Se connecterCAPÍTULO 87Siguiendo su rutina inamovible de los últimos treinta años, Leticia Valente caminaba con paso pausado hacia la Iglesia de Santa María.Al cruzar el portón, Leticia buscó con la mirada al grupo de mujeres con las que solía compartir la misa cada mañana. Ajustó el abrigo sobre sus hombros,
CAPÍTULO 86En el rincón más exclusivo del salón privado, rodeados por el aroma de puros habanos y el tintineo constante de la champaña enfriándose en cubiteras de plata, Enrique y Arthur Thorne celebraban lo que consideraban el acto final de Augusto de la Vega.— ¡Por el camarero que quiso ser rey
CAPÍTULO 85El día había sido una sucesión de portazos, silencios hostiles y miradas cargadas de una sospecha que ninguna cantidad de dinero lograba disipar. Matilde, Teresa y Clara habían recorrido desde las oficinas de aduanas hasta las tabernas más inmundas del muelle sur, y el resultado era deso
CAPÍTULO 84El comisario de la comisaría central de la ciudad portuaria era un viejo conocido, un hombre que en su juventud había quedado prendado de la belleza incipiente de Clara, pero que años más tarde había sucumbido ante el fuego devorador de Elena Duval. El teléfono en el salón de Elena sonó
CAPÍTULO 83— La situación está exactamente donde queremos, caballeros, señora —comenzó Guzmán, su voz era un siseo suave pero cargado de autoridad— La detención preventiva de Augusto de la Vega es solo el primer movimiento de los muchos que he diseñado para su ruina.Enrique tomó un sorbo de su gin
CAPÍTULO 82Transcurrieron casi tres agobiantes horas de angustiosa espera antes de que el oficial regresara finalmente al mostrador, sosteniendo entre sus dedos amarillentos una hoja de papel arrugada y desgastada por el paso inclemente del tiempo.— No hay absolutamente nada registrado sobre un as







