LOGINEstos últimos días para mí han sido un martirio y una locura total. Mi vida ha dado un vuelco de 180 grados. Nada es lo que parece y nadie es quien dice ser. Últimamente me he cuestionado si era necesario que yo supiera la verdad.
Claro, quería saberla, pero no esperaba que mi vida fuera tan diferente a como me lo hicieron ver. Creo que nadie en su sano juicio creería que su vida podría tener un cambio radical en un abrir y cerrar de ojos.
No puedo esconderme lo suficiente porque estoy en peligro. Pertenezco al programa de protección al testigo por ser sobreviviente a un intento de homicidio ideado por la persona que un día fue mi tío. Mi hermano mayor es nada más y nada menos que mi ídolo médico. Aleksandr Kozlov es mi hermano, pero también es el líder de la mafia rusa y es enemigo a muerte de Stefano Rinaldi, líder de la mafia italiana y que hasta hace unas semanas, era mi adorable tío.
Creo que era mejor pasar de ignorante ante toda esta situación.
—Hola —una dulce voz con acento italiano me sobresalta—, perdona que te haya asustado.
Veo sentarse a mi lado a la pelirroja esposa de Sasha. Digo, Aleksandr. Bueno, mi hermano mayor.
—Parece que Alek te está haciendo tener un mal momento —mira a las personas pasar. Estamos sentadas en un banco frente a la cafetería del hospital—. A veces me resulta indignante su falta de tacto al hablar y su poca paciencia.
—¿Cómo haces para no volverte loca con todo esto? —pregunto, ella me mira sonriente—. Yo hasta hace unos días era una persona común sin ningún problema en la vida.
—Pertenecía a las fuerzas especiales y me conocía la historia de cabeza a los pies sobre tu familia, pero debía descubrir si Alek había sido el causante de la masacre donde murió la hija de Stefano —se acomoda en el banco—. Fui agente secreto por algún tiempo y me enamoré de tu hermano en el proceso.
—Típico en ustedes, por lo visto —digo con ironía.
—No, no es típico. Solo que en el corazón nadie manda —responde—. Tenía miedo de perder a tu hermano si descubría quién era yo —me sonríe con nostalgia—. Tuve que contarle la verdad en nuestro viaje de luna de miel y aun así me aceptó.
—¿Tu trabajo, mis padres y Dmitry? —trago grueso antes de volver a hablar—. Todo cambió para ti. Eres parte de la mafia ahora y estás con alguien que lleva doble vida.
—Por mi trabajo casi pierdo a Alek en un intento de protegerlo. Tus padres y Dmitry querían verlo ser feliz —coloca su mano sobre la mía—. Por muchos años Alek ha llevado una carga de dolor al perderte. Fuiste arrebatada de su lado por Stefano y eso lo ha hecho sufrir durante toda su vida —quita su mano—. Soy parte de Aleksandr, no de la mafia. Mi vida cambió y sí, él lleva doble vida y aunque al principio me costó aceptar quien era, yo lo amo y no me importa si es el médico Aleksandr Kozlov o Sasha líder de la mafia.
— Tengo miedo, Arya —le confieso a la esposa de mi hermano, al final sé quién es ella porque también es famosa—. Tengo miedo porque no es fácil lo que me está sucediendo. También he perdido a mi tía y esto en tan pocos días.
—Oye, Alek solo quiere ser parte de tu vida —gira todo su cuerpo para quedar frente al mío—, solo que es un bruto que le falta paciencia y saberse controlar.
Empezamos a reírnos.
—¿Mi hermano no es mala persona? —niega con la cabeza rápidamente ante mi pregunta—. ¿Ha asesinado a personas?
—Natasha, hay cosas que es mejor no saberlas, créeme —me da un abrazo—. Tú no tienes por qué llevar doble vida. Acepta lo que creas que es bueno para ti, pero dale una oportunidad a Aleksandr para que conozcas aunque sea su lado profesional. —deja de abrazarme y se levanta del banco para irse.
—Arya —la llamo, se detiene y me mira—, gracias por todo eso que me has dicho —asiente—. En mis recuerdos él sufrió mucho así que gracias por estar con él y quererlo.
