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Capítulo 3 Cambio de vida

last update publish date: 2023-04-18 07:39:16

Narra Arthur

La hora de la comida ya había pasado, y Annel aun no llegaba, supongo que no debe de tardar, si me siento algo decepcionado de que esa hermosa mujer está casada, o sólo sea su novio, y como no lo va a ser, si es hermosa y joven, sería muy raro que no lo estuviera. Escucho abrirse la puerta de su oficina y estoy entre si la llamo o no, la verdad me pone algo nervioso, aunque si debo hacerlo después de todo, debo ver unos pendientes con ella. Así que tomo el teléfono para llamarla, pero en eso toca la puerta que divide nuestras oficinas.

–      Adelante. – digo y ella entra.

–      Disculpe señor por llegar un poco tarde. – se disculpa y yo la miro extrañado.

–      No se preocupe, no fue tanto. – digo y ella sonríe.

–      Por cierto, necesito los contratos del mes pasado con la empresa “Coleman” necesito revisar algo. – digo y ella asiente, sale de la oficina. 10 minutos después entra esta vez sin tocar, y se vuelve a disculpar.

–      Aquí esta lo que me pidió. – deja la carpeta sobre mi escritorio.

–      Muchas gracias. – la miro y me sonríe.

–      ¿algo más? – pregunta y yo niego.

–      Es todo. – se despide y sale nuevamente.

Como dejar de mirarla, si es muy hermosa, pero ya está con alguien más y eso me pone algo triste, desearía conocerla con el tiempo y conquistar su hermoso corazón.

–      Buenas tardes, amor. – miro a Bárbara entrando a mi oficina, lleva puesto un vestido rojo pegado al su exuberante cuerpo, y tacones del mismo color. Se va acercando a mi hasta sentarse en mi escritorio frente a mí.

–      ¿Qué no llegabas hasta más tarde? – digo sorprendido.

–      El vuelo se adelantó y deseaba darte una sorpresa.

–      Además, te extrañe mucho, mi cielo. – se sienta en mi regazo y comienza a devorar mis labios con deseo.

Me ayuda a bajar el pantalón y se baja de mis piernas y mete mi m****o en su boca y comienzo a gozar, no lo voy a negar, ella es muy buena en esto, igual así me olvido de mi hermosa asistente. Se levanta, y se vuelve a colocar en mi escritorio invitándome a entrar en ella, la tomo de las caderas y entro en una sola estocada, ella grita con fuerza y la verdad no me importa que todos nos escuchen, fueron 3 semanas sin placer, aunque tratara de hacerlo con otras mujeres, simplemente no se me daba la gana.

Ya era casi la hora de la salida, y Bárbara y yo, estábamos saliendo de la oficina, cuando nuevamente me encuentro con mi asistente, se da cuenta de nuestra presencia y puedo ver ¿tristeza? En su mirada, no debería, se supone que ella tiene a alguien más.

–      Buenas noches. – dice Annel con seriedad.

–      Buenas noches. – digo, pero veo que a mi novia no le agradó para nada mi nueva asistente.

En el transcurso dentro del elevador, fue algo incomodo, mi novia se pegaba mucho a mí y puedo imaginar que mi asistente debe estar muy incómoda con las muestras de cariño (posesiva) de Bárbara.

Salimos de la caja metálica y nos fuimos directo al estacionamiento por mi auto, ya no me pude despedir de Annel. Trataré de no volverlo hacer en mi oficina. . .

Narra Annel.

Tres días antes.

Estaba en mi nuevo departamento, acababa de llegar de Liverpool, dejando todo mi pasado allá, mi amigo Gabriel, me acompañó a Londres, no me quería dejar sola, y menos al saber que podía recaer en una nueva depresión, mi exnovio Albert, me había traicionado con mi propia madre, eso no lo pude soportar y tomé la decisión de irme de ahí, mis padres ya estaban separados, y la muy descarada se atrevió a decirme que ya tenían dos años amándose en secreto. ¿Cómo se atrevieron hacer me algo así?

–      Lo primero que debes hacer es, buscar trabajo. – me dice mi amigo sacándome de mis pensamientos.

–      ¿Tan pronto? – digo haciendo pucheros.

–      Si, mi bella Annel. – dice abrazándome.

–      Está bien. – le doy un beso en la mejilla y se separa de mí.

–      Yo haré lo mismo. – dice con una linda sonrisa.

–      Bueno, así lo haré. – dejamos pendiente el seguir desempacando, para poder cenar una pizza. Al menos no estaré sola en esta gran ciudad.

