Compartir

2

last update Fecha de publicación: 2023-10-01 12:28:51

En la empresa.

―Jandé, llegas un poco tarde. El jefe ha llamado y ha dicho que no vendrá hasta unas horas después, creo que están preparando una sorpresa para la mejor empleada del año. ―murmuró la recepcionista de la primera planta.

―Está bien, gracias por avisarme, aunque no entiendo por qué no me lo informó directamente a mí el jefe, yo soy su asistente. ―Dijo, Jandé.

―No lo sé, quizá se le haya pasado por alto tu contacto, espero ser yo la afortunada de ser galardonada este año, por algo es que él se comunicó conmigo, es decir, me tiene en su mente. ― Comentó la chica, mostrando su brillante dentadura.

Esta recepcionista siempre le ha tenido envidia a Jandé desde que llegó a trabajar por primera vez, ella alega en su interior que quien merecía el puesto de asistente de presidencia debió ser ella y no una recién llegada.

Jandé corrió a su escritorio, está asustada por los acontecimientos de esta mañana. Sin embargo, se ha metido en su mente que estas son horas de trabajo y lo de su casa debe quedar afuera de la empresa y enfocarse en sus asuntos laborales.

Pero eso no ha sido posible, pues su esposo no la deja tranquila pidiéndole que se comunique con cualquier abogado para que comience a llevar el caso del divorcio. Ella se siente hostigada y prefirió apagar su celular.

A las tres de la tarde todos los empleados fueron llamados a la sala de juntas. Allí se ha preparado el evento de premiación que se realiza cada año. Con la diferencia de que hoy se ha adelantado la fecha, pero nadie sabe el motivo por el cual el presidente ha tomado esa decisión.

― Este año he tomado a bien premiar a la mejor empleada de la empresa, esa chica que es muy ruda y a la vez apasionada en lo que hace. Ella es Jandé Marroquín. ― anunció Imanol Volkover, el presidente y dueño de dicha empresa.

Con humildad y agradecimiento, Jandé recibió su reconocimiento y, al finalizar el evento, todos volvieron a sus puestos de trabajo.

―Jefe, le agradezco que haya sido tan bondadoso conmigo al elegirme. —expresa la chica, llena de emoción y humildad a pesar de los problemas que están sucediendo en su vida personal.

―No te equivoques, no se trata de bondad. Ese premio te lo has ganado por tu arduo esfuerzo y dedicación para sacar adelante esta empresa, sabes que sois mi mano derecha y esta es la mejor forma de agradecértelo. —expresó el hombre que viste un traje apto para tallar sus músculos.

Tienes libre el resto del día, te lo mereces y no te niegues a aceptarlo. Es más, para que veas que soy un buen jefe, te llevaré a donde tú quieras ir. ―Propuso Imanol de forma muy amable y sonriente.

―A mi casa, quiero ir a mi casa, pero no quiero que usted me lleve, eso sería un demás. —responde tímidamente.

―A tu casa te llevaré y no se diga más.

Jandé rodó sus ojos, nunca ha visto comportarse de esa forma tan amable a su jefe. Él siempre ha sido frío y arrogante, es como si algo lo atormentase cada día y se lo desquite con ella por el simple hecho de ser su asistente.

― Si gustas, podemos ir a cenar, aún tenemos tiempo. ―Propuso Imanol ya cuando iban de camino.

― No es necesario, en la empresa hemos comido algo y es suficiente para mí. ―Respondió la joven.― Esta es mi casa, por favor, vuelva pronto a la empresa.

Disculpe por no hacerlo pasar, lo que pasa es que no estoy en un buen momento.

¡Nos vemos mañana, jefe!

Jandé bajó con prisa del auto, ni siquiera le dirigió una mirada a su jefe que la observa correr como loca. Quiso preguntarle si le pasa algo, pero luego se marchó asumiendo que le ha dado vergüenza que él la haya venido a dejar después de comportarse como un idiota desde que ella se convirtió en su asistente.

― ¿Quién es ese imbécil que te ha traído a casa y por qué vienes tan temprano? —Le interroga su esposo, que está detrás de la puerta recibiéndola, no como se merece.— Vienes de acostarte con tu amante y me has hecho creer que estás en la empresa, ¿verdad? ―Le reclama Darío. Y es que desde el auto ella se percató de que él estaba observando por una ventana y supo que si no bajaba de inmediato se armaría la guerra.

