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Capítulo 22 La verdadera adversaria

Author: Julia River
last update publish date: 2026-03-23 08:03:29

Narrador

El asistente, tragó saliva con cierto nerviosismo antes de responder. Conocía lo suficiente a su jefe como para saber que la respuesta no le iba a gustar ni un poco.

—La fusión se cayó gracias a la intervención de la nueva secretaria del señor Di Doménico. Esa mujer descubrió la falla y la presentó ante la junta. Según me dijeron, es un genio en finanzas. Elaboró el informe detallado en apenas unas horas y logró que su jefe la apoyara en todo. A pesar de la resistencia que puso la seño
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    NarradorDespués de la conversación que había tenido con su nieta, Elena había quedado bastante conmovida. Resulta que remover el pasado no había sido gratuito ni fácil para ella.Mientras tomaba un sorbo de té, se preguntó si era posible hacer lo que Selena le había propuesto sin dejar que todo aquello la arrastrara al fango del que tanto le había costado salir.Puede que ahora se mostrara segura de sus decisiones y fuerte como un roble ante las vicisitudes de la vida, pero para llegar a eso había tenido que tragarse las lágrimas de un corazón roto y una inmensa pérdida ante sus exigentes padres y demás familiares.Nadie, a excepción del abuelo de Selena y luego Roberto, conocía su dolor secreto. En ese tiempo, que una mujer perdiera la virginidad y quedara embarazada sin estar casada era todo un escándalo y una falta de decoro absoluta. Ella lo sabía bien y fue por eso por lo que se obligó a mostrar una sonrisa y continuar como si nada hubiese sucedido, pero por dentro la historia h

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    POV Selena—¿A quién le dices puttana, ebrio desquiciado? —le pregunto echándome a reír, divertida.Alessandro se gira, sorprendido, pasándose la mano por el cabello.—¡Tú! —responde, desorientado—. ¿Qué haces aquí?—¿Cómo que qué hago? —digo, acercándome a la barra—. Vine a tomar un trago con el hombre que me quita el sueño. Porque, aunque no tengas razón para enojarte y actúes como un niño, soy incapaz de dejarte solo. Te amo demasiado para hacerlo.Él sonríe al mirarme y noto que sus ojos oscuros brillan. Estira su brazo para atraerme y me acerco lentamente hacia él; en cuanto estoy a su alcance, me atrapa con fuerza, apretándome contra su cuerpo.—No me dejes. Nunca lo hagas —susurra con voz ronca mientras me besa el cuello—. ¿No te das cuenta de que tú eres mi vida? Desde el día en que me salvaste ha sido así. Si no quieres casarte conmigo o si quieres esperar, está bien para mí. Mientras estés a mi lado, no me importa lo que quieras hacer.Atrapo su cuello con una mano y con la

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    POV Selena ¡Genial, Selena Barker! Mereces el Premio Nobel a la estupidez. En serio, ¿cómo se te ocurrió esa brillante idea de soltarle que no quieres casarte cuando todavía tenías atravesado el veneno por todo lo que te contó tu abuela? Estaba tan enojado que ni siquiera me dejó explicarle mis razones. Pero ¿qué esperaba? Conociéndolo, sabía perfectamente que iba a reaccionar así. Él detesta absolutamente todo lo que amenace con separarnos. Incluso a Enzo. Porque en su mente posesiva, la única razón por la que no estuvimos juntos antes es porque él no me encontró a tiempo; entonces mi ex se cruzó en mi camino y me casé. Y ahora, según su lógica, Enzo sigue siendo la traba para que demos el paso definitivo. Sí, la mente de mi amado funciona exactamente así. Ilusa yo, pensando que tendría una respuesta tranquila y adulta de un ser que piensa que soy suya por naturaleza. Me sirvo una copa de vino y contemplo el ornamento intacto sobre la mesa. Genial. Adiós a la cena romántica y

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    POV AlessandroSuspiro hondo mientras la veo cocinar. Debo confesar que, aunque no es la mejor cocinera del mundo, me divierte ver el empeño que le pone para que todo le salga bien.Mientras corta la cebolla, la escucho murmurar algunos insultos sueltos, como si ignorara por completo mi presencia.Frunzo el ceño.—Ya estuvo bien, ¿no? —le digo, acercándome hasta donde está para tomarle la mano con la que sostiene la cuchilla.Ella se sorprende, quedándose inmóvil.—Alessandro, ¿qué haces? —replica, agitada.—Sacándote esta arma de las manos antes de que hagas una masacre —respondo, mientras le doy un beso suave en la mejilla—. No quiero que te conviertas en una asesina serial esta noche. No tengo idea de qué te pasa, pero desde que llegué estás imposible de tratar.Ni siquiera me la entrega; la tira sobre la mesada con resignación.—Lo siento, no he tenido un buen día, eso es todo.—¿En serio, Selena? —replico, esbozando una sonrisa—. ¿Esa será toda la respuesta que me darás?—¿Y qué

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    POV Selena—A ver, abuela, no te me saltes la parte más jugosa —le digo, inclinándome aún más sobre la mesa y señalándola con el tenedor—. Dijiste que lo viste bajar. ¿Él te vio a ti? ¿Se le cayó la cara de vergüenza al notar que la chica a la que le juraba amor eterno en un departamento de mala muerte le estaba sirviendo las copas a sus invitados de alcurnia?Elena suelta una risita amarga y niega despacio con la cabeza, mirando el fondo de su copa de vino.—Te aseguro que la cara de póquer de los Di Doménico no es un invento de Alessandro; la heredó directita de su abuelo —responde, con una chispa de rencor todavía viva en los ojos—. En cuanto nuestras miradas se cruzaron, se quedó helado un segundo. Un milisegundo, Selena. Pero inmediatamente después me ignoró como si fuera transparente. Siguió bajando, sonriendo y estrechando manos de diplomáticos como si yo no existiera.Siento un tirón de rabia pura en el pecho por esa joven Elena de veinte años. —¡Qué infeliz, hijo de puta! —s

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