INICIAR SESIÓNEnith:
- Señora Bianchi, un gusto que me permita estar aquí –comienza a decir Phillip, el periodista una vez que las cámaras se encienden–, le agradezco la oportunidad de escuchar lo que esta ocurriendo tras la exposición de dudosa procedencia de aquel material, soy todo oídos –me sonríe intentando calmarme, suspiro y asiento.
- Gracias Phillip, la verdad no suelo hablar de mi vida privada, desde Ragusa me ha gustado mantener un perfil bajo, y mi difunto esposo siempre estuvo de acuerdo con ello, aquí no iba a ser la excepción, pero la verdad es que este tipo de situaciones se ha vuelto insostenible, quiero comunicarles que todo lo dicho en aquel vídeo no son más que calumnias orquestadas por mi media hermana, Fiorella Dunne –digo seria intentando tragarme la rabia–, le había pasado muchas cosas porque eran todos ataques a mí, pero cuando hablo de mis hijos, eso es imperdonable para cualquier madre o padre –él asiente de acuerdo–. Sé que esto es de dominio público, la relación que alguna vez sostuve con Adley Cranston, el cual me traicionó y termino casándose con ella a base de engaños, porque si bien le hacía creer a todos que era una buena chica, la verdad era otra –suspiro–; lo que todos decían de mí, en realidad era ella la que lo hacía, el único hombre al que amaba era él, jamás estuve con nadie más, pero todo tiene un límite y es así que cuando decidió casarse, me fui de aquí, me aleje queriendo encontrarme y comenzar de nuevo, no sabía que estaba embarazada hasta tres meses después, para ese entonces ya conocía a mi difunto esposo –esa parte no la diría, era algo muy propio de nosotros–, estábamos enamorados cuando me enteré, él se comprometió a ser un padre para mi bebé y fue así que nos casamos –sonrío ante eso, era un recuerdo precioso–, volvimos aquí cerca de dos años por cuestiones de negocios, como saben, mi esposo e hija tuvieron un accidente que le costó la vida –mi labio tiembla–. Hacia algún tiempo habíamos decidido no tener más hijos, incluso se había realizado la vasectomía, cuando supe que estaba embarazada, el doctor Solon me explico que si bien era poco común, no era imposible –miro la cámara atenta–, tenía cerca de dos meses de embarazo, llevaba aquí menos de un mes, por lo que vine de Ragusa estando embarazada –Phillip asiente–, el resto ya lo conocen, lo que no saben es que Fiorella tuvo la desfachatez en múltiples ocasiones de acusarme e incluso atacarme, culpándome de las malas decisiones de su vida, una vez se atrevió a enviarme brownies con droga a mi casa, esa inconsciente mujer no pensó en las consecuencias de que lo comieran mis hijos, sin embargo y pesé a las sugerencias de mi abogado, no hice nada en su contra, tampoco cuando entró en mi oficina y me hizo tremendo escándalo, ¡incluso me abofeteo!, pero otra vez no hice nada, pero esto fue el colmo, no creo que sea de su incumbencia mi relación con Thesion, porque en primera, ambos somos libres, no le hacemos daño a nadie y después de todo lo que he pasado, creo que merezco un poco de felicidad, así que, esta vez se han tomado acciones legales en su contra y en contra del sujeto que realizó el vídeo, y eso va para todos aquellos que intenten hacer algo en mi contra, no permitiré ninguna ofensa –sentencio con furia contenida.
- Sin duda alguna, la envida de otros puede resultar muy dañina, te agradezco me abrieras tu corazón, y créeme que tras el juicio de divorcio y patria potestad del matrimonio Cranston, no cabe la menor duda de la clase de mujer que es Fiorella Dunne, te agradezco el tiempo, ¿algo que desees agregar? –me mira atento, asiento.
- No volveré a hablar de este ni de ningún otro tema parecido, así que eviten la molestia de perseguirme porque estoy dispuesta a proteger a los míos y a mí de todo y todos, gracias Phillip –me sonríe, pronto apagan las cámaras y suspiro, eso había sido demasiado para mis nervios, pero si eso era suficiente para que me dejara en paz y pudiera mantener impecable el apellido de mi amado Amirov, lo haría de nuevo, aunque espero que no.
- Ha sido un placer señora Bianchi, espero que todo esto sirva para apaciguarlos –asiento, de verdad quería un poquito de calma, me pongo de pie y Preston se queda en el lugar para acompañarlos, Thesion me lleva a mi habitación y nos acostamos en la cama abrazados, frota mi espalda y siento como me relajo de inmediato, quedándome dormida.
Adley:
Había visto la entrevista de inicio a fin, Rachele se quedaba conmigo y Zack, la verdad poco me importaba donde me dejaba parado aquello, era la verdad por mucho que quisiera ocultarla.
- ¿Ya acabo? –pregunta ella frotándose los ojos, asiento.
- Sí cariño, todo va a estar bien –la siento en mis piernas y cepillo su cabello.
