Share

Una Noche Con El Jefe Alfa
Una Noche Con El Jefe Alfa
Author: Melanie Fraser

El Reencuentro

last update publish date: 2024-02-14 13:59:50

“―Yo, Eir Ottum, te rechazo a ti Vidar Granberg por asesinar a mi madre a sangre fría y cometer traición. ―La frialdad en la mirada de su amada hizo aullar a su lobo con tristeza. ―Desde hoy nuestra conexión y lazos quedarán para siempre rotos. ―Estiró su mano, ¿Cómo es posible? ¿Ella, su luna lo está rechazando justo antes de su ceremonia? ¿Acaso no le permitirá explicarse?

―Acepto tu rechazo. ―Con dolor en su ser aceptó el rechazo y tomó su mano para que el pacto se sellara aun cuando su alma se rompió en miles de pedazos y su corazón se destruyó por completo.”

El sudor se deslizó por el dorso de su cuerpo desnudo, ¿Por qué sueña con eso ahora? ¿Por qué lo recuerda después de dos años? Pasó la mano por su rostro, desde aquella vez se juró no pensarla más, decidió abandonar cualquier recuerdo en el que ella existía.

Pero tal vez haberla amado con todas sus fuerzas desde que eran unos niños se lo complica siempre, por mucho que desee olvidarse de esa mujer no lo logra y eso lo enfurece. Ella no dudó en abandonarlo, ¿Por qué no puede hacer él lo mismo?

Furioso por aquel sueño y los tantos recuerdos dolorosos se paró de la cama y fue directo al baño, ahora necesita darse una ducha fría para despejar su mente. Él siempre amanecía de un pésimo humor, pero tras ese sueño su desagrado es superior.

Al estar listo, se miró al espejo y sonrió. Hombre alto, corpulento, guapo, cabello blanco largo, ojos celestes y una sonrisa cautivadora; CEO de una de las mejores cadenas hoteleras del mundo y el pecado que cualquier mujer desearía cometer.

Satisfecho con su apariencia, se ajustó el saco de vestir y tras tomar su maletín salió de su mansión y montó a su deportivo del año, tiene una empresa que dirigir, a un montón de insectos que aterrorizar con su sola mirada y a un enemigo al que mantener a raya.

―Ahora estoy ocupado. ―Gruñó al responder el móvil.

―Vidar, necesito verte para…

―Yo no quiero verte, padre. ―Lo cortó de malhumor. ―Ni a ti ni a nadie.

―¡Somos familia! ―Gruñó furioso.

―La familia no obliga a sus hijos a buscar esposa. ―Le recriminó. ―Sabes tan bien como yo que ninguna mujer ha logrado tener una conexión conmigo. La Diosa luna me abandonó, así que ahora déjame en paz. ―Sin más le cortó la llamada a su padre.

Él, el heredero de una de las manadas más poderosas que existe; Sol y Luna es para él lo más importante, pues en el mundo humano son pocos los alfas que se han hecho un lugar y su padre fue uno de esos, pero para conseguir el puesto como alfa ahora debe buscar pareja, lo que le parece absurdo porque la suya lo rechazó injustamente justo antes de la ceremonia.

Por ahora su único propósito es destruir a Dark Ottum, alfa y rey de la manada rival, el mismo que alguna vez fue su aliado y amigo más cercano, además de su suegro. No es un secreto para nadie que ambas manadas quedaron como enemigos a muerte desde aquel fatídico día y ahora no solo luchan como lobos rivales, sino que también como empresarios.

Vidar fue recibido por su asistente, el mismo llevaba dos años trabajando para él, desde que decidió llevar la empresa familiar en Europa su asistente ha sido el mismo. El chico intentó no atrasarse, pero al contrario que su jefe, él es menudo y bastante bajito de estatura.

―Señor, hoy tiene una junta a las diez, tiene un almuerzo con su amigo y una cena con la pelinegra. ―Vidar se detuvo antes de entrar al ascensor, intentó recordar a la chica, pero al no hacerlo avanzó.

―Cancela esa cena, una mujer que no sea capaz de quedarse en mi mente no es digna de repetir conmigo. ―El chico rápidamente apuntó en su tablet. ―Hay mujeres tan poco impactantes. ―Suspiró decepcionado, jamás repite con las mujeres porque las olvida tan rápidamente que no vale la pena darle más de su tiempo y su fantástico sexo.

