LOGINSábado por la tarde.
Natasha.
Que rápido pasa la hora cuando quisieras tener más tiempo para prepararte. Después de un día de trabajo largo y de muy poco descanso, llegó el día que con muchos nervios, esperaba. No recuerdo bien la hora en la que llegué, pero les puedo asegurar que era de madrugada y yo estaba muerta de sueño. Nathan y yo nos enviamos mensajes hasta que entre a mi última cirugía. En mis descansos intentaba responder todo lo que podía. Quería hablar más tiempo con él, pero las circunstancias lo impedían aunque yo luchara contra ella. Nate me pidió que cuando llegara a casa le escribiera, debido a que suelo salir muy tarde del hospital. Simplemente se preocupó y me pareció bastante tierno de su parte. Dijo que no importaba la hora y aunque él estuviese dormido, quería cerciorarse de que yo llegue bien en algún momento de la madrugada.
¿Ya dije que ese gesto donde se preocupa por mí me pareció tierno? Bueno, lo hace y realmente no estoy segura de que es lo que siento respecto a él, pero me gusta estar con su compañía y la mayor parte del tiempo que pasamos juntos, me hace reír con cosas muy tontas.
Cuando hablo de compañía no me refiero a vernos siempre. A pesar de que la mayoría de las conversaciones han sido por el celular, no sé cómo, pero logró que lo sienta cerca. Nathan está en algún lugar y yo siempre estoy aquí, pero me agrada estar cerca de él. Su compañía no me causa molestia, estrés o ansiedad.
Danielle se fue a trabajar temprano, pero le pude comentar un poco acerca de mi cita. No hubo detalles, solo hablé del sujeto y mencioné la palabra cita. Ya tendré tiempo de contarle a la perfección las cosas y así aprovecho de preguntarle que pasa entre Logan y ella. Mañana iré a visitar a mis tíos, quiero aprovechar que tengo tiempo libre y me gustaría verlos. No les he dicho nada de la visita les llegaré de sorpresa porque sé que han estado bastante ocupados estos días.
Es pasada la una de la tarde y estoy buscando que usar. Hace unos minutos Nathan me escribió diciendo que ya venía en camino y se supone que debo estar lista rápido, porque el reloj empieza a estar en mi contra.
—No sé qué ponerme —digo, frustrada.
No quiero usar vestido, la verdad es que no suelo usarlo porque soy demasiado precavida. Si algún día me llegan a ver llevando un hermoso vestido, es porque me caso, o es una ocasión súper especial digna de llevar uno puesto. Los vestidos, maquillaje o cualquier otra cosa que una chica normal usaría, a mí me parecen algo fuera de mi estilo común.
«Creo que en mi vida pasada fui hombre» río, ante mis pensamientos.
Aunque no me veo mal llevando ese estilo de ropa, pero no me gusta. En la secundaria fui llamada; la extraña. Pero es que prefiero mil veces ver el fútbol, béisbol, comer mucho si me hace feliz o triste. No es por presumir, pero fui bendecida con un metabolismo que me permite comer y no engordar.
Bendecida, afortunada y escarchada por Narnia.
¿En qué iba?
Ajá, vestirme holgadamente cómoda, andar despeinada, o con un moño a medio hacer y por último, pero no menos importante, siempre andar en mis converse.
Eso, señores, para mí es vida.
¿Qué perfecta soy, verdad? No he cambiado mucho desde la secundaria. Bueno, físicamente estoy desnutrida y puede que mi personalidad cambiara un poco.
¿Para cuándo voy a tener ese cambio brutal que deja a todos impactados?
Pubertad ven a mí que aquí te estoy esperando.
—Sí, soy la típica mujer sexy que todos los hombres desean, pero al conocer mi personalidad desconfiada se largan —admito, mientras bailo con música imaginaria.
Hoy trabajo en el turno de la noche. Mi guardia empieza a las 9 de la noche y termina hasta las 8 de la mañana. O sea, después de la cita voy a trabajar y cuando salga del hospital iré directamente a donde mis tíos. Pasaré el día con ellos y regresaré el domingo por la tarde.
Estoy pensando en buscar trabajo en otro hospital. Este me tiene arruinada con la bipolaridad de mi jefe y su falta de compromiso con mi horario laboral.
