alguna mentira, pero no la hay—. El líder de la mafia italiana estaba buscando la manera de asesinar a los nietos del líder ruso. Por eso, Arya y Lauren —señala a las chicas de cabello castaño y a la pelirroja—, fueron contratadas para que cuidaran del nieto del líder y su amigo.
—Voy a repetirlo una vez más...
—No hace falta —me interrumpe, el doctor Kozlov—. Tu tía Francesca estaba cansada de las locuras de Stefano. El día que tú y yo nos vimos en Islandia, ella me pidió que te cuidara, que ella era el punto débil para detonar la crueldad de tu tío y así podíamos acabar con la organización italiana.
Mis lágrimas empezaron a caer y miré a cada una de las personas que estaban aquí. Me levanto de la silla y empiezo a caminar a la salida. La pelirroja que ahora recuerdo quien es, se atraviesa en mi camino sin darme permiso para salir.
—Perteneces al programa de protección al testigo, Natasha —como poseída me giro a ver a Nathan—. Logan y yo fuimos llamados por el líder ruso para que te cuidáramos —mira a kozlov—. Le habíamos pedido tiempo, pero ellos tienden a no esperar y hoy nos dimos cuenta de eso.
El rubio ruso se levanta de su silla y se coloca frente a mí, me mira con cariño y ternura para volver a hablar.
—Me cansé de esperarlos y por eso hago las cosas a mi manera —dice, con frialdad—. Hola, soy Aleksandr Kozlov. Llevo veinte años buscándote sin descanso —mis ojos vuelven a llenarse de lágrimas—. Lamento tener que vernos así, pero las circunstancias lo ameritan.
—No, por favor... —susurro, empiezo a dar pasos hacia atrás.
Esto no puede ser cierto.
—Ante el mundo soy conocido como un héroe que respeta las leyes, pero ante el mundo al que nadie se atreve a ir, yo hago mis propias reglas —mi espalda choca contra la pared—. Soy el líder de la mafia rusa, nieto de Dmitry Bogdánov y tu hermano mayor. Soy Sasha y maté a tu tía porque ella me lo pidió.
El aire se escapó de mis pulmones y mis ojos se nublaron por las lágrimas. Miré a todos nuevamente esperando que fuera mentira, pero nadie se atrevió a decir algo.
—Danielle—detengo la mirada en mi mejor amiga.
—Nata, lo siento —responde, como puedo camino hacia la puerta mientras ella hablaba—. Soy psicóloga en Cobs Company y no podía revelar nada sobre esta misión.
Me han mentido en todo este tiempo.
—¿También lo sabías? —muerde su labio—. ¡Te dije lo desesperada que estaba por no recordar mi pasado, por no saber quién era Sasha y el temor de que mi familia fuera parte de la mafia! —le grito, mirándola con indignación—. ¡Soy tu mejor amiga, Danielle!
—Lauren me pidió ayuda en la misión y me pidieron discreción, Nata —intenta acercarse, niego con la cabeza—. No podía decirte nada. Soy psicóloga del sobrino de Sasha.
—¡Soy tu mejor amiga, Danielle! —detengo mi salida y voy hacia ella—. Me podías haber dicho desde hace tiempo que era hija de mafiosos o que mi hermano estaba vivo —trago grueso—. ¿Le dijiste sobre mis problemas a esta gente? —abro los ojos con sorpresa al ver que no dice nada—. ¡¿Me usaste como experimento y le dijiste a esta gente sobre mí?!
—Perdóname, Natasha —empieza a llorar.
Que idiota fui.
Sonrío y vuelvo a ver a Sasha que me mira preocupado.
—Déjame ver a mi tía y despedirme de ella, por favor —le pido con sinceridad fingiendo estar calmada.
—La mandé a cremar y no puedes, perdón —nos miramos fijamente—. No quería que nos conociéramos así.
Tampoco tuve derecho de despedirme de ella.
—Ya no importa —sonrío sin ganas—. Voy a ir al jardín del hospital por un rato. Déjame procesar esto y después hablamos tú y yo.
—Estaré esperándote en la morgue. Nadie ira para allá —asiento—. Perdóname por hacer de tu vida una m****a.
Niego con la cabeza.
—Solo viví engañada mucho tiempo, Sasha —respondí decepcionada.
Abro la puerta del consultorio y con la poca fuerza que me quedaba, me fui al jardín. No iba a llorar, todavía había cosas que debía aclarar con él.
***
No sé cuantos minutos o tal vez horas habían pasado. El frío se filtró por mi cuerpo haciéndome titiritar. La morgue era el lugar más tenebroso y helado de todos los hospitales. Es un lugar desolado al que va solo gente a reconocer cuerpos y a llorar con dolor su pérdida. Caminé hacia el interior de una de las habitaciones de ahí al ver a Sasha esperándome. Entramos al lugar, él cerró la puerta y nos miramos fijamente a los ojos.
—No hay vivos solo muertos y nadie nos podrá interrumpir aquí —habla, asiento y seguimos viéndonos.
¿Estará buscando las mismas respuestas que yo?