—Los dos han sufrido por una guerra que no les pertenece. Ambos merecen ser felices sin importar la manera en cómo logren su felicidad —suspira—. Siento mucho la muerte de tu tía Francesca.
—Gracias, Arya.
Fue lo único que logré pronunciar al verla marcharse. Nada en mi vida ha tenido lógica y aunque realmente no sé cómo expresar todo lo que siento en estos momentos, la preocupación por saber que Sasha no murió y es mi hermano me llenan de paz. Mi amor por él es grande porque así como me ha estado buscando todos estos años, yo he intentado recordarlo y jamás olvidarlo. Simplemente no me esperaba que fuera de la mafia y que mataría a mi tía.
***
No tengo otro lugar para donde irme aparte de la casa de Nathan y Logan porque no conozco bien la ciudad. Después de la conversación con Arya mi cerebro se calmó un poco y he procesado más las cosas en lo que respecta a Aleksandr que es mi hermano y mi familia.
Puedo aceptarlos y elegir no ser parte de la mafia... ¿verdad?
Creo que he solucionado uno de mis problemas. Ahora puedo centrarme en Nathan y su pequeño secreto en las fuerzas especiales y que soy parte de su misión. También está lo de Danielle y su mentira y, pues, la muerte de mi tía Francesca y lo de Stefano...
Necesito un respiro, pero uno de verdad. Todo se vino de golpe y sinceramente no sé ni siquiera qué es lo que puedo aceptar y mucho menos sé si realmente lo puedo solucionar.
Suspiro mientras estoy sentada en el suelo escribiendo garabatos en un papel que tenía Nathan en la mesita de café. La puerta del departamento se abre y un asombrado chico de ojos azules, me ven con intensidad.
—No tengo idea de porque no te busqué aquí primero —se pasa las manos por el rostro después de cerrar la puerta.
Se lava las manos al llegar a la cocina, va a la nevera y saca una botella de agua que se empieza a tomar con rapidez. Sus ojos hacen contacto con los míos haciendo que mi corazón se acelere.
—¿Llegaste hace mucho tiempo? —pregunta, dejando de beber agua, pero prefiero no responder—. Sasha, Logan y yo te estuvimos buscando todo este tiempo. ¿Dónde estabas, Natasha? —deja la botella de agua vacía en la encimera de la cocina—. ¿Quién te trajo hasta aquí? —dice enojado—. ¡Maldición, Natasha, respóndeme!
Suspiro y me levanto del suelo, camino hacia él y me detengo a un metro de distancia. Su ceño está fruncido, su rostro refleja preocupación y su cuerpo está totalmente tenso.
—Camine sola hasta aquí —digo, él bota el aire retenido y pasa sus manos con desespero por su cabello—. Nadie me trajo y necesitaba tiempo para estar sola.
—¡No puedes caminar sola por la vida! —espeta molesto—. ¿Acaso olvidas quien eres y en el peligro que estas? Simplemente no puedes desaparecer de mi radar porque sí.
Sonrío sin ganas.
—No, no se me olvida quien soy... aunque esta vez si quisiera hacerlo —admito con pesar, intenta acercarse, pero doy tres pasos hacia atrás—. Te olvidaste de decirme que eras más que un simple soldado —cierra los ojos—. Se te olvidó decirme que si sabías quién era yo y quien era mi familia.
—Me debo a mi país, Natasha —dice, abriendo los ojos y sosteniendo su mirada con la mía—. No podía decirte quien eras y mucho menos quién era yo.
—Fue fácil decirlo frente a todas esas personas —aparto la mirada—. ¿Cuál era la diferencia entre decírmelo en privado a tener a tanta gente?
—La diferencia es que recibí órdenes del general Jhonson y pude decirte las cosas —vuelvo a verlo, esta vez indignada—. La diferencia es que Sasha quería que esto sucediera así y que dejarás de confiar en las personas que te estaban mintiendo.
—Eres la ley. ¿Por qué le tienes miedo y no dijiste nada? —mis ojos se cristalizan—. Lo de nosotros también es...
