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02

Author: Alisha Kiss
last update publish date: 2025-09-26 00:29:45

0CHO AÑOS ATRÁS.

—Si mamá, Santiago, sabe que me voy — Como confesarle, que él era el motivo de su huida, porque eso estaba haciendo, estaba huyendo, era preferible alejarse con el corazón destrozado a seguir siendo la burla de aquel mal nacido que solo la había humillado y menos preciado durante mucho tiempo, aquel hombre muy a su pesar aún era dueño de su corazón, dolía amar a un imposible y más dolía amar a un hombre que solo la veía como LA INCONDICIONAL

—Qué bueno, hija, ese muchacho lo quiero mucho, es como de la familia, hasta hubiera sido su madrina, si no fuera que Eliana y yo nos separamos y vivimos en lados extremos del país.

La madre de Fernanda quería mucho a los Montiel Salvatierra, en especial a su amiga Eliana, una que conocía desde niña, cuyo sueño siempre fue que si algún día tuvieran hijos, estos se casen y así ser una familia de verdad.

Aquellas horas le sirvió para empacar rápido lo esencial, ropa interior, artículos de aseo personal, fotografías de sus padres y su hermano menor, pero arrugo todas aquellas donde estaba incluido aquel infeliz, EL INNOMBRABLE como ella lo llamaba en voz baja, aquel que tenía ganas de clavarle millones de alfileres y hacer un muñequito vudú como en las películas de terror que veía con sus amigas cuando solo era una chiquilla ingenua, no como ahora que era una mujer cuyo corazón había sido pisoteado y destrozado, mejor dicho tratado como cualquier cosa y no como algo valioso, dicen que cada uno es responsable de sus propias acciones, pero su dolor tenía nombre y apellido uno que deseaba con todas sus fuerzas borrar de su piel y su alma.

—Mamá, no es necesario que me acompañen al aeropuerto, no quiero verte llorar y terminaré arrepintiéndome, eso va también para ti papá, los voy a extrañar, pero es lo mejor de verdad que si — Ahora la que quería llorar, era ella, pero debía mostrar tranquila, serena como si solo fuera una despedida de una hija que se iba a estudiar lejos.

—Mi niña hermosa, no entiendo tu decisión tan radical de marcharte tan lejos cuando se supone que no era tu plan hasta querías ir a la misma universidad que Santiago.

—Sí, papá, sé lo que dije, pero la vida se trata de cambios, de evolucionar y este es mi momento de hacerlo. ¿No te parece? Regresaré siendo una exitosa administradora en marketing y negocios internacionales, hablaré un perfecto escocés y ahora sí entenderé cuando hable el abuelo.

Trato de sonreír, pero el brillo no llegaba a sus ojos, se sentía apagada, cada vez que veía la puerta, tenía temor que el ahora innombrable, si el innombrable, porque si para él ella era LA INCONDICIONAL ahora para ella él sería eso EL INNOMBRABLE apareciera en cualquier momento haciendo que las pocas fuerzas que se había obligado a tener se fueran por el drenaje, podía flaquear, pero no debía ser de aquel modo, tenía que ser fuerte. Abrazo a su madre quien lloraba por ver a su niña querer marcharse al otro lado del mundo, algo en su corazón de madre le decía que había algo más, pero siempre había respetado la privacidad de su hija, sabía que tarde o temprano lo terminaría diciendo, tal vez el día que su corazón estuviera preparado.

Cuando vio la puerta de embarque, a punto de emigrar hacia lo desconocido, hacia un mundo nuevo, hacia aquello que podría ser temido para muchas mujeres tan jóvenes, pero para ella era la única salida para salir de ese abismo en que hundiría si permanecía un día más en aquel lugar, por ratos su mente jugaba con ella, lo veía por los pasillos parado con esa sonrisa característica de él, aquella sonrisa que lograba convencerla de hacer cualquier locura, de escaparse a medianoche a hacer el amor o tener sexo como ella creía ahora que era para él, dentro de algún lago en pleno verano, de escaparse en el auto hasta las orillas de una gran montaña a comerse a besos, tantas cosas que habían experimentado juntos por primera vez, cosas que para ella ahora eran dolorosos recuerdos, eran huellas de su humillación, tantas veces que pensó que veía en aquellos ojos azules verdadero amor, tantas veces que se repetía a sí misma que todo era cuestión de paciencia, que faltaba poco para que él diga a todos que era suya, que la amaba, que le diga QUIERES SER MI NOVIA, pero aquello nunca llego, aquellas palabras nunca llegaron a ser pronunciadas por aquella boca que tantas veces había saciado su cuerpo, pero nunca su corazón, porque ahora los te amos se sentían tan vacíos, tan inútiles y sin sentido.

—¿Por qué lo hiciste? Yo hubiera dado mi vida si fuera necesario por ti. ¿Por qué, Santiago? — Las lágrimas recorrían su rostro, las ganas de regresarse sobre sus pies aparecieron. Volteó hacia la entrada, titubeó por unos segundos, pero luego a su mente llegaron aquellas palabras.

—¿De dónde sacas eso? Bueno, es solo un entretenimiento, tú sabes, este cuerpecito qué dios me dio no puede ser para una sola, no es que sea mi novia, solo es un pasatiempo, es como tener a la mano siempre que tengo ganas, que tengo antojo de un buen polvo, al punto que hace unos meses estaba ebrio y envalentonado con algunas copas de más, llame a varias amigas, que por la hora no me contestaron, pero ella dijo si a mi propuesta y lo hicimos en un callejón viejo, después de todo Fer es LA INCONDICIONAL.

—No, Fernanda, no puedes ser débil, regresarás, pero a vengarte de ese tipo frío y sin corazón, de ese mal nacido, de aquel hombre que no merece tus lágrimas, recuerda, te mintió, te uso, se aprovechó de tu adoración hacia él, no vales nada para más que eres un par de piernas y senos más, un hombre como Santiago no lo vale.

Decidida a marcharse, se obligó a sí misma recordar aquella escena, se obligó a sí misma a despegar los pies y seguir su camino, aquel que la llevaría algún día regresar y aquel día Santiago Montiel se iba a arrepentir del dolor y daño que le había causado, lo amaba tanto como estaba segura de que lo iba a odiar con todas sus fuerzas, porque un hombre como él no merecía a una mujer como ella.

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