Al día siguiente…

La verdad tenía mucha flojera de levantarme, pero le prometí a mi amigo de buscar trabajo, así que aproveché para preparar mis documentos. Una vez listos, salgo del departamento y comienzo a busca empresas cerca, en unas si me las aceptaron, pero que después me llamaban y en otras de plano decían que no había vacantes. Ya era muy tarde y estaba muy cansada de buscar y ser rechazada, así que regresé al departamento y ya estaba Gabriel terminando de desempacar.

–      ¿Cómo te fue, flaca? – dice acercándose a mi para darme un corto beso en los labios.

–      Mal… no hubo suerte. – digo sentándome de mala gana en el sofá.

–      No te rindas, mañana será otro día. – nos dimos las buenas noches y cada uno se fue a su recamara. Me fui a dar una ducha relajante. Me puse mi pijama y me recosté a dormir.

Al día siguiente me levanté con la esperanza que ahora si pueda conseguir un trabajo, mientras me arreglaba, estaba viendo que piden asistente del presidente, el sr. Arthur Harrison, había fotos de él con una mujer muy guapa, y como no va a estar con alguien, si es guapísimo.

–      Mi amor, te invito un café. – dice mi amigo y yo sonrío.

–      ¿Dónde? – pregunto con curiosidad.

–      Una cafetería que está cerca de la empresa Harrison & asociados. – al escuchar el nombre de la empresa, me da un cierto de alegría y un buen presentimiento, espero estar en lo correcto.

–      Justamente están solicitando asistente, hoy mismo iba a dejar mi hoja de vida. – digo sonriendo.

–      Perfecto, nos vemos ahí en una hora. – me abraza y se va.

Ya estaba camino a la cafetería, mirando a mi alrededor y pude ver el gran edificio de las empresas “Harrison & Asociados”, pero antes de ir allá, quedé con mi amigo Gabriel para tomarnos un café. Entro al lugar y una muchacha muy amable me guía hasta una mesa vacía, le agradezco y tomo asiento. Toma mi orden y se va, veo a las personas, hasta que mis ojos recaen en una persona, Arthur Harrison, es muy guapo y mas en persona, siento que levanta su mirada y comienzo a ver mi teléfono.

–      Hola, hermosa. – me saluda mi amigo y yo lo abrazo.

–      Hola, guapo. – le digo y él sonríe.

–      ¿estás lista para tu entrevista? – me dice y yo asiento con seguridad.

–      Totalmente. – sonrío y bebo de mi café. Pasan unos minutos mas y veo hacia donde estaba el sr. Harrison y ya no está, lo que significa que ya comenzó su hora de trabajo, me despido de mi amigo y me voy a la empresa.

–      Hola, buenos días. – saludo a la recepcionista.

–      Buenos días. ¿en qué te puedo ayudar? – dice amablemente.

–      Vengo por la entrevista de trabajo. – digo y ella me indica. Agradezco y subo por el ascensor, al llegar me presento con una mujer y a lo que vine, ella agarra el teléfono y le avisa a su jefe.

–      Puedes pasar. – me dice amablemente, agradezco y me dirijo a la puerta, toco y escucho un adelante.

Al entrar, veo al sr. Harrison mirándome sorprendido y en seguida me invió a sentarme, le entrego mis documentos y él los toma, me hace unas preguntas, respondo, y me dice que, si puedo comenzar mañana mismo, asiento con una sonrisa, tenía esa esperanza de ser contratada y así fue. Nos despedimos estrechando nuestras manos y ¡vaya! Las tiene fuertes, es un hombre guapísimo y caballeroso. Lástima que tenga novia, y parece una diosa a comparación mía, dudo que un hombre como él se fije en alguien como yo.

Llego al departamento y veo que mi amigo aun no llega, seguramente él también ya debió conseguir trabajo. Me voy a mi habitación y tomo mi pijama, me meto a dar una ducha. Después de unos minutos salgo ya vestida y me dirijo a la cocina y ya se encuentra mi amigo ahí, preparando la cena.

–      Hola, guapo. – me acerco a él y lo abrazo.

–      Hola, bella Annel. – me da un beso en la mejilla y lo suelto, camino para sentarme en un banco y hace lo mismo.

–      ¿Cómo te fue, hermosa? – dice sonriente.

–      ¡Excelente! Me dieron el puesto. – me mira sorprendido, se levanta de su lugar y me abraza.

–      ¡muchas felicidades, hermosa! Lo mereces. – la verdad no sé qué haría sin mi guapo amigo.