—Aprendí a leer los ojos hace años —le digo—. Busco verdades en ellos porque las palabras resultan mentira la mayoría de las veces.
—Así hice para avanzar y crecer —responde—. Te busqué durante toda mi vida. Tuve que luchar para llegar a ti y encontrarte hoy.
Un escalofrío pasa por mi cuerpo.
—¿Eres el líder de la mafia? —asiente—. Por muchos años he visto morir al mismo chico en mi mente, pero no sabía quién era... hasta hoy.
—Ese día en el almacén si morí porque no pude evitar que te llevarán de mi lado —se apoya de brazos cruzados en la pared—. Nadie me obligó a tomar esta posición, yo estoy a cargo porque necesito proteger a Arya. Hacerla mi esposa aunque nadie sepa de mi lugar en la organización, no le resta peligro a su vida.
Asiento dándole una leve sonrisa.
—¿Mataste a la hija de Stefano y a mi tía Francesca? —niega con la cabeza—. Mataste a mi tía sin importarte mis sentimientos.
—Era necesario porque de esa manera nada te va a atar a mi enemigo —trago grueso—. No te voy a pedir que me aceptes, pero este es tu destino. Debes saber quien eres y qué guerra se está luchando. No me arrepiento de lo que hice, pero de lo que puedes estar segura es que Stefano se va a vengar y vas a correr peligro.
Suspiro pesadamente y paso mis manos por el cabello nerviosa, caigo al suelo de rodillas y empiezo a llorar desconsolada. Sasha se acerca y me abraza con fuerza mientras empieza a hablar.
—Perdóname por arruinar tu vida, Nata. Pero debes entender que yo también sufría al no saber de ti —acaricia mi espalda—. Soy un asesino y nuestra familia también lo es, pero te amamos y queremos ser parte de tu vida.
—No quiero dejar de ser yo y la única persona que me lo recordaba es la que tú mataste en quirófano —sollozo—. Tengo una vida aquí y estoy empezando a salir con alguien. No quiero perder nada de lo que tanto me costó conseguir.
Me quejo entre sollozos.
—Todos te recordaremos quién eres y no dejarás de ser tú, pero debes recordarnos y hacernos parte de ti —se aleja—. El lugar en la mafia es parte de ti. Somos leales a nuestros ideales y aunque luché por años con Dmitry porque no quería tener que ver con este mundo, pude separar las dos cosas y vivir en paz.
—Me dijiste que elegiste ser mafioso porque quieres proteger a tu esposa —limpia mis lágrimas con su pulgar—, pero llevas doble vida, no entiendo.
—Arya y Lauren son compañeras de los hermanos Ackerman. Ellas eran de las fuerzas especiales italianas —lo miro con sorpresa—. Arya fue secuestrada en su última misión y aunque todo fue un éxito, decidió retirarse de esa vida. Igualmente yo sigo siendo un asesino, pero ella en ese entonces era la ley.
—No lo entiendo. Esto es demasiado para procesar —admito, él vuelve a abrazarme, solo que esta vez, yo también lo abrazo.
Nos dimos un abrazo silencioso y afectivo. Los dos necesitábamos esto y aunque no recuerde mi pasado, mi corazón anhelaba sentir el amor de mi familia. Porque lo crean o no, por primera vez en muchos años, creo que he encontrado mi hogar.
—No sabes cuanto te extrañe, hermanita —besa mi frente—. Sé que entre el imbécil del militar ese y tu pasa algo y aunque jamás me ha caído bien, es buen muchacho para ti.
—Le traeré problemas con mi familia —nos levantamos del suelo después de dejarnos de abrazar—. Quiero ver a mis padres y saber como están ellos.
—Él puede renunciar así como hizo Arya —dice, con simpleza—. Por ahora debes estar bajo perfil. Mi gente te cuidará de lejos y Nathan estará contigo, eres su misión —hago una mueca de desagrado—. Debemos esperar la reacción de Stefano por lo que le hice a su mujer.
Los latidos de mi corazón logro escucharlos con fuerza.
—Llámame Aleksandr o Alek —me sonríe—. Nadie sabe que soy Sasha porque me mantengo bajo perfil para continuar con mi vida de médico.
—¿Mi apellido y mi nombre son reales? —pregunto dudosa.
—Natasha Kozlova, esa eres sin la mafia —despeina mi cabello pasando su mano—, y Natasha Bogdánova mano derecha del líder ruso y jefa de la mafia... Yo.
—No aceptaré ser parte de la mafia, solo los aceptaré a ustedes —abro la puerta de donde estábamos.
—Eso está por verse —me mira con diversión—. Yo también dije que no aceptaría y mírame aquí siendo un excelente mafioso.
Salgo de la habitación con miles de cosas más en mi mente. Ni siquiera puedo sentir dolor por lo que le sucedió a mi tía Francesca por el simple hecho de que miles de cosas más, están por venir. Que buen chiste se convirtió mi vida. Y al parecer el lobo feroz de esta historia va a despertar.
