ANMELDENLilith se mantuvo en calma o por lo menos quería mostrarse en calma ante semejante hombre, su estatura era de 1,90 y la fragancia que desprendía la vuelve dócil, no obstante el chico se aparta de ella y continúa con su camino, ya después de eso el estadio vuelve a tener su aspecto bullicioso.
- ¿Ustedes vieron lo mismo que yo? - Susan parecía bastante emocionada cuando expresaba aquellas palabras. - Nadie vio nada, no seas pesada - Lucca siempre sería el defensor de Lilith. - Sí que lo vimos, Lilith, tú sabías que al Capitán nadie le dice que no, ¿sabes por qué no se lleva bien con Amir? - ¿Por qué uno es Capitán de Fútbol y el otro de Voleibol? - Definitivamente, eres estúpida, no, no es por eso, es porque Kamill tiene a todas las mujeres que el imbécil de Amir quiere para él - Lilith al escuchar aquello traga saliva sintiendo un pequeño pinchazo en el corazón al escuchar lo dicho por Loren. - Ya tomen asiento, empezarán los estiramientos - Murmura Susan acomodándose. - Deberíamos de haber traído nuestro equipo de Tereré y tú Lucca lo mejor que puedes hacer es no repetir la palabra porque te sale horrible - Lilith había sonreído al escuchar la advertencia de Loren, definitivamente su amigo Estadounidense lo expresaba de una manera horrorosa. Mientras Susan, Loren y Lucca conversan Lilith observa fijamente al chico que estaba en ese preciso momento acariciandose los labios con el dedo pulgar, parecía bastante fastidiado, solo observaba los movimientos de sus compañeros segundos después se aparta de ellos, Lilith se percató de que, Kamill tenía el peligro impregnado en su perfecto rostro, cuyas facciones están totalmente marcadas, tal parece que fue hecho a mano sin ninguna imperfección y aquellos tatuajes lo hacen ver más rudo, entonces Kamill sonríe mientras avanza y Lilith siente las mejillas calientes de inmediato, lo que le faltaba, el capitán la ha pillado observándolo, y agradece que sus amigos no lo hayan hecho de lo contrario debía de darles explicaciones, entonces sus ojos avellanas captan la llegada de Amir, su corazón late desenfrenadamente, pero segundos después se hace trizas, siente como los pedazos pueden lastimarla. Ella aprieta los puños en secreto, necesitaba salir de allí, no podía soportar ver al chico que quería y que hace unas horas aún era su novio tomado de la mano de una chica y que les hayan pedido una foto besándose. Sus amigos de inmediato se habían percatado de aquello que estaba ocurriendo, mientras que en la mente de Lilith se formulan muchas preguntas y las inseguridades también hacen acto de presencia. - Deberíamos de irnos - Susan había suspirado, no quería que Lilith se sintiera mal. - No pasa nada, saldré un momento, pero no vamos a perdernos el partido - Lilith estaba destrozada, solo quería llorar; sin embargo, lo mejor era que despejará su mente, sus amigos asintieron. La castaña estaba hace más de 10 minutos en el patio del Polideportivo, pero entonces algo ha llamado su atención ella arruga la frente no se había percatado de que alguien estaba allí, inconscientemente sus latidos se han acelerado, era evidente que la persona estaba fumando tenía capucha y estaba vestido completamente de negro. - ¿Vienes a darme los 100 dólares que me debes? - al momento de escuchar aquella voz Lilith se mostró horrorizada, la poderosa voz masculina que irradia poder, seguridad y peligro, Kamill Becker, el chico no en vano hace temblar a toda una institución - ¿o eres muy pobre? - vuelve a expresar logrando que Lilith sintiera como los latidos se desbordan, nadie era inmune a los encantos del chico más allá de todo, era el más guapo de toda la Institución encabezando la lista de los 5 estudiantes. La chica sabe que debía de alejarse de allí, pero sus pies no reaccionan, entonces observa como el Chico con capucha se acerca a ella, además tenía la duda de cómo fue que estaba vestido de negro si lo vio con ropa de calentamiento hace algunos minutos. - No tengo 100 dólares ahora, he venido a ver un partido ¿Quieres perder el día de hoy? - murmura ella, pero segundos después se arrepiente de abrir la boca *¿qué demonios pasa conmigo?