Al día siguiente…

Me levanté temprano, ya que hoy es mi primer día de trabajo, y no quiero quedar mal desde ahora. Me doy una ducha relajante, después de 15 minutos, me pongo una blusa blanca, una falda de tubo y un saco y unos tacones negros, una vez lista, voy a desayunar y Gabriel ya tenía huevos cocidos, pan tostado y jugo de naranja, le agradecí y comenzamos a desayunar.

Nos despedimos en la calle y cada uno tomó su camino, tomé un taxi y después de 20 minutos, llego a la empresa, saludo a Claudia y tomo el ascensor, llego al piso donde estaré trabajando, saludo a Andrea, tomo asiento en uno de los sillones en lo que el sr. Harrison llega, mientras me pongo a revisar mi teléfono, se escuchan las puertas del ascensor abrirse y lo veo salir, ¡Oh por Dios! Esta guapísimo, lleva puesto un traje de color azul marino, una camisa blanca, zapatos negros y su cabello esta ligeramente alborotado. Me saluda estrechando mi mano, me lleva a la será mi nueva oficina, al abrir la puerta, quedé impresionada, era de buen tamaño y los tonos grises y blancos la contrastaban a la perfección, y tiene una ventana de buen tamaño que tiene vista a una parte de la ciudad. Le agradecí y se despidió.

Estaba poniéndome al corriente de todos los pendientes, que ni me di cuenta de la hora, ya tenía que salir a comer, le envío un mensaje para ir a comer, él acepta y que me veía afuera del edificio.

Minutos después ya estaba esperando por la llegada del ascensor, cuando escucho la voz del sr. Harrison, me pregunta que, si podía invitarme a comer, la verdad no me lo esperaba, pero ya tenía un compromiso, le dije que me estaban esperando y pude ver algo de decepción en su mirada, no dijo más y bajamos juntos por la caja metálica, fue un silencio algo incomodo, cuando salimos de ahí, nos despedimos y ya estaba mi amigo esperándome, me abraza y da un corto beso en los labios.  Subimos a un taxi y Gabriel le indica la dirección del restaurante al que iremos.

Una vez que llegamos, buscamos una mesa y una muchacha poco amable, nos atiende, pero sin dejar de mirar a mi amigo. Carraspeo y veo que se molesta, se va y mi amigo comienza a reír.

–      Déjate de celos, que no te quedan. - ¿está loco?

–      ¿Disculpa? – me hago la desentendida.

–      No te hagas, sé que soy muy guapo, pero estoy soltero. – dice entre risas

–      No seas idiota, sólo eres mi amigo, lo que me molestó es que la tarda esa me ignorara. – digo indignada.

–      Ok. Haré como que te creo. – me giña un ojo y yo ruedo los ojos.

–      ¿Cómo cas en tu primer día? – pregunta con curiosidad.

–      Muy cansado, pero bien. Había muchos pendientes. – digo bufando.

–      Todo con calma, bella Annel. – dice con una hermosa sonrisa.

Mientras comíamos, él también me contaba de que estaba yendo muy bien en su trabajo, y que ya tiene pretendientas, yo sólo movía la cabeza negativamente, pero sonriendo. Nos despedimos y tomé un taxi para llegar a la empresa, ya se me había hecho un poco tarde. Al llegar, fui directamente a mi oficina, dejé mi bolso y toqué la puerta que divide su oficina de la mía, dijo adelante y así lo hice, me disculpé por la hora de llegada y me dijo que no había problema, pero me pidió unos contratos con la empresa “Coleman” asentí y después de unos minutos le llevé la carpeta y me agradeció, pregunté si necesitaba algo más y él negó.

Me fui a mi oficina a seguir con los pendientes, estaba tan concentrada, cuando escucho ruidos estruendosos viniendo de la oficina de mi jefe, y son los gritos de una mujer en medio de un acto sexual salvaje. ¡Dios! ¿en qué me metí? ¿va a ser así todos los días? Como si no pudieran ir a un hotel o a la casa de alguno de ellos. Ya quería irme para no escuchar su escándalo, cuando me decido, tomo mis cosas y salgo de la oficina, me despido de Andrea quien tenía puesto unos audífonos, ¿y quien no lo haría? En eso salen de la oficina y puedo ver que se trata de su novia, la reconocí por las fotos, nos saludamos, pero la mujer me ignora poniendo mala cara. Al salir del ascensor salí casi corriendo y ya me estaba esperando mi amigo, tomamos un taxi para ir a casa. Creo que tendremos que hablar para comprar un carro para mayor comodidad y no estar pagando transporte público.

Que decepción que mi jefe este con alguien como ella, una mujer muy guapa, pero muy superficial, si yo estuviera con él sería por amor.  

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