—No le tengo miedo, también quería que dejaras de confiar en quien te mentía y lo de nosotros si es real — me interrumpe, acercándose a mí y poniendo su mano callosa en mi rostro—. He sido honesto contigo todo este tiempo así que por favor, no dudes de lo que siento por ti —acaricia mi mejilla, disminuyendo la distancia entre los dos—. Solo omití ciertas cosas porque mi trabajo me lo impedía, pero fui sincero al contarte todo lo que sabes.
Busco leer su mirada y sí, está diciendo totalmente la verdad.
—Al ser del programa de protección al testigo y siendo tu misión... ¿qué nosotros estemos juntos no será un problema para ti? —pongo mi mano sobre la suya.
—El único inconveniente en todo esto es que no le caigo bien a tu hermano ni a tu abuelo —sonríe—, pero no me importa porque yo quiero estar contigo.
Sonrío.
Es extraño decir que tengo abuelo y hermano después de tantos años.
—¿Renunciarías a tu trabajo como lo hizo Arya y Lauren? —pregunto.
—Si es necesario, lo hago —responde.
—¿Por qué solucionas todo tan rápido? —me abraza—. Nathan, no seas tan bueno conmigo porque no sé qué hacer.
—Tú necesitas soluciones y yo te las daré —su abrazo se hace más fuerte—. No soy para nada bueno, pero quiero ser tu apoyo en todo esto. Quiero que confíes en mí y si en algún momento quieres desaparecer, me iré contigo a donde sea.
—Si desaparezco, ¿me buscarías? —asiente—. Aceptaré a mi familia, pero no seré parte de la mafia.
Se aleja y me ve con una sonrisa, solo que esta no llega a sus ojos.
—Vamos a comer que mañana es un día fuerte para ti —cambia drásticamente el tema, frunzo el ceño—. Es el entierro de tu tía Francesca.
La realidad de todo lo que estaba sucediendo regresa a mí.
—Es cierto —murmuro.
Mañana debo ver a Stefano y lo que he venido dejando pasar para no pensarlo, ha tocado mi puerta.
Debo despedir a mi tía Francesca.
***
La mañana era hermosa, el cielo era azul y ni una nube gris se le ocurrió pasar. Que injusta es la vida a veces y que mal nos paga también. Quisiera regresar el tiempo y disfrutar un poco más con ella. Quisiera verla y hacerla reír más, pero sin darme cuenta su vida era frágil y feliz no era.
Tanto así que prefirió morir antes de seguir viviendo.
Camino entre un montón de desconocidos cuando llego al lugar del entierro. No, no estoy sola y doy las gracias por no estarlo. La gente me mira como bicho raro al llegar al lugar donde se encontraba la urna de mi tía Francesca.
—¿Acaso no le pagaron los estudios como médico? —escucho murmurar a una mujer—. Debió salvarla para eso sus tíos le dieron esa profesión.
Se forma un nudo en mi garganta al pensar por un segundo que había podido salvarla, pero sería imposible, no me lo habrían permitido.
—Es una asquerosa rusa malagradecida —escucho él murmuro de otra mujer—. Una buena para nada, eso es lo que es.
No soy una asquerosa rusa.
Mi nacionalidad no tiene la culpa de quien soy yo, pero puedo controlarme porque a pesar de que son italianas y debería odiarles por lo que me hicieron vivir de pequeña, no lo haré porque sé que no todos los italianos son iguales. Me acerco a la urna ignorando sus comentarios y miro el rostro de mi tía Francesca. Luce tan feliz, tan calmada y tan en paz. Tiene algunos rasguños del accidente y uno que otro hematoma por su frente.
Decir esto es cruel y absurdo, pero parece que morir le sentó bien.
Veo una silla vacía y voy a sentarme para allá. Más personas llegan al funeral de mi tía y pocos son los que tienen la amabilidad de darme el pésame. La mayoría optaba por hablar pestes de mí y mi desempeño como médico. Los padres de Nathan y Logan se encontraban aquí, al igual que el padre de Danielle. Además, ellos también me estaban acompañando. El resto de las personas eran un puñado de desconocidos.
Puedo contar con una mano y me sobran dedos de las veces que visitaron el restaurant.
—¿Qué haces aquí? —la voz fría de Stefano se hace presente junto a la ira en su pregunta—. No eres bienvenida a y jamás lo serás.