* se pregunta Lilith cayendo en cuenta de que Kamill no era de aquellas personas a las que se les puede contestar y pensar que allí todo va a quedar. - Nunca pierdo un partido - Estaban a escasos centímetros, Lilith respiraba de manera irregular y sentía las manos sudadas, el silencio fue aterrador, ella supuso que podría morir estrangulada por Kamill allí, pero lo único que ocurrió fue que Kamill pasó al lado de ella sin expresar ninguna palabra, Lilith por inercia se dio la vuelta para observar la espalda solitaria de Kamill que ya se había alejado por completo. - Mantén tu distancia de mi chico si es que no quieres que esta vez te rompan la nariz - La voz de una chica que aún no era visible por la oscuridad del patio llama la atención de Lilith, entonces una chica de ojos azules hizo acto de presencia, era alta, tenía unos pechos enormes, definitivamente la chica era muy atractiva, mientras Lilith contempla a la dama ella ya había llegado y la toma de la muñeca - ¿me escuchaste m*****a zorra? - ¿Se te Safo algún tornillo? - Lilith se suelta del agarre de la desconocida. - Por tu bien no quiero verte cerca de Kamill o lo lamentarás, estás advertida - la mujer se había alejado dejando a Lilith confundida, ella parpadeó inocentemente varias veces sin entender lo que había ocurrido. - ¿Por qué yo estaría cerca de aquel monstruo? - se pregunta ella en un susurro tomando la decisión de volver al interior del estadio. - ¿Te sientes bien? - Susan se había colocado al lado de ella analizando detenidamente su rostro. - Estoy bien - responde ella dirigiendo sus ojos al campo de juego, ya ninguno de los jugadores eran visibles se habían ido a preparar, en eso Lilith siente que su teléfono vibra, pero decide ignorarlo, unos minutos después el primer chico en saltar a la cancha deja sin oxígeno los pulmones de Lilith y de todas las chicas. Kamill Becker con su uniforme de Capitán de equipo, con el brazalete ejerciendo bastante presión en sus musculosos brazos, con su rostro estoico y su mirada asesina hace temblar a todas, el estadio retumba, pero Lilith está paralizada, definitivamente Kamill era un demonio encantador. La chica dejó escapar un profundo suspiró, incluso Lucca parece realizar lo mismo, Loren y Susan se mantuvieron en completo silencio. - ¡Por Dios! - Exclama Loren sonrojada. - No sé que es más sensual y lo diré sin ninguna malicia de por medio, pero como les decía no sé que es más excitante o sensual, el jodido Kamill Becker o el acento de ustedes. - Gringo cállate - Susan le palmeo la espalda, pero aquello que estaba expresando era la realidad, Kamill Becker era extremadamente aterrador y al mismo tiempo encantador. - Es más bueno que el pan de cada día - Loren definitivamente estaba clavada, pero Lilith estaba allí con las mejillas calientes no puede apartar su mirada del campo de juego solo la algarabía del público la saco de sus pensamientos, definitivamente no esperaba que Kamill causará este impacto si Amir tenía problemas con esto de hecho lo haría con razón, Amir no causa esto. -¿Ya estás muerta de impacto? - Loren aparta a Lucca y se sienta al lado izquierdo de Lilith, puesto que Susan estaba a su derecha. - ¿Es su efecto en realidad? - Pregunta Lilith aun sin superar semejante ovación, temblor y admiración hacía Kamill. -Chica, hasta tú estás sonrojada, ¿lo dudas? - Loren había sonreído. -¿Por qué nunca hemos venido a un partido de Voleibol? - Lilith lo expuso con la voz temblorosa, sus amigos habían sonreído ellos la conocen perfectamente, saben que ella no fue inmune a la presencia de Kamill Becker, el tormento de HIGH SCHOOL SACRAMENTO. -Porque el imbécil que era tu novio hasta hace algunas horas no te dejaba asistir, Amir es un completo idiota, en el fondo era por esto, no quería que te des cuenta de que Kamill lo arrastra como un trapo de piso con su hinchada - Lilith se queda en silencio, por supuesto que aquello era así, Amir era muy arrogante, su público no era nada comparado con esto que Kamill ocasiona. - Bueno, ya después tendrán tiempo de describir a la rata de Amir, ahora apoyemos, Águilas Azules debe de arrastrar a los Halcones, es decir a HIGH SCHOOL SAN ANDRÉS. Todos asintieron estando muy de acuerdo con lo expresado por Lucca, el estadio prácticamente estaba temblando, ya se habían puesto de pie, se siente la tensión ya era palpable, el Juez se llevó el silbato a la boca, Lilith se muerde los labios, Susan bufa con nerviosismo, Loren se lleva las manos al rostro ambas secundarías eran eternos enemigos claramente los jugadores de ambas instituciones dejarán el alma en la cancha, entonces se escucha el silbato ambos capitanes eran solicitados por el Juez, Kamill y