Año Nuevo...Países Bajos...Nathan.Habíamos venido desde España a pasar un bonito fin de año con la familia de Natasha. Ethan era todo un niño bastante educado y tranquilo. Mientras le tuvieras sus juguetes cerca y la comida lista, no había berrinche. De hecho, tengo una anécdota muy bonita de hace unos días con él.Él lloraba porque yo le había dado jugo en vez de agua, pero no tenía idea en qué momento había cambiado de parecer.Tener un hijo no es fácil, ser padre soltero tampoco lo es. Vivo para él y trato de educarlo lo más que puedo. Quisiera poder bajarle la luna con todo y estrellas, pero lamentablemente no puedo traerle a su madre de regreso y eso, eso me parte el alma diariamente. He aprendido muchísimas cosas, Ethan me ha enseñado mucho.Dejar el pañal resulta horrible cuando él no está de
Cuatro años y medio después...Madrid- España...Nathan.Era el día de navidad, había demasiado frío afuera, pero el espíritu navideño en los madrileños estaba a flor de piel. Eran mis primeras navidades en este país desde que nos mudamos, era un lugar seguro para todos. Más que todo porque me retiré casi un año después de las fuerzas especiales. Antes que ocurriera lo de Natasha, había decidido irme de baja, ya que mi última misión fue con ella. Lo más doloroso que me tocó vivir fue recoger el cuerpo casi sin vida de mi querida niña bonita.Aleksandr y yo habíamos entrado después de escuchar los disparos. Sinceramente no sé como no explotamos ese día los tres. Natasha tenía heridas muy graves que le causaron un estado de coma por más de un año. Me dediqué a ella durante todo ese tiempo. Hacía mi papeleo en la oficina y me iba al hos
En algún lugar fantasma de Oklahoma.Horas para el final...Natasha.Todos preguntan que puede suceder en los finales de cada historia y honestamente nadie lo sabe. En mi caso, debido a muchas cosas que he vivido durante toda mi vida y el temor profundo que siento por Stefano Rinaldi, prefiero ponerle fin a todo desde la raíz.No quiero más niños con finales tristes o venganzas inconclusas.Empezó conmigo y termina conmigo.Nadie más va a sufrir por una venganza absurda.Quisiera no hacer sufrir a nadie con mis decisiones, pero no puedo hacer más nada, ya que mi temor a que salga otra vez lastimado uno de mis seres queridos, me partiría el alma en mil pedazos. Me tomó 20 años darle un final a mi historia. Muchas veces mi mente lo intentó, pero sin recordar mi pasado, a mi hermano, a mi
La mañana siguiente...Día del incidente.Nathan.Había pasado la mejor noche de mi vida junto a Natasha. Después de tanto tiempo sin sentir el calor y amor de alguien, pude sentirla a ella. Natasha me enseñó nuevamente lo que era amar. Desde que ingresé a esta misión sabía que estaría perdido por ella. Ya no es tanto por su belleza que resulta bastante obvia, estoy hablando de su personalidad, de lo mucho que ha sufrido y la necesidad que siento para hacerla feliz.Quería hacerla muy feliz.Quería que ella viera el mundo desde otra perspectiva.Después de estar con ella caímos en un profundo sueño. Claro, hablamos un poco antes de dormirnos, pero realmente fue una noche increíble.—Eres increíble, ¿lo sabías? — digo, al besar su frente, ella me mira somnolienta, su respiración esta
El inicio del final.Natasha.Una última noche en lo que conocería el amor y sería mi despedida de todo. No podía sufrir más. No quería seguir sufriendo porque no corazón no lo podrá aguantar. Dejarlo todo y cumplir con lo que más anhelaba en este momento... desaparecer.Sabía que mi tío me haría daño aun estando muerto. Siempre hay alguien más dispuesto a realizar su trabajo sucio. He convivido con mi familia y me han dado tanto amor que me siento realizada, pero el temor de que Rinaldi me los quite aún después de muerto, no lo puedo permitir.Esto empezó por mí y terminará por mí.Sería perfecta he inolvidable para los dos. Nunca imagine tener una vida junto a alguien y sinceramente no la deseo mientras mi mundo sea un completo caos. Me entregué a un hombre una vez, pero no tenía idea de que tipo de sentimiento podía tener por él.
Un día antes del incidente.Casa de verano Ryan y Lauren.Houston-Texas.Nathan.Hemos viajado desde Washington hasta la casa del amigo de Aleksandr. Que viene siendo su mano derecha tanto en la mafia como en la vida de médico. Nuestro viaje hasta aquí es para cubrir un asesinato y limpiar su desastre. Tenemos órdenes claras de dispararle a quien se interponga en la misión. No comprendo como Natasha pudo aceptar esto. Además, mi cabeza no para de dar vueltas a todo lo que me dijo hace unos días. No comprendo cómo pudo aguantar tantos años de silencio. Mi cabeza simplemente no puede procesar todo lo que está ocurriendo. Me duele saber que mi pequeña, pero gran guerrera, fue herida de esa manera. Me duele ver qué no me dejó explicarle y hablar con ella. Natasha no debería sentirse menos que nadie, ella es simp