―Listo, señor. ―Dijo el chico presionando el botón para el piso presidencial, ni eso había hecho su jefe. ―Los documentos que me solicitó están sobre su escritorio. ―Siguió informándole. ―Recursos Humanos le ha enviado una carta, están solicitando más personal. ―Vidar lo miró y el chico se sintió más pequeño. ―Somos la central, señor… nos hace falta personal en todos los departamentos, tampoco puede olvidar que me ha ascendido y ahora debo cambiar de departamento y debe contratar a una asistente nueva. ―Vidar gruñó. ―Es mi último día con usted y debo poner al corriente a la nueva. ―Le sonrió. ―Por eso seleccioné a varios candidatos para que usted las entreviste personalmente. ―Vidar resopló, ¿Por qué lo ascendió?

―Bien, daré la autorización para que Recueros Humanos contrate más personal. ―Al bajar en su piso, todos los trabajadores corrieron a sus puestos antes de que el gran Vidar Granberg los pisoteara como hormigas a cada uno. ―Que nadie me moleste. ―Ordenó a la secretaria de piso. ―Jonathan. ―Miró a su asistente. ―Quiero que asistas a la junta por mí, no quiero verle la cara a ese montón de inútiles. ―Siguió su camino. ―Yo entrevistaré a los candidatos, cancela también el almuerzo.

―Como ordene, señor. ―El chico asintió rápidamente. ―Con permiso. ―Se quedó mirando a la puerta que le fue cerrada en la cara. ―¿Qué tanto habrá sufrido como para que sea tan odioso y malhumorado? ―Se preguntó a sí mismo, pero no lo hizo tan bajo como pensó.

―Bueno, yo apuesto que es por una mujer. ―Dijo uno de los oficinistas ganándose las miradas severas de las chicas. ―¿Qué? Cuando un hombre se vuelve frío, odioso y un total demonio siempre es por una mujer.

―¿No te has puesto a pensar que quizás perdió a su familia? ―Una de las chicas defendió su género. ―Llegó aquí hace dos años y jamás he visto que alguna de su familia ha venido aquí.

―¿Sí sabes que esto es una cadena de hoteles internacionales? ―Otra chica rodó los ojos. ―Y los familiares de él están bien vivitos, de lo contrario ya fuera noticia. ―Todos estuvieron de acuerdo con eso.

―Vale, no hice la pregunta para que sacaran conclusiones. ―Jonathan resopló.

―Vamos, Jony. ―Una de las chicas sonrió. ―¿Cuál es tu conclusión? ¿Por qué tu querido jefe es tan cruel? ―Jonathan respiró hondo.

―Creo que es como lo dice Lukas. ―Miró a su compañero. ―Realmente no les interesa a las mujeres, eso no es normal. ¡Sale con puras bellezas y aun así no las recuerda para el día siguiente!

―¿Tú también? ―Protestó una de las chicas. ―Estoy segura de que no fue ninguna mujer y… ―Todos quedaron en silencio al ver a la muchedumbre bajando del ascensor.

El piso quedó totalmente en silencio, más carne fresca para sufrir en esa agonía que es trabajar para el heredero Granberg.

***

―¡Eir, ya es tarde! ―Le gritó a su amiga mientras toca el claxon. ―Pediste que viniera a tiempo y ni aun así estás lista. ―Eir corrió para subirse al coche.

―Lo siento, el casero me estaba esperando y debía esperar a que se fuera. ―Arregló su cabello. ―Soy un desastre, se supone que debía llegar temprano. ―Se quejó mirándose al espejo, no lleva ni una gota de maquillaje.

―Con más razón debiste pasarle por encima a ese idiot4. ―La reprendió Jessi, su mejor amiga. ―Necesitas el trabajo, esto de ser pobres es una odisea. ―Bromeó haciéndola reír.

Eir en medio de su risa sintió tristeza, su mejor amiga no sabe que ella es la princesa de una de las manadas más poderosas y que su padre es uno de los hombres más influyentes en el mundo de los negocios, pero ese secreto solo lo debía saber ella. El que su padre la odie sin motivos y el que la haya echado de casa sin importarle dejarla desamparada le da mucho pesar y contar su historia sería lastimar más su corazón.

―Nos vemos en la noche. ―Besó la mejilla de su amiga. ―Gracias por traerme. ―Bajó del auto.

