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08

Author: Alisha Kiss
last update publish date: 2025-10-14 03:27:37

—Hola suegrita, un gusto volver a verla, después de tantos años—La cara de la señora Montiel, era de asombro, no entendía que sucedía o como, trataba de reconocerla, pero le era muy difícil, había algo, pero no estaba segura, por qué sería imposible que fuera la pequeña, porque ante ella estaba una mujer, alta, exuberante, que con cada poro de su piel, brotaba seguridad, además que esa cabellera roja, ese fuego, era imposible de confundir.

—¿Disculpa?

—Soy Fernanda Del Castillo.

—¿Fernandita? ¡
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  • UNA CEO Y SU VENGANZA POR AMOR   16

    —Para nada, cariño, te lo presentarías, pero ya se va, ¿verdad, Luis?—Claro, preciosa, tengo trabajo que hacer —se despidió de ella, con un sonoro beso sobre su mano. Fernanda sonreía, amaba ver al energúmeno de su prometido, que le salía humo por las orejas.—Siéntate, Gabriel, ¿un café, un tinto? ¿O una copa de vino, tal vez?—¿Quién era ese?—¿disculpa?—Estoy siendo bastante claro y hablando sin trabas, ¿quién era ese tipo? Su rostro demostró más furia cuando ella empezó a aplaudir, levantándose de su sitio para acercarse a él, ponerse a su lado, apoyándose del escritorio. Esa minifalda hacía que sus piernas se vieran aún más kilométricas; ese traje de oficina, le quedaba como guante, dejando su pequeña cintura a la vista, aquella que trajo recuerdos infinitos a Gabriel. Trató de negar tales pensamientos; esa Fernanda ya no existía.—Por favor, Gabriel, entre gitanos no nos vamos a leer las manos, no te reclamo y no me reclamas, ¿o yo te dije algo a ti de las fotos? ¿No, ¿verdad

  • UNA CEO Y SU VENGANZA POR AMOR   15

    —Suponía que mi prometido no era de fiar, tranquilo, Luis, déjame sola, tengo que hacer unas llamadas.—Fer, no puedes hablar en serio, por favor—. Pero ella lo calló, levantando una de sus manos y extendiendo la palma, como diciendo Luis, no hables.—Luis, te recuerdo que no soy Fer, estamos en la oficina, así que, recuerda muy bien.—Entiendo señorita del Castillo, cerraré la boca y no me meteré en sus asuntos, así como tampoco entre sus piernas—y antes que ella pudiera decir algo, él se marchó con la poca dignidad que le quedaba, también tenía un límite y odiaba que ella lo tratara con tanta indiferencia, no tuvo tiempo de pensar cuando su secretaria le anuncio que tenía visita era una de las princesas.—A la próxima no la hagas esperar, que entre nada más.—Te lo dije, Bitch, ya voy, manita.Aurora, con todo el escándalo que la caracterizaba, abrió las puertas de par en par, haciendo su entrada como de película.—Tengo el lugar perfecto para tu despedida, además de que contraté to

  • UNA CEO Y SU VENGANZA POR AMOR   14

    —No puedo creer que le hayas coqueteado al fortachón en la cara de Gabriel.—Así, si es querida, disfruté tanto cada segundo, pero bueno, en realidad él no era mi tipo, pero me era útil. —Mientras se secaba el cabello, Aurora había venido a recoger un vestido que le iba a prestar y aprovechó para que le contara qué había sucedido cuando los dejó en aquel restaurante.—Cualquiera diría que se puso celoso, pero tú sabes que no es así. ¿Verdad?—Por supuesto, es el orgullo; supongo que se acostumbró rápido a que estamos comprometidos, pero está bien, mucho mejor para mis planes. Por cierto, saldré con Luis esta noche a bailar un poco y pasarla bien, así que no me llamen al menos que sea una verdadera emergencia, nada que te quedaste ebria o te quieres escapar cual fugitiva de la cama de algún hombre.—Ni me lo recuerdes, ni sabía quién era el tipo al día siguiente, solo vi el tatuaje en toda su espalda en forma de dragón; hasta me dieron ganas de repetir, pero yo no repito, como otras, q

  • UNA CEO Y SU VENGANZA POR AMOR   13

    —No tenías que humillarme de esta forma, como si fuera yo un maldito adorno. —Arrojando al suelo el vaso de vidrio que le habían traído al pedido de ella, sabía perfectamente que se pondría de esa forma y no estaba dispuesto a perder su tiempo y costoso vino, solo por su falta de control.—No sé a qué te refieres, solo te invité a un restaurante elegante a que comas ternera. ¿Cuál es el motivo de tu enojo, cariño?—¿Tienes el descaro de preguntar? De verdad que no tienes un mínimo de vergüenza por tus acciones; involucraste a mi hermana encima, metiste a esas dos brujas en esta locura, ¿cómo te atreves a ser tan ruin?Ella oía cada una de sus palabras y empezó a reír de una manera que hacía que Gabriel sintiera aún más enojo, su mirada se volvió fría y oscura, tenía ganas de ahorcarla con sus propias manos, pero de pronto solo veía sus labios, aquellos que había besado de una manera tan arrebatadora que sentía que le quitaba el aliento, era como en aquella época, pero con un toque aú

  • UNA CEO Y SU VENGANZA POR AMOR   12

    —Cuñadita, todos los hombres te están viendo así, todos tontos, hasta mira. La novia le lanzó una bofetada al mirón; es que se le caía la baba por ti.—Lo siento por ellos, pero esta mujer ya tiene dueño, ¿cierto, princesas?—Sí, que, afortunado, tu hermano pequeña, mi amiga, es de lo que no hay. —De pronto, Tina se quedó rezagada del brazo de Aurora y le murmuró.—Ellos se aman desde que eran vecinos, yo los vi besándose, siempre quise que se casaran y ahora mi sueño se volvió realidad. —Con una sonrisa tan amplia que a Aurora sintió algo de pena por ella; después de todo, la cuestión era hacer que el desgraciado de su hermano pagara, pero la pequeña Tina no tenía la culpa, pero no podía hacer nada; ya Fernanda tenía algo en mente y nadie se lo iba a quitar; como dicen, cuando una mujer se propone algo de verdad, no hay poder humano que la haga retroceder.—Ese tipo de amor es de los bonitos. Amiga, ¿le escribiste a tu prometido?—Sí, en unos momentos llegará, y tan lindo él. Bueno, v

  • UNA CEO Y SU VENGANZA POR AMOR   11

    —¿Y tu vestido? Cuñada—Lo mandé a ajustar, me queda grande de un lado; es un bonito color marfil.—Blanco es más bonito, como en las películas. —Fernanda sonriera sin contestar aquella frase, aunque ganas no le faltaban de decir que era para las novias felices y enamoradas, las que sabían que se casarían con el amor de sus vidas; en cambio, ella lo hacía con la persona que más daño le había hecho y a quien más daño quería hacer ella, sin importar a quién se llevara por delante.Por fin aparecieron las otras damas de honor, quienes tenían cara de haber adelantado la despedida de soltera de la novia y sin la novia.—Un analgésico con urgencia. —Dejándose caer sobre el sofá con los brazos extendidos y los pies sobre el pequeño mueble delante de ella, Aurora no podía con el malestar; por ratos, casi devolvía la cena, pero se contuvo y se recuperó cuando trajeron el bendito analgésico y una botella de agua, Blanca también estaba algo afectada, pero seguía sujeta a su libro, el que no deja

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