Inicio / Romance / UN AÑO PARA RECORDARTE / CAPÍTULO 50: LA DECISIÓN APLAZADA

Compartir

CAPÍTULO 50: LA DECISIÓN APLAZADA

last update Fecha de publicación: 2026-08-26 08:41:46

La noche después de la visita de Lucía se me hizo eterna. Me quedé en la cocina mucho tiempo después de que ella se fuera, con la taza de café frío entre las manos y las palabras de mi amiga resonando en mi cabeza como un eco que no se apagaba. "Si no hablas pronto, voy a tener que decir algo yo." Esa frase se me clavó en el pecho como una espina, y no sabía cómo sacarla.

Subí a mi habitación pasada la medianoche, con el corazón todavía latiendo fuerte. No encendí la luz, me quedé sentada en el
Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • UN AÑO PARA RECORDARTE   CAPÍTULO 69: EL AUTO REPROCHE DE RENATO

    La puerta del despacho se cerró detrás de Renato con un golpe seco que resonó en el pasillo vacío. Yo me quedé en la cocina, con la taza de té fría entre las manos, escuchando cómo sus pasos se alejaban escaleras arriba. No había sido una discusión como las otras. Esta vez había algo distinto en su voz, algo que se parecía al miedo, y eso me dolía más que cualquier grito.No sabía cuánto tiempo pasó. Solo sé que, en algún momento, escuché el sonido de su teléfono vibrar sobre el escritorio. Y luego, el silencio, uno de los que se vuelve más pesado cuando alguien está leyendo algo que no quería leer.Me quedé en la cocina, con el té frío en las manos, sintiendo que el nudo en mi estómago se hacía cada vez más grande. No subí a preguntarle qué pasaba, porque sabía que no me lo diría. Renato siempre se encerraba cuando algo le preocupaba, como si el silencio fuera su única forma de protegerse.Pasó casi una hora, yo seguía sentada, con la taza vacía, mirando la puerta del pasillo sin a

  • UN AÑO PARA RECORDARTE   CAPÍTULO 68: DISCUSIÓN SOBRE LOS LÍMITES DEL CONTRATO

    La noche después de la conversación en el salón, la casa se sumió en un silencio que pesaba más que cualquier grito. Renato se había encerrado en su despacho, y yo me había quedado en la cocina, con una taza de té frío entre las manos, sintiendo que el eco de sus palabras aún resonaba en mi pecho. "Prefiero que no vuelvas a ver a Marcos". No era una orden, pero se había sentido como una. Y yo no sabía si estaba dispuesta a aceptarla.No dormí bien, me desperté varias veces, con la sensación de que algo se estaba rompiendo entre nosotros, algo que no sabía cómo reparar. La mañana siguiente, bajé a la cocina con la esperanza de encontrar un poco de calma, pero Renato ya estaba allí, con una taza de café en la mano y una expresión que no lograba descifrar. No era ni enfado, ni frialdad, sino era otra cosa, algo que se parecía a la determinación de quien ha decidido que ya no puede callar.—Mireya —dijo, sin rodeos— Necesitamos hablar.—¿Sobre qué?—Sobre los límites de este contrato.

  • UN AÑO PARA RECORDARTE   CAPÍTULO 67: LA PROHIBICIÓN SIN DERECHO

    La mano de Renato seguía en la mía cuando bajé las escaleras, pero la solté al llegar al pasillo. No sé si fue un gesto consciente o un impulso, pero necesitaba poner distancia para poder pensar. La conversación en el despacho me había dejado una sensación extraña, la de haber cruzado una línea sin darme cuenta, de haber prometido algo sin saber exactamente qué. "Empecemos a construir algo real". Esas palabras se repetían en mi cabeza, pero no sabía si era una promesa o una trampa.Los días siguientes pasaron en una calma extraña. Renato y yo hablábamos, pero no de lo importante, sino sobre Leo, de la casa, de cosas cotidianas que nos permitían evadir el tema que ambos sabíamos que estaba ahí, flotando entre nosotros como una sombra. Yo notaba que él me miraba de una forma distinta, como si estuviera esperando algo que yo no sabía darle.Y entonces, un martes por la tarde, después de que Leo se durmiera la siesta, él me pidió que me sentara en el salón. No había nada especial en su