―Ya, ahora yo llegaré tarde al restaurante. ―La miró mal. ―¡Mucha suerte, esposa! ―Se despidió de ella y aceleró el maltrecho auto para tratar de llegar temprano a su trabajo.

Eir negó al verla conducir como una loca, pero al recordar que ya estaba tarde, corrió al interior del imponente edificio, ha llegado veinte minutos tarde y todo por el desagradable hombre que es su casero, no quiere dejarla en paz.

Una vez logró que le dieran el gafete de visitante, subió al ascensor y al llegar a presidencia salió del ascensor mirando como las chicas subían con los ojos cristalizados y unas hasta llorando. Con el corazón en la garganta se acercó a la enorme puerta de cristal que daba a la oficina de quien debía entrevistar.

―No tengo todo el día. ―Vidar no alzó la cara. ―Has llegado tarde y todavía dudas en entrar. ―Negó. ―Impuntualidad y duda, son dos de las cosas que más odi0. ―Al alzar la mirada chocó con esa verde y perpleja.
Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Una Noche Con El Jefe Alfa   Extra 3: El Beta y La Princesa 3

    ―No pidas lo imposible. ―Ladeó la sonrisa. ―Tengo amigos, Apolo, yo… ¡Dios! ―Se aferró a los hombros del hombre furioso sobre ella. ―Así que amigos. ―Presionó con un poco más de fuerza, está realmente estrecha. ―Bueno, espero que sean guerreros. ―Ladeó la sonrisa. ―Así los pondré en primera línea. ―Luna no pudo reclamarle, lo único que salió de su boca fue él gritó por esa invasión tan dolorosa. ―¡Madre mía! ―Cerró los ojos con fuerza, ella siente como está sanando, él la desgarró. ―Dioses. ―Lo miró sin parpadear, ¿Cómo es que un hombre tan relajoso puede quedar tan serio? ―Joder. ―Cerró los ojos. ―Lo siento, yo… ―Luna lo calló con un beso, ella no está enojada, quiere todo de él. ―Mierd4. ―Apolo inició los movimientos de cadera, él intentó controlarse para que ella se acostumbrara, pero el saber que se folla a la mujer que le pertenece simplemente lo enloqueció, él arremetió contra ella sin piedad y agradeció que fuera fuerte, de ser una humana ya la habría matado. Luna estaba rea

  • Una Noche Con El Jefe Alfa   Extra 3: El Beta y La Princesa 2

    ―Tenemos toda una vida para eso. ―La miró a los ojos. ―Además, estoy dispuesto a aceptar todo lo que venga de ti, menos castigarme con sexo, prométeme que jamás harás eso. ―Luna se sonrojó. ―Vamos, luna mía, prométele eso a tu hombre. ―La chica pasó saliva al sentir su virilidad contra su bajo vientre. ―Lo prometo. ―Dijo dejándose llevar por lo que su hermana le contó, ella no podrá estar lejos de él ni porque se esfuerce. ―¿Podemos irnos ya? ―No lo podía soportar, ella quería pertenecerle por completo. ―Por supuesto que sí. ―Dark miró la escena y se sintió morir, él pensó que podía con eso, pero la verdad es que no. Cada segundo deseaba matar a Apolo para que su niña siguiera solita. ―Cálmate. ―Jessi miró a su marido con seriedad. ―Es el momento, sabíamos que una vez la Diosa bendijera la unión, sería cuestión de tiempo para que él la marcara. ―¿Por qué no pudieron esperar un poco más? ―Dark estaba que se moría. ―¡Sabes lo que pasa antes de la marca! ―Todos rieron. ―Vamos amigo.

  • Una Noche Con El Jefe Alfa   Extra 3: El Beta y La Princesa 1

    La luna estaba en lo más alto del cielo, los destinados dentro del círculo tomados de las manos y todos los demás presenciando lo que se venía. Apolo miró a su híbrida a los ojos y ella, totalmente sonrojada, lo miró a él. ―Yo Apolo Duncan. ―Inició él con gesto serio y sin apartar la vista de su destinada. ―Beta de la manada Sol y Luna, te tomo a ti, princesa Luna Ottum de la manada Luna Creciente, como mi pareja, mitad, compañera de vida y luna. ―Luna estaba eufórica, ella gritaba interiormente, jamás pensó que todo se sintiera tan abrumador e intenso, ¿Cómo es que su loba se remueve con solo unas palabras? El peso espiritual realmente es mucho. ―Hoy ante nuestra Diosa y frente a todos estos testigos, te juro lealtad, protección, amor y respeto. ―Finalmente sonrió. ―Prometo aceptarte con toda y tu rebeldía, estaré ahí para ti sin cuestionar nada. ―Luna agrandó la sonrisa. ―Eras, eres y siempre serás lo primordial en mi vida, juró seguir el camino por el que me guíes, seguiré tu luz

