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POV EvaniaEl sonido del monitor cardíaco comenzó a alterarse y sentí que la sangre abandonaba mi rostro.Los pitidos se volvieron más rápidos, y el miedo se apoderó de mí con tanta fuerza que apenas pude respirar.—¡Papá! —exclamé, apretándole la mano—. Por favor, no te esfuerces. Todo va a estar bien.Él intentó decir algo, pero su respiración parecía cada vez más débil.Héctor tenía los ojos fijos en mi padre y una expresión de preocupación que no intentaba ocultar. Cuando nuestras miradas se encontraron, me ofreció su mano.La acepté instintivamente.Necesitaba aferrarme a algo, a alguien, porque sentía que el suelo desaparecía bajo mis pies.—Evania… —murmuró mi padre con esfuerzo.Me incliné hacia él inmediatamente.—Aquí estoy, papá. Te escucho.—Prométemelo…Sus palabras apenas fueron audibles, pero comprendí perfectamente lo que quería decir.Miré sus ojos suplicantes y sentí que el corazón se me hacía pedazos.¿Cómo podía negarme cuando estaba luchando por su vida?¿Cómo podí
POV EvaniaDesperté en mitad de la madrugada al escuchar unos gritos que atravesaron el silencio de la casa.Durante unos segundos, permanecí confundida, tratando de comprender de dónde provenían.Entonces escuché otra voz, desesperada, y reconocí a mi padre.Me levanté de golpe.—¡Papá!Salí corriendo de mi habitación y bajé las escaleras tan deprisa que apenas sentía los escalones bajo mis pies. Al llegar a la sala, me encontré con una imagen que me heló la sangre.Mi padre estaba tendido en el suelo.Tenía los ojos cerrados y el rostro tan pálido que parecía haber perdido toda la vida. Me arrodillé a su lado, temblando, y le sujeté una mano.—¡Papá, despierta! ¡Por favor, mírame!Lo llamé una y otra vez, pero no respondió.Mis pequeños comenzaron a llorar detrás de mí. Sus sollozos se mezclaron con mis súplicas, aumentando el miedo que me oprimía el pecho.—¡Que alguien llamé a una ambulancia! —grité, sin apartar la mirada de mi padre.En ese momento, Héctor llegó a casa. Apenas nos
POV ConstanzaDesperté poco después, con la garganta seca y un dolor de cabeza que parecía atravesarme las sienes.Durante unos segundos, permanecí inmóvil, tratando de recordar qué había sucedido.Cerré los ojos con fuerza.Entonces escuché voces al otro lado de la puerta.Reconocí inmediatamente la de mi hermano, aunque su tono era mucho más serio de lo habitual. La otra voz pertenecía a un hombre, probablemente uno de los médicos que me habían atendido.Me incorporé lentamente y presté atención.—Su leucemia está avanzando. Sin un donador compatible, las posibilidades de supervivencia son cada vez menores. En estas condiciones, podrían quedarle menos de seis meses de vida.Sentí que el mundo se detenía.¿Seis meses?Mi corazón comenzó a latir con tanta fuerza que tuve que llevarme una mano al pecho. No podía ser cierto.Aquello tenía que ser una equivocación, una pesadilla de la que despertaría en cualquier momento.Me levanté de la cama, tambaleándome, y abrí la puerta de golpe.Ni
POV EvaniaLisandro tomó mi mano y me condujo con él, alejándonos de todas aquellas personas.Yo apenas podía reaccionar.Hacía unos minutos, mi mundo se había puesto de cabeza.Por primera vez, todos sabían que yo no había sido la culpable.Héctor caminaba detrás de nosotros, guardando silencio, como si comprendiera que necesitábamos unos momentos a solas.Cuando salimos del lugar, el aire fresco rozó mi rostro, pero no consiguió despejar la confusión que me oprimía el pecho.Lisandro se detuvo frente a mí y se volvió para mirarme.Sus ojos estaban fijos en mi rostro. Había algo diferente en su expresión, una mezcla de arrepentimiento, ternura y desesperación que me resultaba difícil soportar.—Evania, limpié tu nombre.Lo miré sin comprender del todo sus palabras. Aunque había escuchado la verdad con mis propios oídos, aunque había visto las pruebas que demostraban que todo había sido una trampa, todavía sentía como si estuviera atrapada dentro de una pesadilla de la que no conseguía
POV EvaniaMe quedé perpleja al escuchar las palabras de Lisandro.No entendía qué estaba sucediendo.Sin embargo, Lisandro acababa de revelar algo que parecía cambiarlo todo.—¿Qué significa esto? —murmuré, incapaz de apartar la mirada de la pantalla.Entonces, las luces del salón disminuyeron y una nueva imagen apareció frente a nosotros.Mi corazón se detuvo.Era yo.Yo, tres años atrás, sentada en aquel bar, con una copa frente a mí y una expresión que apenas reconocía.Me vi sonriendo, hablando con otras personas, completamente ajena a lo que estaba a punto de ocurrir.De pronto, sentí una desagradable sensación en el estómago.Recordaba aquella noche. Recordaba haber bebido, haberme sentido mareada y haber perdido el control de mis propios sentidos.Recordaba fragmentos, imágenes confusas que durante años había intentado enterrar porque me provocaban vergüenza y dolor.Pero nunca había sabido qué había sucedido realmente.Hasta ahora.La imagen cambió ligeramente y pude ver a Con
POV LisandroTodo estaba listo.El salón había sido decorado con flores blancas, y una iluminación elegante que hacía brillar cada rincón.Las mesas estaban preparadas, los invitados comenzaban a llegar.Aquella noche, Constanza perdería todo lo que había construido sobre sus mentiras.Sin embargo, mientras revisaba por última vez los detalles, mi mente no dejaba de regresar a una sola persona.Evania.¿De qué servía descubrir la verdad si ella no estaba allí para escucharla?¿De qué me servía limpiar su nombre y demostrarle que había sido víctima de un engaño?No quería que se enterara por terceros. Quería que estuviera presente cuando desenmascarara a Constanza, que escuchara cada palabra y comprendiera que, por fin, estaba dispuesto a enfrentar las consecuencias de mis propios errores.Tomé las llaves del automóvil.Tenía que ir por ella.Cuando llegué a su casa, uno de los empleados intentó detenerme en la entrada.Al parecer, Evania había dejado instrucciones de que no me permiti