  • UN AÑO PARA RECORDARTE   CAPÍTULO 66: LA DUDA DE MIREYA

    La mañana después de la conversación con Renato en la cocina, desperté con una sensación que no sabía cómo nombrar. Me quedé en la cama, mirando el techo, con las palabras de Marcos resonando en mi cabeza."Te estoy ofreciendo una salida, no es una propuesta romántica, es una oferta honesta."Y luego, las palabras de Renato."No sé si puedo confiar en ti."Dos hombres, dos ofertas, dos caminos completamente distintos. Uno me ofrecía la simplicidad de una vida sin contratos, sin mentiras, sin la presión de un juez que podía decidir el destino de nuestra familia. El otro me ofrecía la complejidad de una relación que estaba aprendiendo a ser real, a base de tropezones y silencios.¿Cuál era el correcto? ¿Y cómo podía saberlo si ni siquiera sabía qué quería yo?Me levanté con la cabeza pesada, y al bajar a la cocina, me encontré con que la casa ya estaba en movimiento. Leo estaba sentado a la mesa, con su cereal y Peluso a su lado, y Renato estaba de pie junto a la cafetera, con una taz

  • UN AÑO PARA RECORDARTE   CAPÍTULO 65: LA OFERTA GENUINA DE MARCOS

    La conversación con Renato en la cocina me dejó un nudo en el estómago que no se disipó en toda la mañana. Me refugié en la rutina, llevé a Leo al colegio, respondí algunos mensajes, ordené la cocina. Pero cada tarea que hacía se me escapaba de las manos, porque mi mente estaba en otra parte. No podía dejar de pensar en la conversación con Renato, ni en la mirada de Marcos cuando me preguntó si era feliz.Esa tarde, después de recoger a Leo del colegio, me disponía a llevarlo a casa cuando mi teléfono vibró, era Marcos.—¿Mireya? ¿Sigues libre esta tarde? Me gustaría enseñarte algo más del centro. Pero esta vez, sin papeles de por medio, solo quiero hablar contigo.Dudé un momento, después de la escena de ayer, la idea de volver a verlo me parecía, a la vez, un alivio y un problema. Pero algo en su voz me hizo sentir que necesitaba escucharlo.—Está bien. ¿Dónde?—En la plaza que está a dos cuadras del centro. ¿Te acuerdas? La que tiene un árbol grande.—Sí, me acuerdo.—Te espero ah

  • UN AÑO PARA RECORDARTE   CAPÍTULO 64: PREGUNTA CORTANTE

    La noche después de la escena en el centro se me hizo eterna. Renato se había encerrado en su despacho nada más llegar a casa, y yo me quedé en la cocina, con una taza de té frío entre las manos, repasando una y otra vez lo que había pasado. Su pregunta, "¿por qué no me lo habías contado?", seguía resonando en mi cabeza como un eco que no se apagaba. No eran exactamente celos, sino otra cosa, algo más profundo que no sabía cómo nombrar.Cuando subí a la habitación, la luz de la luna se filtraba por la ventana, dibujando sombras suaves sobre la cama. Yo me senté en el borde, con el corazón todavía latiendo fuerte, y escuché el sonido de sus pasos en el pasillo. Se detuvo frente a mi puerta, pero no entró. Se quedó allí, un momento, y luego siguió hacia su habitación.No dormí bien, cada vez que cerraba los ojos, veía su mirada, esa mezcla de frustración y de tristeza que me había dejado sin palabras. Sabía que no podía seguir evitando la conversación, pero tampoco estaba lista para t

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status