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Capítulo 5

last update publish date: 2026-10-21 10:50:10

Conocía a Isabella desde que él tenía diez años y ella apenas ocho.

Recordaba perfectamente cómo su padre solía decirle que algún día ella sería su esposa. Tal vez esa fue una de las razones por las que aceptó aquel matrimonio sin oponerse. Quería cumplir la promesa que su padre le repitió hasta su último aliento.

Adrian estudió en la misma escuela que Isabella.

Sabía que ella nunca tuvo novio hasta su segundo año de universidad.

Para ese entonces, él ya estaba a punto de graduarse, y aquella vieja promesa fue incluso una de las razones por las que decidió cursar su maestría en la misma universidad. Solo quería verla de vez en cuando.

La relación de Isabella con aquel chico no duró mucho.

Se enteró de que terminaron después de seis meses juntos y, poco tiempo después, el hombre desapareció de la universidad. Corrían rumores de que había sido transferido a otra escuela tras un incidente.

Algunos decían que habían terminado porque el padre de Isabella amenazó a la familia del muchacho para alejarlo de ella.

Adrian nunca supo si aquello era verdad, pero aun así se sintió agradecido de haber sido él quien terminó casándose con Isabella.

Dejó escapar un profundo suspiro antes de salir de la habitación en busca de su esposa.

La encontró en la sala de entretenimiento.

Isabella estaba sentada sola, sosteniendo una copa de vino entre los dedos. Incluso en ese momento, seguía viéndose sofisticada y elegante. La manera en que sostenía la copa, la delicadeza con la que bebía… todo en ella parecía hipnotizante.

Adrian no pudo evitar quedarse observándola.

A veces sentía que Dios lo había bendecido al poner frente a él a una mujer tan hermosa.

Quiso acercarse y disculparse. En el fondo, sabía que había actuado mal.

Pero antes de que pudiera dar un solo paso, Isabella notó su presencia.

Ella levantó la mirada hacia él y Adrian pudo ver la ira ardiendo en sus ojos.

Lo observaba con frialdad.

Al final, Adrian cambió de opinión y se dio la vuelta.

Decidió dejarla sola por el momento para evitar otra discusión entre ellos. Hablaría con ella cuando estuviera más tranquila.

No tenía sentido forzar una conversación cuando parecía capaz de devorarlo vivo con la mirada.

Soltó otro suspiro cansado.

Cómo deseaba haber conocido a Isabella en circunstancias diferentes.

Le dolía en silencio el tipo de relación que tenían como marido y mujer. Su esposa estaba tan cerca de él… y, al mismo tiempo, tan lejos.

Apretó los puños con frustración.

Era capaz de construir enormes proyectos y levantar empresas exitosas, pero no podía construir una relación con su propia esposa.

¿Por qué todo era tan difícil con Isabella?

¿Por qué, después de pasar casi toda su vida creyendo que ella sería la mujer con la que compartiría su futuro, seguía sintiéndose como un extraño a su lado?

A la mañana siguiente, Isabella seguía dormida cuando Adrian salió de casa.

No la despertó.

No era algo que acostumbraran hacer.

Además, tenía prisa y no podía permitirse llegar tarde a su reunión. Sería poco profesional de su parte.

Eran casi las tres de la tarde cuando finalmente se llevó a cabo la licitación y, como era de esperarse, ganaron el proyecto.

Sin embargo, esta vez dejaría que su asistente se encargara de todo mientras él permanecía fuera del país supervisando el otro proyecto que tenía en marcha.

En silencio, Adrian deseó que algún día pudiera conquistar el corazón de su esposa con la misma facilidad con la que ganaba una licitación.

De repente, pensó en Isabella.

Sacó el teléfono móvil de su bolsillo. Había salido con tanta prisa esa mañana que olvidó decirle que quería hablar con ella mientras aún dormía.

Pensó en llamarla e invitarla a cenar.

Marcó el número de su esposa, pero, para su sorpresa, el teléfono estaba fuera de cobertura.

Frunció el ceño.

Volvió a intentarlo varias veces, pero obtuvo el mismo resultado.

Entonces decidió llamar a la recepción de la oficina de Isabella.

La recepcionista respondió rápidamente, pero la información que recibió lo dejó confundido.

Isabella no estaba en la oficina.

Adrian no pudo evitar preguntarse dónde podría estar su esposa.

¿Por qué su teléfono estaba apagado o fuera de servicio?

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