El nudo en la garganta que ha estado ahí desde hace rato, me imposibilita hablar sin parecer que quisiera llorar.
—Stefano, no es el momento de actuar así —habla Triti, la madre de Nathan—. Estamos en el sepulcro de Francesca, respeta su memoria.
Se ríe a carcajadas haciendo que todos volteen a verlo.
—¿Acaso Natasha nos respetó en algún momento? —suelta con odio mientras me ve—. No la quiero aquí y quiero que se vaya.
—Yo no les he hecho nada —digo casi en un susurro—. Lo único que pedí fue hablar de mi pasado, pero nunca les hice nada.
—¿Quieres que te aplauda por eso? —dice—. ¿Por qué no me dijiste que te viste con Sasha cuando estuviste en Islandia? —lo miro con confusión, varios hombres se levantan y se acercan a nosotros—. Te saqué de esa mala vida y me debías lealtad.
—No entiendo —me levanto de la silla, Nathan y los demás imitan mi movimiento—. No me puedo ver con alguien que está muerto.
—No me mientas porque sé leer las miradas, Natasha —dice, mirándome con odio.
—También sé leer miradas —sonrío de lado—, pero no, no puedo ver a alguien que está muerto —lo miro fríamente.
Sostiene su mirada por varios segundos, ladea su cabeza y con una sonrisa sádica vuelve a hablar.
—Elegiste el lado equivocado de la historia —coloca su mano sobre mi hombro—. Tienes los días contados, Natasha.
—¿Me estás amenazando? —pregunto.
—Dile a Sasha que vengaré la muerte de mi amada Francesca —deja de tocarme—. A él le daré donde más le duele y a ti te enseñaré quién es Sasha Bógdanov.
—¿De qué estás hablando? —se empieza a reír—. ¿Qué se supone que estás diciendo?
—Permíteme presentarme —su mirada es sombría, varios hombres se colocan detrás de él, Nathan y Logan detrás de mí—. Soy Stefano Rinaldi, líder de la mafia italiana y el asesino de la mujer de Dmitry Bógdanov —llevo mi mano a la boca callando un grito—. Maté a tu abuela porque Sasha mató a mi hija.
—Stefano —la voz de advertencia de Nathan se escucha a mi lado.
—Así que Natasha, bienvenida a tu final —mira a Nathan—. Llévatela que no la quiero aquí. Su momento llegará y no es precisamente hoy.
Ellos se marchan y yo me quedo viendo el lugar donde estaba segundos atrás Stefano. Ese hombre que un día fue bueno conmigo, ese hombre que me vio crecer y me ayudó durante toda mi vida... ese hombre me acaba de decir sin remordimiento que me quiere matar.
—No le prestes atención —la cálida mano de Nathan toca mi rostro—. Vamos a casa a descansar.
Y bajo la atenta mirada de todos, nos fuimos del sepelio de mi tía Francesca. Con el corazón a mil por horas y con unas enormes ganas de llorar, mire al cielo buscando respuestas.
Por favor, tía, no permitas que pase una locura. Ya basta de que todos estén sufriendo por guerras ajenas.
No quiero más muertes y mucho menos más mentiras.