― Darío, mi jefe, es quien me ha traído, mira, me han elegido como la mejor empleada del año y…

Jandé no terminó su frase, pues se ha percatado de que en sus manos no trae el reconocimiento que le han entregado, ni siquiera su cartera la trae consigo. Fue hasta entonces que recordó haberla dejado olvidada en el asiento del auto de Imanol. Se llevó las manos a su cabeza en señal de angustia, pues hasta su celular se ha quedado en el bolso y no tiene cómo llamarle a su jefe para que le devuelva sus cosas.

― Ves, te he atrapado en tus mentiras, ni para eso eres buena, tanto que fingí amor y ha sido en vano estar casado con una buena para nada. —escupió con odio el malvado esposo.

― No, Darío, por favor, no me lastimes. ―Suplica ahora que el hombre la tiene tomada del cuello y la ha pegado contra la pared, exigiendo que le dé un puñado de dinero.

―¡Suéltala! ¡Que la sueltes, imbécil! ―Se oye la voz ronca de un hombre que resuena con autoridad por toda la pequeña casa. 

― ¡Qué haces aquí! ―exclamó con rabia Darío al ver al hombre que ha llegado y en sus manos trae las pertenencias de Jandé. ―Lárgate de mi casa, mendigo callejero. ―Exigió al reconocer que es el mismo hombre al que le pagó una noche para estar con Jandé y acusarla de infidelidad, no le ha importado verle ahora vestido con traje muy fino, total, en la basura lo puede encontrar y aparentar ser la persona que no es.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Un hijo para mi jefe    FIN DE LA HISTORIA

    Los guardias trasladaron hasta el juzgado al hombre, más atrás los acompaña Esteban y Nancy. Todo estaba a punto de acabar y así sucedió.— Queda usted detenido por los cargos de violación en primer grado, tentativa de femicidio, maltrato psicológico, privación de la libertad en contra de su hija. Este tribunal no citará a otra audiencia teniendo las pruebas suficientes para acusarlo hoy mismo. ¡Declarado culpable!El hombre gritó con desesperación, suplicó clemencia a su hija, no aceptaba el hecho de que por su actuar ahora debe de pasar cuarenta años en la cárcel.— No soporto estar aquí, llévame a casa, por favor. —Pidió, dándole una última mirada a su padre, que llora a gritos pidiéndole perdón.— ¿Qué quieres hacer antes de que vayamos a casa? —Pregunta con la intención de que a ella se le olvide ese mal trago.— Desde hace unos días tengo deseos de comer algo muy rico, en realidad nunca lo he probado, pero me gustaría hacerlo.— Pequeña gruñona, te he dicho que cuando se te anto

  • Un hijo para mi jefe    76

    Es el sexto mes de embarazo de Nancy y ya su vientre se nota mucho más abultado. Todo marcha bien hasta el momento, solo que, en ocasiones, ella llora al recordar que en su interior carga a un hijo, quien a la vez es su hermanito. Ese secreto le ha dicho Esteban que nunca se lo van a revelar, será su hijo y nadie le quitará ese privilegio.Finalmente, el día que han estado esperando para que se haga justicia llegó. Esteban estaba fuera del país cuando recibió la llamada del oficial en la cual le comunicaba que el padre de Nancy ya estaba tras las rejas y que pedía un abogado para defenderse en libertad. Sin embargo, Esteban le dijo que no se le permitieran tal petición, no tendrá privilegios mientras esté pagando su condena.— Cariño. La policía ha encontrado a tu padre. Debes acompañarme a la estación para que brindes tu declaración. —informó Esteban, recién llegado de la capacitación, tuvo que dejarla a medias para regresar de inmediato.— Ha pasado mucho tiempo desde la última vez