—Por una vida así es que tengo poco tiempo de socializar —suspiro, negando con la cabeza.
¡Se me está haciendo tarde!
Salgo corriendo a tomar una ducha, me envuelvo en una toalla y camino hacia el closet. Abro la gaveta, me pongo mis bragas y sujetador de color blanco, voy hacia la cama donde deje unas cuantas prendas tiradas, seco mi cabello y lo dejo suelto. Me encanta cuando empiezan a formarse las ondas solas sin necesidad de usar el rizador. Me visto y maquilló ligeramente, me pongo un poco de perfume y listo...
Bueno, eso creo.
Llevo puesto una camisa de color blanco y un pantalón negro. Zapatos de punta con tacón alto y mi cabello suelto. Aunque esta vez lo llevaré con rizos en las puntas. El shampoo hace un buen trabajo.
Veo la hora y ya son las 3 en punto y como por arte de magia suena el timbre.
—Muy puntual —camino hacia la puerta—. Lo contrario a mí que llego tarde a todo.
Abro la puerta y ahí está Nathan, me ve sin un poquito de discreción sonriéndome de lado. Aprovecho de mirarlo también, porque si él me va a ver así, yo también lo haré. Además, se ve muy guapo. Lleva una camisa marrón doblada por encima de sus codos dejando ver un pequeño tatuaje en su antebrazo, un pantalón oscuro y zapatos deportivos. Está perfectamente peinado y su barba... Lo hace lucir tan sexy esa barba.
—¡Este hombre está de infarto, mujer rusa! —oh, es mi conciencia.
—¡Estás hermosa! —me sonríe, con un poco de asombro—. ¿Nos vamos, linda? —pregunta, dándome una mirada picara.
Asiento y tomando mi bandolero, meto mi celular junto con cualquier cosa necesaria que podría necesitar. Agarro las llaves y camino hacia Nathan, cierro la puerta y subimos al elevador. Él presiona el botón para ir a planta y bajamos en silencio.
Debo admitirlo, no fue un silencio incómodo, pero se podía sentir lo nervioso que ambos estábamos. Salimos del aparato metálico y nos detenemos en un auto.
—¿Es tuyo? —señalo, sorprendida, el Jeep Grand Cherokee Srt que está aparcada en el estacionamiento.
—No —responde con ironía—, me la robé para venir aquí. Así que ni se te ocurra delatarme —confiesa divertido.
—Idiota —le golpeo en el hombro, sonriendo tontamente.
—Pero así te hice reír, linda —sube y baja las cejas divertido.
Ambos soltamos una carcajada, subimos al auto y comienza a conducir. No me ha dicho para donde iremos, pero debo decir que estoy bastante emocionada por no sé qué.
—¿A dónde vamos? —pregunto, mirando su cara.
Bueno, mejor dicho, su perfil.
—Iremos a ver una película y luego te llevaré a cenar —contesta, manteniendo su vista en la autopista.
—Si vamos al cine no podré hablar contigo —finjo tristeza, él frunce el ceño.
—Entonces, ¿quieres ir a un parque? —asiento inocentemente—. ¿Prefieres un parque que ir al cine? —pregunta, viéndome fugazmente—. ¿Acaso eres una niña? —lo miro mal—. El cine es más íntimo y un poco más... romántico.
—No soy una niña solo me quiero divertir —suspiro, encogiéndome de hombros—, también quiero hablar contigo y en el cine no podremos —suelta un bufido.
—Claro que podremos hablar solo que estaremos en silencio un tiempo —me mira por unos segundos—. Te vas a divertir, créeme —vuelve a ver a la carretera.
—¿Entonces quieres silencio? —finjo molestia.
—¡No! No... no quise decir eso —chasquea su lengua—, y mucho menos que sonara así —suspira.
Lo veo hacer una mueca y darle pequeños golpecitos al volante. Por la experiencia en estudiar el lenguaje corporal, se está empezando a poner nervioso o tal vez ya lo está y no lo sabía.
—Natasha —cruzo mis brazos, posando la mirada hacia la ventanilla—. Masha, te estoy hablando —su voz es de advertencia.
¿No quería silencio? Ahí lo tienes. Ay, soy horrible por querer meterme con él, pero es que es demasiado tierno para no hacerlo.
