LOGINYo creo que él en el fondo quería estar equivocado, es muy fuerte lo que le está sucediendo, ustedes que dicen... No dejen de leer "Un Año para Divorciarnos", amarán a ese ruso mal hablado, y también hay historia nueva, "Mi esposo me despreció... así que me casé con su hermano" y, obviamente, la saga de Universo DIABLO
Capítulo 109 —La misma respuestaPOV NarradorAna María necesitó una sola mañana para convertir a cuatro adultos en personas completamente diferentes.El nombre estaba decidido desde mucho antes de su nacimiento. Era el de la madre de Silvana y no necesitó discusiones, listas ni alternativas. Cuando la enfermera preguntó cómo debían registrarla, Mariano lo pronunció con una emoción que le impidió esconder la sonrisa.Joaquín llegó a la habitación con dos bolsas de regalos, un ramo demasiado grande y la seguridad de que nadie cuidaría a su sobrina mejor que él.—Lávate las manos antes de tocarla —le advirtió Silvana al verlo aproximarse a la cuna.—Me desinfecté tres veces antes de subir. —Joaquín levantó ambas manos como prueba, aunque obedeció y volvió a utilizar el dispensador junto a la puerta—. No voy a arriesgarme a que me prohíbas cargarla.Mariano observó cómo tomaba a la niña con una delicadeza incompatible con el hombre que había robado una taza para conseguir su ADN.—Sujéta
Capítulo 108 —La casa elegidaPOV SilvanaEl divorcio terminó cuatro meses después.Para entonces, la paternidad de Mariano había sido reconocida legalmente y Ernesto había renunciado a cualquier derecho sobre el niño. La clínica permanecía intervenida y había perdido la autorización para realizar procedimientos de reproducción asistida. Esteban Luján tenía la licencia suspendida y enfrentaba una causa que no se resolvería con rapidez y terminaría poniéndolo detras de las rejas.Los documentos no desaparecieron, los pagos no pudieron explicarse y el otro fraude relacionado con la clínica impidió que presentaran lo ocurrido conmigo como una equivocación aislada.Ernesto también podía terminar en prisión.La posibilidad dejó de ser una amenaza abstracta cuando los abogados explicaron las consecuencias de su participación. Su dinero había financiado el fraude, su necesidad de ocultar la azoospermia había iniciado el plan y su silencio permitió que Luján utilizara mi cuerpo y la muestra d
Capítulo 107 —El apellidoPOV NarradorSilvana se negó dos veces.La primera, cuando Mariano le comunicó que Orlando había convocado a ambos hermanos en su despacho. La segunda, cuando él le informó que no pensaba asistir sin ella.—Tu padre pidió hablar con sus hijos —recordó Silvana. Permanecía junto a la ventana del apartamento, con los brazos cruzados—. Mi presencia solo conseguirá que Ernesto vuelva a perder el control.—Esta reunión no existiría si no fuera por lo que te hicieron. —Mariano se acercó, pero evitó tocarla mientras ella continuara a la defensiva—. No voy a permitir que hablen de tu cuerpo, de tu hijo y de tu denuncia como si tú no tuvieras derecho a estar presente.Silvana volvió el rostro hacia la calle. Regresar a la mansión después de haber salido de allí le producía un rechazo físico.—No quiero entrar otra vez en esa casa.—Entraremos juntos y saldremos juntos. —Mariano esperó hasta que ella lo miró—. Eres el centro de esta tormenta. Si no estás, intentarán con
Capítulo 106 —Las puertas abiertasPOV MarianoErnesto abandonó el apartamento sangrando.La puerta se cerró detrás de él y el silencio dejó al descubierto los destrozos: la lámpara rota, la mesa desplazada y los documentos de la denuncia esparcidos por el suelo.Silvana continuaba con el teléfono en la mano. La vi respirar profundamente antes de bajarlo. Luego miró la sangre de mi labio y se acercó.—Tenemos que limpiarte eso.—Primero voy a llamar a Santiago. Ernesto acaba de admitir delante de nosotros que sabía lo que hicieron.—No fue una confesión directa —señaló ella, aunque su voz todavía temblaba—. Dirá que malinterpretamos sus palabras.—Que lo intente.Recogí los documentos mientras Silvana permanecía en medio del salón.—Necesito regresar a la mansión por mis cosas.Me incorporé de golpe.—No vas a volver allí.Silvana levantó la mirada. Durante un instante temí que escuchara una orden semejante a todas las que había soportado de Ernesto.—Mi ropa, mis documentos y mis med
Capítulo 105 —La primera firmaPOV SilvanaEl viaje de Ernesto nos dio cinco días.Lo anunció durante el desayuno, sin despegar la vista de los mensajes que llegaban a su teléfono. Debía reunirse con unos inversores y cerrar una operación importante para el grupo. Se marcharía aquella misma tarde y no regresaría hasta el fin de semana.—Podrías quedarte en la finca mientras estoy fuera —sugirió, dejando la taza sobre el plato—. La última vez te hizo bien alejarte de la mansión.La facilidad con la que mencionó aquel lugar me obligó a contener la reacción. No sabía que allí había besado a Mariano ni que, desde entonces, toda la vida que creía controlar había comenzado a derrumbarse.—Prefiero quedarme aquí —respondí—. Tengo una consulta y algunos asuntos que resolver.Ernesto me observó durante unos segundos, pero atribuyó mi distancia a la infidelidad que ya conocía.—Estaré localizable si necesitas algo.Estuve a punto de preguntarle desde cuándo. En lugar de hacerlo, apoyé una mano
Capítulo 104 —Sin más silenciosPOV Narrador—No tienes que arreglarlo sola.Silvana permaneció apoyada contra Mariano, escuchando los latidos acelerados bajo su camisa. Había imaginado muchas reacciones después de contarle la verdad: rabia, rechazo, preguntas, incluso la posibilidad de que la responsabilizara por haber obtenido su ADN a escondidas. No había imaginado aquel abrazo.Mariano tampoco parecía dispuesto a terminarlo. La sostuvo en silencio, con una mano en su espalda y la otra apoyada sobre su cabello, mientras intentaba comprender que el niño cuya procedencia había investigado durante semanas, finalmente era suyo.No una posibilidad, no otra irregularidad dentro de un registro; su hijo.Cuando se separó lo suficiente para mirarla, sus ojos descendieron hacia el vientre de Silvana. La tela de la blusa todavía no revelaba demasiado, pero su expresión cambió como si pudiera verlo todo.—¿Puedo tocarte?Silvana tomó su mano y la llevó hasta la parte baja de su abdomen.—Todav







