INICIAR SESIÓNWade salvado por Logan
Capítulo 46 —El recorridoPOV DianaEl contratista me pidió que pagara dieciséis paneles que nunca habían llegado al rancho.Descubrí la diferencia a media mañana, mientras Samuel y yo revisábamos las facturas de las viviendas del personal en la mesa de la cocina. En el comprobante de entrega constaban treinta y dos paneles aislantes. En la factura que el contratista esperaba cobrar figuraban cuarenta y ocho, todos entregados y colocados.Volví a leer ambas hojas. Akim, sentado al otro extremo de la mesa, dejó a un lado la taza de café. Se había quedado a dormir y aquella mañana había aceptado acompañarme a ver los avances de la obra. No había intervenido mientras Samuel me mostraba los presupuestos.—¿Cuántos recibiste? —le pregunté a Samuel.—Treinta y dos. Los conté cuando bajaron el material y firmé el comprobante.—Aquí facturaron cuarenta y ocho.Samuel se inclinó para mirar la factura.—Puede que estén incluyendo una entrega pendiente.Señalé la línea situada debajo de la canti
Capítulo 45 —La cerca nuevaPOV DianaSamuel había encontrado un poste torcido en la cerca nueva.Me lo señaló sobre el plano y después caminó hasta el potrero para mostrarme la diferencia. Era pequeña, pero si dejábamos aquel tramo como estaba, el portón acabaría rozando el suelo cada vez que lloviera.—Hablaré con los contratistas —le dije—. Todavía no han terminado el trabajo.Samuel asintió. Luego miró de reojo a Akim, que acababa de reunirse con nosotros y permanecía en silencio.—Puedo encargarme yo, si quieres descansar un rato.—Estoy bien. Primero voy a revisar el sistema de agua.—Ya lo revisé esta mañana —respondió Samuel—. Funciona.Conocía esa manera suya de dar por terminada una discusión sin hacerme sentir que me estaba dando una orden. Le devolví el plano y miré hacia los bebederos. Podía ir de todos modos, comprobar algo que ya estaba comprobado y mantener las manos ocupadas hasta que se me ordenaran las ideas.Akim estaba a pocos pasos. Hacía menos de una hora le hab
Capítulo 44 —Lo que permanecePOV AkimDiana tenía un hijo de catorce años.Repetí la cifra en silencio. Durante los tres años que llevábamos casados, nada en los informes había indicado que existiera un niño. Yo había ordenado vigilar su vida desde nuestra boda; nunca había preguntado qué ocurrió antes.Diana seguía frente a mí, con la caja entre las manos. Había elegido contarme algo que nadie en el rancho sabía. No quería que mi sorpresa la hiciera arrepentirse.—¿Suster es el padre? —pregunté.—Sí, como te dije, conocí a Wade en la preparatoria, y tenía dieciocho años cuando quedé embarazada.Bajó los ojos hacia la caja. Se tomó unos segundos antes de levantar la tapa, como si incluso después de haber pronunciado aquellas palabras necesitara decidir cuánto más iba a mostrarme.Dentro, entre muchas otras cosas, había una fotografía. Diana la sacó y la dejó sobre la mesa, orientada hacia mí.El niño tenía el cabello revuelto y sonreía , le faltaba uno de los dientes de adelante. Es
Capítulo 43 —El espacio vacíoPOV AkimLa habitación de Diana todavía olía a ella.Me quedé en la puerta, con la mano sobre el picaporte. Habían pasado dos días desde que se fue al rancho y no tenía ningún motivo para entrar. Durante el primero, el trabajo había conseguido mantenerme ocupado. En el segundo, comencé a levantar la vista hacia su escritorio cada vez que atravesaba el salón común.Por la noche fui a buscarla antes de recordar que no estaba.Ella había querido regresar a Remanso. Yo mismo se lo había propuesto. Sabía que allí podía caminar sin pedirle a nadie que abriera una puerta y ocuparse de sus animales. Aun así, la casa se había vuelto insoportablemente ordenada sin sus papeles sobre la mesa, sin su voz corrigiendo mi español desde la habitación contigua.Entré y cerré la puerta detrás de mí.La cama estaba hecha. Diana siempre la dejaba así, aunque después protestara porque el personal cambiaba de lugar las pocas cosas que ponía sobre las mesas. Me senté en el borde
Capítulo 42 —Asuntos pendientesPOV NarradorEl abogado llegó a la mansión de Wade antes del desayuno.Elliot Hayes no necesitaba que lo anunciaran. Conocía la casa desde los años de universidad y había acompañado a Wade durante suficientes negociaciones para distinguir cuándo le pedía consejo profesional y cuándo necesitaba hablar con un amigo. Aquella mañana encontró una carpeta sobre el escritorio y dos tazas de café que nadie había probado.—Traje el acuerdo que me pediste —dijo mientras dejaba su maletín junto a una silla—. También los documentos posteriores.Wade tomó la carpeta, pero no la abrió.—Mi madre cree que cometí un error al ir a verla.—Tu madre tiene razón.La respuesta lo hizo levantar la vista. Elliot se sentó frente a él y esperó mientras Wade recorría la primera página del acuerdo. Estaban las firmas de ambos, las de sus abogados y las condiciones que habían aceptado para no volver a cruzarse.—La vi en una gala antes de ir a su casa —dijo Wade—. No aparecí de pro
Capítulo 41 — La otra casaPOV NarradorWade Suster entró en su casa y dejó las llaves dos veces sobre la misma mesa.La primera cayeron al suelo. Las recogió, las apoyó junto a un jarrón y se quedó mirando la puerta principal como si hubiera olvidado cerrar con llave. El empleado que acudió a recibirlo ofreció tomarle el abrigo. Wade se lo entregó sin responder.Su madre lo observaba desde el umbral de la biblioteca.Desde que había enviudado, vivía con él. Conocía sus horarios, las noches en que llegaba satisfecho de una negociación y aquellas en que se encerraba en el despacho sin cenar. Esa tarde no se dirigió a ninguno de los dos lugares.—¿Qué ocurrió? —preguntó mientras él se aflojaba el cuello de la camisa.—Nada relacionado con las empresas.AlejandraSuster miró las llaves, todavía demasiado cerca del borde de la mesa.—Entonces dime por qué estás tan nervioso.Wade sostuvo su mirada un momento.—Vengo de verla.—¿A quién?—A Diana.Su madre tardó un segundo en responder.—No