Año Nuevo...Países Bajos...Nathan.Habíamos venido desde España a pasar un bonito fin de año con la familia de Natasha. Ethan era todo un niño bastante educado y tranquilo. Mientras le tuvieras sus juguetes cerca y la comida lista, no había berrinche. De hecho, tengo una anécdota muy bonita de hace unos días con él.Él lloraba porque yo le había dado jugo en vez de agua, pero no tenía idea en qué momento había cambiado de parecer.Tener un hijo no es fácil, ser padre soltero tampoco lo es. Vivo para él y trato de educarlo lo más que puedo. Quisiera poder bajarle la luna con todo y estrellas, pero lamentablemente no puedo traerle a su madre de regreso y eso, eso me parte el alma diariamente. He aprendido muchísimas cosas, Ethan me ha enseñado mucho.Dejar el pañal resulta horrible cuando él no está de
Cuatro años y medio después...Madrid- España...Nathan.Era el día de navidad, había demasiado frío afuera, pero el espíritu navideño en los madrileños estaba a flor de piel. Eran mis primeras navidades en este país desde que nos mudamos, era un lugar seguro para todos. Más que todo porque me retiré casi un año después de las fuerzas especiales. Antes que ocurriera lo de Natasha, había decidido irme de baja, ya que mi última misión fue con ella. Lo más doloroso que me tocó vivir fue recoger el cuerpo casi sin vida de mi querida niña bonita.Aleksandr y yo habíamos entrado después de escuchar los disparos. Sinceramente no sé como no explotamos ese día los tres. Natasha tenía heridas muy graves que le causaron un estado de coma por más de un año. Me dediqué a ella durante todo ese tiempo. Hacía mi papeleo en la oficina y me iba al hos
En algún lugar fantasma de Oklahoma.Horas para el final...Natasha.Todos preguntan que puede suceder en los finales de cada historia y honestamente nadie lo sabe. En mi caso, debido a muchas cosas que he vivido durante toda mi vida y el temor profundo que siento por Stefano Rinaldi, prefiero ponerle fin a todo desde la raíz.No quiero más niños con finales tristes o venganzas inconclusas.Empezó conmigo y termina conmigo.Nadie más va a sufrir por una venganza absurda.Quisiera no hacer sufrir a nadie con mis decisiones, pero no puedo hacer más nada, ya que mi temor a que salga otra vez lastimado uno de mis seres queridos, me partiría el alma en mil pedazos. Me tomó 20 años darle un final a mi historia. Muchas veces mi mente lo intentó, pero sin recordar mi pasado, a mi hermano, a mi
La mañana siguiente...Día del incidente.Nathan.Había pasado la mejor noche de mi vida junto a Natasha. Después de tanto tiempo sin sentir el calor y amor de alguien, pude sentirla a ella. Natasha me enseñó nuevamente lo que era amar. Desde que ingresé a esta misión sabía que estaría perdido por ella. Ya no es tanto por su belleza que resulta bastante obvia, estoy hablando de su personalidad, de lo mucho que ha sufrido y la necesidad que siento para hacerla feliz.Quería hacerla muy feliz.Quería que ella viera el mundo desde otra perspectiva.Después de estar con ella caímos en un profundo sueño. Claro, hablamos un poco antes de dormirnos, pero realmente fue una noche increíble.—Eres increíble, ¿lo sabías? — digo, al besar su frente, ella me mira somnolienta, su respiración esta
El inicio del final.Natasha.Una última noche en lo que conocería el amor y sería mi despedida de todo. No podía sufrir más. No quería seguir sufriendo porque no corazón no lo podrá aguantar. Dejarlo todo y cumplir con lo que más anhelaba en este momento... desaparecer.Sabía que mi tío me haría daño aun estando muerto. Siempre hay alguien más dispuesto a realizar su trabajo sucio. He convivido con mi familia y me han dado tanto amor que me siento realizada, pero el temor de que Rinaldi me los quite aún después de muerto, no lo puedo permitir.Esto empezó por mí y terminará por mí.Sería perfecta he inolvidable para los dos. Nunca imagine tener una vida junto a alguien y sinceramente no la deseo mientras mi mundo sea un completo caos. Me entregué a un hombre una vez, pero no tenía idea de que tipo de sentimiento podía tener por él.
Un día antes del incidente.Casa de verano Ryan y Lauren.Houston-Texas.Nathan.Hemos viajado desde Washington hasta la casa del amigo de Aleksandr. Que viene siendo su mano derecha tanto en la mafia como en la vida de médico. Nuestro viaje hasta aquí es para cubrir un asesinato y limpiar su desastre. Tenemos órdenes claras de dispararle a quien se interponga en la misión. No comprendo como Natasha pudo aceptar esto. Además, mi cabeza no para de dar vueltas a todo lo que me dijo hace unos días. No comprendo cómo pudo aguantar tantos años de silencio. Mi cabeza simplemente no puede procesar todo lo que está ocurriendo. Me duele saber que mi pequeña, pero gran guerrera, fue herida de esa manera. Me duele ver qué no me dejó explicarle y hablar con ella. Natasha no debería sentirse menos que nadie, ella es simp