—¡Natasha, pareces una niña! —dice, exasperado, me volteo para mirarlo como si quisiera matarlo, para luego volver a mirar hacia la ventanilla.
Lo oigo suspirar y detener el auto aun lado de la carretera.
Creo que me lo he buscado.
—Esto no está saliendo como lo planeaba —murmuró, pero lo pude oír.
Lo veo de reojos desabrocharse el cinturón de seguridad, sube sus manos hacia mi cara y me hace verlo.
—Hey, de verdad no quise decir que no quería hablar contigo —sostiene su mirada con la mía, Dios, esos ojos me derriten—. En el cine estaríamos sentados uno cerca del otro y te aseguro que podríamos hablar lo que sea —baja sus manos acomodándose en el asiento sin dejar de verme—. No quiero discutir contigo, Natasha. No sé cómo comportarme en una cita y mucho menos con una chica. Hace mucho tiempo que no salgo con alguien —dice, sincero.
—¿Quién te dijo que fuéramos al cine? —embelesada pregunto.
¡Es tan tierno!
—Los chicos —hace una mueca, esto estará bueno—. Ellos dijeron que es romántico e íntimo —asiento, aguantando la risa—, que al estar en silencio podíamos conectarnos y conocernos más —se vuelve a poner su cinturón de seguridad.
—No me digas —digo con ironía—. ¿Por telepatía? —esta vez, es él quien me mira mal—. No, no, espera... —pienso un segundo—. ¿Lenguaje de señas? Yo lo aprendí recién y soy excelente en ello —digo, con superioridad.
Suspirando ve nuevamente hacia la carretera y empieza a conducir.
—Eres tan insoportable. Te pareces al estúpido ruso de Arya —niega con la cabeza, lo miro confundida—. Olvídalo, solo que pensé que ir al cine parecía buena idea —se ríe seco—, ¿Sabías que a las chicas les gusta ir al cine? —habla en tono socarrón.
—Ay, perdón, me descubriste. No soy una chica. Soy el macho alfa de la manada de la sala de pediatría —digo divertida, soltamos una carcajada.
—Tonta —me guiña un ojo.
Después de un rato paré de reírme y tratando de controlar mi respiración, volví a hablar.
—¿Compraste las entradas? —niega con su dedo índice—. Entonces, ¿qué película íbamos a ver, señor Nathan?
—50 sombras liberadas —enarca una ceja, poniendo cara de maldad.
—¿Es en serio? —sonríe pícaro—. Pero tú dijiste... espera un segundo. ¿Por qué vamos a verla?, ¿no querías intimidad y romanticismo?
—Sí —habla con voz seductora—. ¿Y qué mejor que ver a una mujer desnuda y un tipo empelotado para que sea románticamente íntimo? —declara, con voz socarrona.
—¡Eres el rey de los idiotas! —su sonrisa se ensancha—. ¿Con qué te gusta el sadomasoquismo? —sonrío de lado, su perfecta sonrisa de comercial se borra—. Oh, amo, yo no puedo ser su sumisa, no me gusta que me peguen con el látigo y me pongan como puerco con la manzanita en la boca —su cara se desfigura sin poder creer lo que le digo.
Empiezo a reírme y aplaudir como una loca.
—¡Natasha, por el amor de Dios! —no paro de reír, me encanta molestarlo—. Tú no eres normal —comienza a reírse—. Las damas no deben hablar así —finge estar indignado.
—De seguro yo iba a ser hombre, pero fui el espermatozoide más rápido y gané la carrera —estallamos nuevamente en una carcajada.
¿Quién pelea en una cita?
¿Quién se comporta así en una cita? Sí, nadie más que yo, pero con Nathan, las cosas fluyen así. Somos lo que ven y eso me gusta. Bueno, realmente no sé qué me hace sentir él, pero esta extraña sensación no me es indiferente.
Podría decir que lo que estoy pasando con él, me agrada mucho.
—Definitivamente esta cita será inolvidable —asegura, mientras me ve divertido.
No me ha dicho a dónde vamos, pero no sé cómo lo logró. Estoy empezando a confiar en él. No me desagrada su compañía, más bien me hace sentir segura y tranquila. Hemos hablado mucho durante el camino a quien sabe el lugar, a pesar de que se muestre como un hombre frío y de poco hablar.
—Oye, ¿mientras conduces podemos jugar a conocernos más? —pregunto.