  • Una Noche Con El Jefe Alfa   Extra 2: Aceptando Los Lazos 2

    ―Y todavía hablan al mismo tiempo. ―Les revolvió el cabello. ―Kora de mi vida. ―Abrazó y besó a la mujer. ―Señor. ―Le dio la mano a Cosmo. Luna solo podía quedarse de boca abierta, a primera vista se ve a un hombre serio e imponente, pero ahí está él carcajeando por todo y por nada. ¿Cómo es que su familia lo adora tanto? ¿Es por eso que su padre no se volvió loco al saber que ella sería reclamada, solo por qué se trataba de él? ―Tía. ―Luna intervino. ―¿Quieres ir a ver los preparativos? Me he enterado de que hoy será mi ceremonia. ―Kalisy sonrió, ella es la única que no sabía por qué estaba más preocupada en escapar que en su propia celebración. ―Claro. ―Ambas salieron del lugar abrazadas. ―¿Me perdí de algo? ―Apolo los miró confundido. ―¿No se supone que ella es hermana de Eir y tías de esos tres? ―Eir carcajeó. ―Ven aquí, tonto. ―Lo abrazó con fuerza. ―Ella les dice tíos a ellos porque son más grandes. ―Le explico. ―Dice que se siente extraña que le digan tía siendo ella la más

  • Una Noche Con El Jefe Alfa   Extra 2: Aceptando Los Lazos 1

    Apolo al escucharla gruñir aquello, salió del agua sin importar su desnudez, ella ya lo ha aceptado, ella sabe que él le pertenece y ahora no debe de ir con cuidado. Luna parecía tener los pies pegados en el suelo, ¿Acaso ese es el lobo de rango bajo del cual ella se quejaba todo el tiempo? ¿Ese hombre de aspecto imponente es al que su madre se refiere cuando dice que es relajado y divertido? ¿Él, el hombre atractivo y con mirada posesiva frente a ella es su destinado? Su loba enloqueció un poco más por sus pensamientos y esa cercanía, ahora que puede percibir su olor es todo más intenso de lo que se pudo imaginar. Toda ella tiembla de manera incontrolable y los deseos por ser uno con él la domina por completo. ―¡Caraj0s! ―Apolo se llevó la mano a la mejilla realmente sorprendido, le ha dado un guantazo de esos que dejan caer de culo. ―¡¿Por qué has hecho eso, mujer?! ―La miró descolocado por su reacción. ―¡Tardaste! ―Vociferó Luna en un grito para tratar de disimular su nerviosism

  • Una Noche Con El Jefe Alfa   Extra 1: Princesa Luna Ottum 2

    ―¡Epa! ―Luna frenó al instante. ―¿Se puede saber para donde va mi pequeña sobrina? ―Verse ante esos dos la hizo mucho más feliz. ―¡Tíos! ―Los abrazó con fuerza. ―¿Cuándo han llegado? ―Vidar jr. quien es el más relajado la alzó por los aires y Radiv la atrapó antes de que tocara el suelo. ―¿Para dónde vas? ―Radiv con su gesto imponente la miró desde su altura. ―Te he hecho una pregunta. ―Deja a la niña en paz. ―Vidar jr. rodó los ojos. ―No te vayas muy lejos, ¿Vale? Hay monstruos por ahí. ―¡No seas así, tío! ―Protestó riendo. ―Kalisy viene conmigo, estaremos bien. ―Miró al más serio de los dos. ―Tío Radiv, deberías sonreír de vez en cuando, ¿No lo crees? A tu destinada le gustará. ―Radiv gruñó y se marchó necesita ver a su chica. ―Yo también me voy, mi nena me espera. ―Vidar Jr. le guiñó el ojo, ambos encontraron a humanas como destinadas y fue lo mejor que les pudo pasar. ―Odi0 cuando esos dos vienen. ―Kalisy gruñó. ―Se creen mis papás, ¿Qué les pasa? ―Luna la tomó de la mano. ―

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status