otro chico bastante alto se posicionan por delante del juez, lanzan la moneda tal parece que SACRAMENTO es el ganador, pero Kamill le cede al otro muchacho la primera lanzada, todos vuelven a colocarse en sus lugares, la hinchada de los HALCONES empiezan con sus cánticos, ÁGUILAS AZULES solo se mantiene en silencio esperando su mejor momento para empezar a apoyar, pero los nervios estaba a flor de piel, segundos después se escucha el silbato. La pelota es lanzada con tanta fuerza, Lilith pensó que aquella pelota no sería alcanzada, pero cuan equivocada estaba el zaguero izquierdo la toma, levantándolo para el levantador y el delantero empieza con el primer golpe, allí empieza el primer grito, ÁGUILAS AZULES enviara su primer saque. El juego era parejo o al menos lo fue hasta que llego el turno de tirar el saque de Kamill, el estadio vibra y la hinchada ovaciona, se podría decir que ÁGUILAS AZULES respira la victoria, el estadio se vuelve un caldero, nuevamente el silbato suena. - Va a hacer los 6 tiros, no tengo pruebas tampoco dudas - expuso Susan, observando como Kamill acaricia aquella pelota, el pelo estaba mojado por el sudor entonces Kamill envía con tanta violencia aquella pelota que ningún rival pudo contenerla, 17/15 a favor de las ÁGUILAS AZULES un nuevo saque enviado con la misma potencia un nuevo tanto que hace que el estadio tambalee, los minutos pasaron y era el último saque, estando 21/19 si uno de los delanteros de ÁGUILAS AZULES logran echar aquel balón eran Campeones. -Vamos grandulón - gritan las chicas eufóricas con mucha confianza hacía el equipo. - Si logran hacerlo juro que volveré con mi ex - Grita Lilith consumida y dominada por la adrenalina de aquel juego, el estadio ruge. - Si lo hacen deberás de besar al Capitán de LOS HALCONES - Susan sonríe después emite un silbido. -Mejor al nuestro - Lucca, Susan y Loren sienten como sus mandíbulas se desencajan. - Al de ÁGUILAS AZULES caso cerrado - Lilith solo en ese momento se percata de que esto era una locura - no te quejes tú solita lo dijiste, si este es el tanto ganador Lilith Ambrosetti debe de besar a Kamill Becker - sentencia Susan. Entonces se escucha aquel disparo, el grito de que uno de los zagueros de LOS HALCONES detuvo aquel balón hizo que Lilith deje escapar un suspiro, el levantador del equipo contrario acomoda el balón para que su delantero lo explote con tanta fuerza, no obstante Kamill se lanzó al suelo por aquel Balón escuchándose un nuevo rugido de la hinchada de SACRAMENTO. -Eso lánzate mi Capitán defiende el beso - Grita Lucca, entonces los latidos se detienen, el sudor recorre sus frentes el levantador acomoda la pelota mientras que la bestia observa el último golpe a dar, Kamill Becker iba a fusilar con las manos, todos contienen la respiración cuando la pelota se eleva alcanzando la altura ideal.Polina se subió al vehículo abandonando la Mansión Becker de manera inmediata aunque la furia estaba impregnada en sus ojos.Cuando llega a la mansión Ivanov. Tomó el teléfono con dedos temblorosos. Lo dudó por un instante, pero el orgullo herido de princesa rusa no conoce el silencio. Marcó. La llamada conecta de manera inmediata.— ¿Polina? — La voz de Marta se escucha cansada y Polina supone que su suegra estaba en algunos asuntos íntimos.—¿Marta...? —su voz, rota desde la primera sílaba. .Necesitaba convencer a Martha. Del otro lado, Martha se acomoda un camisón.— ¿Que ocurre Polina?—Kamill... ya no me quiere —sollozó Polina, dejando que la desesperación se escurriera sin medida—. Se fue. Se fue a un maldito país y volvió... otra persona. Frío. Vacío. Como si yo no importara. Como si nunca le importé. Las lágrimas brotaban sin pudor, deslizándose entre sus labios temblorosos. Se dejó caer sobre el diván, con un gesto dramático, de esos que toda hija de un hombre poderoso apre
ESTADOS UNIDOSEl rugido del helicóptero rompía la quietud de las montañas, un zumbido grave y constante que hacía vibrar las copas de los árboles. La aeronave, negra como la medianoche, cortaba el cielo del norte de California con precisión militar. No llevaba insignias visibles. Solo los entendidos sabían que ese helicóptero no pertenecía a ninguna fuerza aérea oficial, sino a una organización que operaba por encima de las leyes y las fronteras: La Dama de Legión, dueña y señora estaba llegando.En el claro de una vasta extensión de bosque, rodeada por pinos centenarios, se encontraba una cabaña de madera maciza, moderna pero rústica, construida para la guerra tanto como para el lujo. Frente a la edificación, sobre un terreno cuidadosamente despejado, esperaban cuarenta hombres armados. Vestían de negro, con botas tácticas y chalecos antibalas, algunos con gafas oscuras, otros con auriculares comunicadores. Portaban rifles de asalto y pistolas de alto calibre. Ninguno hablaba. Ningu