—Está bien, solo que si son preguntas extrañas no las voy a responder —me mira fugaz.
—Perfecto. Empiezo yo y debes ser muy honesto al responder, Nate —sonríe de lado—. ¿Nombre completo y hobbies?
—Creí habértelo dicho cuando estuve en tu casa —hago un sonido con mi boca haciéndolo reír—. Vale... soy Nathan Ackerman y cuando tengo tiempo libre me gusta dormir y de vez en cuando ir a caminar o sentarme en un parque a ver a las personas ser felices.
—Eres del tipo acosador —respondo, Nathan suelta una carcajada que hace que mi piel se ponga de gallina.
Se estaba riendo de verdad. De esas risas que se graban en tu memoria y te harán recordar para siempre este momento. No reía como foca retrasada, reía como un hombre de voz grave y sensual.
—De verdad eres insoportable —detiene el auto por un pequeño tráfico que había—. ¿Por qué quieres que yo sea el malo de esta historia? —voltea su cara, sus ojos son fríos y calculadores—. ¿A qué le tienes miedo, Natasha?
Quisiera ser menos desconfiada y no apegarme a nada.
—Porque de esa manera no sufriría si alguna vez llegas a desaparecer —aparto la mirada—. Todos me abandonan al final del día y tengo miedo a que todo lo que conozco también desaparezca.
—Yo no me voy a ir —vuelvo a verlo, me regala una sonrisa—. Tampoco es que tengo muchas opciones —suelto una risita—, pero está bien, tú estarás bien y todo estará bien —acaricia mi mejilla—. Tener miedo a lo desconocido es normal, pero tienes el apoyo necesario para seguir adelante.
Lo miro confundida, pero a la vez agradecida por sus palabras. Es un extraño y que diga lo que siempre he querido oír, es.
—Gracias por eso que dices —le hago señas para que avance—. El miedo vive en mí —deja de tocarme y vuelve a conducir—, tampoco es que tuve opción.
—Esta vez tendrás opciones y el apoyo necesario para lo que tú decidas hacer —responde serio—. Nadie más se irá de tu vida, más bien regresarán por ti y para ti.
No sé si estamos en la misma sintonía o hablando del mismo tema, pero sus palabras me reconfortan y me llenan. Quiero elegir, quiero decidir que hacer por mí.
¿Está bien ser egoísta y pedir que Nathan no me deje como los demás?
Es la primera persona que me hace sentir bien y en quien puedo empezar a confiar. Sé que soy irracional a la hora de desconfiar de todos, pero este chico me inspira confianza. Al principio lo juzgué a él y a sus amigos, pero poco a poco los he ido conociendo y malas personas no parecen.
Temo encariñarme con alguno de ellos. He vivido el abandono de mis padres y me afecta el hecho de tenerlos y a la vez no. La protección en exceso de mis tíos y su falta de amor me han llevado a donde estoy hoy. No confío en nadie por miedo a que me abandonen cuando me conozcan más. Tengo miedo de que la única persona que pudiera tener todas mis respuestas, este muerto. Tengo miedo de que Danielle se canse de ser mi amiga y, tengo miedo de que Nathan, la única persona que me está haciendo tener emociones confusas, desaparezca un día.
Estar así de jodida mentalmente es lo que hace que todos se alejen. Si tan solo pudiera encontrar a Sasha y preguntarle a él quien soy yo.
Todo sería muy diferente.
