Masuk45. Soy su amigoCuando Gemma volvió a la recámara, se encontraba sola de nuevo. No sabía si sentirse aliviada o más decepcionada de Kevin. Quizá en el fondo esperaba que él se hiciera perdonar, que rogara un poco.Soltó un suspiro, se sentó frente al tocador para colocarse las joyas que antes había elegido con mucho cuidado. Mirta la había citado por negocios; tenía que asistir presentable, aunque no llegara a ningún acuerdo con ella.Guardó un pequeño block de notas en su cartera de mano, su móvil y un labial. No necesitaba más; su mejor carta de presentación era ella.Cuando estuvo lista, aunque no preparada, se puso de pie, se echó un último vistazo al espejo y salió de la recámara. No esperaba encontrarse con Kevin de nuevo; sin embargo, lo vio ponerse de pie apenas comenzó a bajar por las escaleras.Kevin se encontraba en la sala; había un vaso de whisky sobre la mesa de centro, pero ella no le prestó mayor importancia, terminó de bajar las escaleras sin dirigirle la mirada.—¿P
44. Vuelve con ella«¡Llama al médico!»Gemma se quedó congelada por un segundo; sus manos se aferraron al chochito de sus mellizos mientras Layla obedecía la petición de Kevin. En silencio, la observó sacar el móvil y con manos temblorosas marcar un número.No había preguntas; Kevin tampoco buscó darle ninguna explicación. Llevó a Claire hasta el sillón y la dejó ahí, inerte.El rostro de la mujer era más pálido que una hoja de papel. No había motivos para las malas interpretaciones; sin embargo, era imposible no pensar en ella como la compañera de los últimos meses junto a Kevin.Incluso había llegado a ser la novia. Por acuerdo o no, tenía la sospecha de que Claire Russell no tenía ninguna intención de soltarlo.Ojalá se equivocara.De verdad, quería estar equivocada, quería confiar en Kevin.—¿Qué es lo que ha pasado? —preguntó Layla, rompiendo aquel denso silencio.Kevin levantó la mirada, como si de repente recordara que su esposa también se encontraba ahí, de pie frente a él, o
43. Amigas«¿Serás mi cuñada?»Jennifer se puso roja de nuevo; no lo había visto de esa manera. Sin embargo, no le preocupó tanto en el momento de aceptar la propuesta de Douglas. Y si era honesta ahora, tampoco le preocupaba ser la suegra y cuñada de Justin Jackson. Había niveles.—Para ti seguiré siendo tu madre sin importar con quién me case —dijo, viendo a Livi—. Incluso si Douglas fuera el padre de Justin, nada tienen que ver las peras con las manzanas.Livi abrió la boca, pero ni un sonido salió de ella.Gemma y Hazel se miraron, sintiendo que ya no debía presenciar la conversación entre madre e hija.—Me has sorprendido —dijo al fin Livi, recuperando el habla—. Nunca di indicios de estar en una relación con Douglas, ¿cómo esperas que lo tome? Suerte es que no me haya dado un infarto aquí mismo —se quejó.—Yo creo que mejor nos llevamos a los niños y las dejamos solas. Ustedes tienen que conversar —dijo Hazel, tomando a Zion.—No es necesario que se retiren, lo que voy a decirl
42. ¿Serás mi cuñada?Luego de una noche de espías, Gemma se despidió de Kevin por la mañana, antes de que su madre y Jennifer bajaran al comedor. Era muy temprano, pero Kevin debía reunirse a primera hora con Nathan y Layla. El trabajo era el trabajo y ella también debía ponerse manos a la obra.Tenía que terminar sus diseños para su primera y nueva colección en solitario. Apostaría todo el dinero que había ahorrado para su lanzamiento, por lo que ya no podía dejar de lado sus planes. Las vacaciones habían terminado de manera oficial.Gemma se dirigió a su habitación, tomó los viejos bocetos, sus lápices y bajó a la biblioteca para poder trabajar.Entre papel, borradores y lápices se pasaron las horas; como siempre, perdió la noción del tiempo hasta que el llanto de los mellizos llegó de manera limpia a través de la radio que siempre tenía a la mano.Gemma suspiró, miró el dibujo del collar y sonrió. Estaba completamente satisfecha con el resultado. Las horas de trabajo no habían sid
41. Regáñame después—No puedo creer que me hayas convencido de seguir a tu madre —dijo Kevin, estacionando a una distancia prudente del vehículo familiar. El chofer abrió la puerta para Hazel, la ayudó a descender el coche.Ella se veía ligeramente nerviosa, pero podía ser la distancia lo que le hacía ver cosas.—Solo quiero asegurarme de que papá no esté jugando con ella.La mano de Kevin se posó sobre el dorso de Gemma. Sus dedos le acariciaron hasta enredarse con los dedos de su esposa.Ella le dio un ligero apretón.—Tengo que admitir que esto fue inesperado; me preocupa que mi padre le haga más daño. No sé si mamá puede recuperarse dos veces.El dedo de Kevin levantó el mentón de Gemma, le hizo mirarlo a los ojos.—Tienes que confiar más en tu madre, cariño. Hazel ya no es la misma mujer que Jeremiah conoció. ¿No dijiste que le había pedido el divorcio?Ella asintió débilmente.—Entonces, quedemos y veamos lo que sucede.Gemma sonrió.—Gracias.—Haré lo que sea por ti —respondió
40. Vamos a vigilarlos Hazel se llevó una mano al pecho, tratando de controlar los golpeteos desenfrenados de su corazón.—¿De verdad son de tu padre? —preguntó, casi ahogándose con las palabras.—Totalmente, papá se aseguró de que su nombre fuera lo primero que vieras y, si no me crees, míralo tú misma —respondió, invitándola a tomar el ramo que aún estaba en sus manos.Hazel tembló cuando estiró las manos para recibirlo. El olor de las rosas era exquisito, y la caligrafía de Jeremiah perfecta. No cabía duda de que no solo le había enviado rosas, sino que había escrito con su puño y letra en la tarjeta.—¿Qué dice la nota? —preguntó Gemma al ver cómo su madre acariciaba el trozo de papel.Ella también estaba sorprendida por las acciones de su padre; jamás le había visto comportarse de manera romántica con su madre. Fueron años de matrimonio y las únicas cenas a las que asistían eran eventos sociales o por trabajo. ¿De verdad su padre estaba considerando arreglar su vida o solo era u