  • Un hijo para mi jefe    75

    Dos meses después…Nancy está trabajando en la clínica y es la secretaria de Esteban. Las enfermeras y doctoras la odian porque solo llegó de la nada y se posicionó en un cargo cerca del doctor guapo y millonario, nadie sabe que ella está viviendo bajo el mismo techo que él y mucho menos que será el padre de su hijo.Su vida ha cambiado desde entonces, comenzó a estudiar en línea para especializarse en el área secretarial, también tiene maestro privado en casa que le enseña en los fines de semana.Ya tiene cinco meses de embarazo y su bebé ya dejó mostrar su sexo, es un varón que crece sano y dispuesto a venir al mundo para darle alegría a mamá y papá. Ya reconoce la voz de Esteban, cuando este le habla se pone coqueto y se mueve para todos lados, haciendo que mamá también sonría cálidamente y se llene de amor hacia sus dos hombres.Cuando Esteban llamó a sus amigos para presentarle a la chica, resultó que fue Imanol quien la encontró tirada en la calle y la llevó a la clínica. Por es

  • Un hijo para mi jefe    74

    Esteban se preocupó como si fuera él que se sentía mal cuando la chica se quejaba. Colocó la mano en su pequeño vientre medio abultado para verificar los movimientos del bebé, pero el pequeño estaba muy tranquilo dentro de la barriga de su mamá.— Nancy, ¿dime que sientes? —preguntó.La chica estalló en una carcajada y confesó estar bien.— Ha sido solo una pequeña broma, así como usted ha bromeado conmigo.— Nancy, nunca más vuelvas a bromear con la salud de tu bebé. —La regañó, suspirando con alivio.— Usted más que nadie sabe que… yo no siento nada por mi hijo. No puedo, doctor, no sé cómo hacer para quererlo, aunque sea un poco.— Lo superarás Nancy. Superarás todos tus traumas y amarás a ese pequeño guerrero.— Acompáñame, te mostraré algo que te ayudará a entrar en razón.Esteban llevó a la chica a su consultorio, ya que su oficina de jefe es aparte. Le ordenó que se recostará sobre la camilla y colocó el aparato en su vientre hasta que un sonido fuerte se escuchó.— Nancy, no e

  • Un hijo para mi jefe    73

    Esteban le informó a la chica que al ser dada de alta la trasladará directamente hacia la casa hogar en donde permanecerá el tiempo que ella estime conveniente.— Doctor, me gustaría agradecerle en persona a su amigo. Han sido varios días los que he estado hospitalizada y usted ha dicho que él no me cobrará nada. ¡Él es una persona muy bondadosa y digna de admirar!— Está bien. Pediré un espacio para que lo visites, él es un tipo muy ocupado, arrogante y de muy poca comunicación. —Mintió. Disfrutando ver las muecas que hace en su rostro cada vez que le menciona un defecto.— Haberlo dicho antes, no me hubiese metido en este asunto. Ahora tengo miedo hasta de pensar en las palabras que le voy a decir.— Él es un gruñón igual que tú, estoy seguro de que se entenderán con facilidad. —continuó molestándola.— Será mejor olvidarse de esa visita. Me gustaría agradecerle mediante una llamada telefónica.— Esa es buena idea, aunque él casi no tiene tiempo para responder llamadas. ¿Qué tal si

  • Un hijo para mi jefe    72

    La chica se estremeció con aquella pregunta. El semblante del médico muestra que no está para bromas y con una mirada fulminante espera cualquier respuesta.— Mi padre. —Traga saliva con dificultad— Mi padre abusa de mí desde que mamá murió. —Se le forma un nudo en la garganta que le impide hablar— Me golpea… cada vez que se aprovecha de mí me golpea porque opongo resistencia. —Llora a mares.— El bebé… ¿Estás embarazada de tu propio padre? —consulta, queriendo no escuchar la respuesta que es evidente.— Sí, es por eso que quiero que esta misma noche me lo saque. No lo quiero más en mi vientre.— Nancy. Si lo haces, te convertirás en un ser despreciable como lo está haciendo tu padre contigo.— ¿Y qué más puedo hacer? Es mi hermanito y a la vez mi hijo, pero ¿cómo podría dale amor si ni siquiera para mí misma tengo?— Te enviaré a un lugar donde recibirás ayuda psicológica, todo lo que necesitas para ti y el bebé está allí. Por favor, descansa y piénsalo por esta noche y mañana me inf

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status