Año Nuevo...Países Bajos...Nathan.Habíamos venido desde España a pasar un bonito fin de año con la familia de Natasha. Ethan era todo un niño bastante educado y tranquilo. Mientras le tuvieras sus juguetes cerca y la comida lista, no había berrinche. De hecho, tengo una anécdota muy bonita de hace unos días con él.Él lloraba porque yo le había dado jugo en vez de agua, pero no tenía idea en qué momento había cambiado de parecer.Tener un hijo no es fácil, ser padre soltero tampoco lo es. Vivo para él y trato de educarlo lo más que puedo. Quisiera poder bajarle la luna con todo y estrellas, pero lamentablemente no puedo traerle a su madre de regreso y eso, eso me parte el alma diariamente. He aprendido muchísimas cosas, Ethan me ha enseñado mucho.Dejar el pañal resulta horrible cuando él no está de
Cuatro años y medio después...Madrid- España...Nathan.Era el día de navidad, había demasiado frío afuera, pero el espíritu navideño en los madrileños estaba a flor de piel. Eran mis primeras navidades en este país desde que nos mudamos, era un lugar seguro para todos. Más que todo porque me retiré casi un año después de las fuerzas especiales. Antes que ocurriera lo de Natasha, había decidido irme de baja, ya que mi última misión fue con ella. Lo más doloroso que me tocó vivir fue recoger el cuerpo casi sin vida de mi querida niña bonita.Aleksandr y yo habíamos entrado después de escuchar los disparos. Sinceramente no sé como no explotamos ese día los tres. Natasha tenía heridas muy graves que le causaron un estado de coma por más de un año. Me dediqué a ella durante todo ese tiempo. Hacía mi papeleo en la oficina y me iba al hos
En algún lugar fantasma de Oklahoma.Horas para el final...Natasha.Todos preguntan que puede suceder en los finales de cada historia y honestamente nadie lo sabe. En mi caso, debido a muchas cosas que he vivido durante toda mi vida y el temor profundo que siento por Stefano Rinaldi, prefiero ponerle fin a todo desde la raíz.No quiero más niños con finales tristes o venganzas inconclusas.Empezó conmigo y termina conmigo.Nadie más va a sufrir por una venganza absurda.Quisiera no hacer sufrir a nadie con mis decisiones, pero no puedo hacer más nada, ya que mi temor a que salga otra vez lastimado uno de mis seres queridos, me partiría el alma en mil pedazos. Me tomó 20 años darle un final a mi historia. Muchas veces mi mente lo intentó, pero sin recordar mi pasado, a mi hermano, a mi
La mañana siguiente...Día del incidente.Nathan.Había pasado la mejor noche de mi vida junto a Natasha. Después de tanto tiempo sin sentir el calor y amor de alguien, pude sentirla a ella. Natasha me enseñó nuevamente lo que era amar. Desde que ingresé a esta misión sabía que estaría perdido por ella. Ya no es tanto por su belleza que resulta bastante obvia, estoy hablando de su personalidad, de lo mucho que ha sufrido y la necesidad que siento para hacerla feliz.Quería hacerla muy feliz.Quería que ella viera el mundo desde otra perspectiva.Después de estar con ella caímos en un profundo sueño. Claro, hablamos un poco antes de dormirnos, pero realmente fue una noche increíble.—Eres increíble, ¿lo sabías? — digo, al besar su frente, ella me mira somnolienta, su respiración esta
El inicio del final.Natasha.Una última noche en lo que conocería el amor y sería mi despedida de todo. No podía sufrir más. No quería seguir sufriendo porque no corazón no lo podrá aguantar. Dejarlo todo y cumplir con lo que más anhelaba en este momento... desaparecer.Sabía que mi tío me haría daño aun estando muerto. Siempre hay alguien más dispuesto a realizar su trabajo sucio. He convivido con mi familia y me han dado tanto amor que me siento realizada, pero el temor de que Rinaldi me los quite aún después de muerto, no lo puedo permitir.Esto empezó por mí y terminará por mí.Sería perfecta he inolvidable para los dos. Nunca imagine tener una vida junto a alguien y sinceramente no la deseo mientras mi mundo sea un completo caos. Me entregué a un hombre una vez, pero no tenía idea de que tipo de sentimiento podía tener por él.
Un día antes del incidente.Casa de verano Ryan y Lauren.Houston-Texas.Nathan.Hemos viajado desde Washington hasta la casa del amigo de Aleksandr. Que viene siendo su mano derecha tanto en la mafia como en la vida de médico. Nuestro viaje hasta aquí es para cubrir un asesinato y limpiar su desastre. Tenemos órdenes claras de dispararle a quien se interponga en la misión. No comprendo como Natasha pudo aceptar esto. Además, mi cabeza no para de dar vueltas a todo lo que me dijo hace unos días. No comprendo cómo pudo aguantar tantos años de silencio. Mi cabeza simplemente no puede procesar todo lo que está ocurriendo. Me duele saber que mi pequeña, pero gran guerrera, fue herida de esa manera. Me duele ver qué no me dejó explicarle y hablar con ella. Natasha no debería sentirse menos que nadie, ella es simp