El interior de la camioneta aún conservaba el calor del encuentro. El vaho tenue en los cristales hablaba de cuerpos entrelazados, de secretos compartidos sin palabras. Lilith, con los mechones avellana pegados al cuello y el corazón latiéndole como si estuviera huyendo, trato de acomodar aquel vestido rojo qué estaba rasgado. Desde el asiento del conductor, Kamill Becker ajustaba el cinturón de su pantalón mientras dejaba escapar un suspiro entre satisfecho y pensativo.Ninguno de los dos hablaba. No hacía falta. La electricidad entre ellos siempre había sido una combustión silenciosa. A veces destructiva. A veces perfecta.Pero la burbuja se rompió con el timbre seco del celular de Lilith. El sonido cortó el ambiente como un disparo.Ella lo tomó casi con reflejo de asesina, ágil, contenida. La pantalla iluminó su rostro por un segundo antes de que la expresión se le congelara. **Maximilian**.Kamill giró la cabeza hacia ella. Sus ojos esmeralda, atentos, escrutaban. Lilith apretó l
Contenido+18El vehículo de Kamill detuvo su andar, habían parado en Villa Florida, entonces sus miradas se encuentran, en ese momento se abrió la noche como un pecho herido, y en su latido oscuro se encuentran, los latidos de sus corazones eran salvajes, como furia callada, deseo reprimido,tempestad que nunca se nombró, pero fue.Sus ojos para Kamill eran puñales, que lo desgarraban sin tocar la piel, cada respiración un golpe brutal, un mandato sutil, feroz y fiel. Era una leona y el era su presa.Las palabras murieron antes de nacer, porque todo se dijo con gestos tensos, con manos que hablaban sin entender el lenguaje crudo de los silencios qué ocultan mil batallas y guardan mil secretos.Lilith fue la que realizo el movimiento, el cuerpo de la mujer se posiciona por encima del cuerpo de Kamill, aunque había prendas de por medio, Lilith pudo sentir el miembro masculino, ella emite un suspiro de satisfacción, segundos después sus bocas se unen de manera desesperada. Chocaron como
La música sacudía las paredes del salón como un latido salvaje. El humo de los cigarros flotaba en espirales densas, mezclándose con los aromas del licor derramado y el sudor de cuerpos extasiados. Voces, risas, gritos. El desenfreno de la fiesta alcanzaba su punto más alto. Y entre esa multitud, ella danzaba.Lilith.Vestida con rojo fuego y tacones que golpeaban el suelo al ritmo del bajo, su silueta ondulaba con una gracia que rayaba lo prohibido. Cada movimiento suyo tenía la cadencia de una serpiente encantadora. Su cabello castaño giraba con ella, enredándose en su espalda desnuda, su boca dibujaba una media sonrisa que parecía esconder secretos impuros. Pero no eran sus curvas ni su vestido lo que mantenía a Kamill en vilo. Era su poder. Su sensualidad desbordada. Su fuego. Desde su rincón en la penumbra, con un vaso apenas tocado en la mano, Kamill no apartaba la mirada. Ojos verdes como los de una fiera escondida entre las sombras. Estáticos. Intensos. Casi furiosos. Su port
El sol apenas despuntaba sobre las lomas suaves de San Juan Bautista, tiñendo el cielo de tonos dorados y rosados. Una brisa fresca recorría la Hacienda El Jaguar, meciendo los altos pastizales que cercaban el viejo establo de adobe. El murmullo lejano de los gallos se confundía con el roce de las hojas y el rítmico galopar de una yegua alazán.Lilith surgía entre la neblina matinal como una figura de leyenda. Su silueta recortada contra el sol naciente era la de una diosa amazona. Llevaba el cuerpo erguido con natural elegancia, y su larga cabellera castaña danzaba al compás de cada movimiento de la yegua, ondeando como una bandera al viento. Su rostro, de rasgos finos y mirada determinada, irradiaba una belleza serena, casi salvaje, que hacía difícil apartar la vista.La yegua, nerviosa pero obediente, respondía a cada sutil orden de Lilith como si fueran una sola criatura. Su destreza como amazona era incuestionable: manejaba las riendas con firmeza y ternura, guiando el galope con