- Extraño ser una familia con papá Amirov, estar todos juntos –bosteza, suponía que todo este caos la tenía cansada.
- Recuerdo que querías que fuésemos una familia, ¿ya no piensas en eso? –la miro atenta, ella alza la vista.
- Sí, así Zack y Eni estarían conmigo siempre, pero me cae bien Thesion, él hace sonreír a mami, y papi Amirov siempre decía que ella debía sonreír mucho porque era hermosa, mami estuvo triste mucho tiempo, no quiero eso de nuevo –suspira, todo esto me había hecho darme cuenta de aquello, mi tiempo había pasado, me gustase o no, ella había elegido.
- Vamos, mañana hay escuela –la cargo con cuidado y la llevó a la habitación de Zack, pronto tendría diez y Zack nueve, quizás lo mejor era dejar las cosas como estaban, e intentar avanzar.
Al final, se había llevado a cabo una pequeña boda, nada más que la familia, Thesion había ido un año a la especialidad, Enith solía ir de vez en cuando o viceversa. Tras ese año, Thesion había vuelto al hospital como jefe del área de pediatría, y tras mucha dedicación, había conseguido lo que tanto quería, ser reconocido en el área, las personas solían llevar a sus hijos ahí desde muy lejos. - Adelante con lo de África –le sonríe su esposa, amaba esa palabra–, no es necesario que el hospital financie eso, lo haré yo –chilla cuando la abraza, llena su rostro de besos–, me gusta ayudar –susurra contra sus labios, tanto había ocurrido en un año, Eni estaba por cumplir dos años, Rach ya tenía once y Zack diez. - Es la mejor señora Solon –ambos sonríen cual idiotas, Enith se sentía flotar cuando la llamaban así. La relación con su nueva suegra iba mejorando de a poco, aunque estaba segura que se le pasaría al tener a su primer nieto. - Me gusta ser la mejor, señor Solon –le pega más a
Thesion: Había intentando por todos los medios ponerme en contacto con ella, no respondía mis llamadas, mensajes ni me recibía cuando iba, sabía que no sería sencillo, pero no habría creído que fuese así de difícil. - No deberías aferrarte a eso, ella ya tomó una decisión, deberías hacer lo mismo –Leian aprieta suave mi mano, la aparto molesto. - ¿De verdad? –digo con brusquedad–, no te correspondía decirle aquello y hacerlo ver como lo peor no ir, ¿crees que eso me hará quererte o que por arte de magia los planes que has hecho con mi madre se harán realidad? Pues no Leian, porque no te amo, no te veo de esa manera, y aunque ella no quisiera verme jamás, eso no va a cambiar que la amo, así que déjame en paz, por una vez haz algo bueno y deja de joderme –digo frío, me alejo de ella, estaba tan harto de escucharlas, porque mi madre era otra que no entendía lo mucho que me dolía esta situación. Mi único consuelo era que no me había devuelto el anillo, bien podría enviármelo con alguie
Enith: Habíamos hecho una comida para celebrar esta importante noticia, todos estaban felices e incluso, circulaba por la red la declaración, el anillo, que por cierto vi tras unos minutos que bajo la emoción inicial; era un anillo sencillo de oro blanco, en el centro tenía mi gema favorita, un zafiro azul en forma de lágrima rodada de pequeños diamantes, era muy parecido al anillo de la sultana Hürrem de la serie el Sultán, no era tan grande eso sí, era hermoso y lo amaba. - Es muy bonito, ¿yo algún día tendré uno también? –me mira atenta mi pequeña Rach. - Claro que sí mi amor, el más bello –beso su cabeza, ella asiente y va donde Thesion, la levanta. Ellos habían hablado, él le había dicho que no tenía problema en ser llamado amigo T, Thesion o cualquier nombre que le fuera cómodo, ella había preguntado si estaba bien llamarlo papá Thesion, incluso había hablado con Adley para preguntarle, pude ver la emoción en los ojos de Thesion, él le había dicho que sería un honor ser padre
Thesion: Enith solía llamarme o mandarme mensaje cada cierto tiempo, a veces una, dos o media hora, no me molestaba, entendía su sentir, se había quedado dormida después de llorar, Giulietta me había explicado lo que había pasado, el accidente había destrozado los nervios de Enith y no la culpaba, justo ahora me encontraba en Londres, había tenido que estar sedada al momento en que subí al avión, había insistido en quedarme justo por eso, pero ella me había tranquilizado diciendo que debería ir, insistió tanto que acabe accediendo. Durante esa semana William había estado al pendiente con el asunto de la maleta, las cámaras habían captado a un hombre con una gorra y cuello alto, no se le había logrado ver la cara, así que todo era un misterio, y si bien había estado molesto al inicio, ahora me sentía muy agradecido de aquello, había salvado mi vida y evitado que Enith se volviese loca. Mientras observaba una ponencia, me había dado cuenta de algo importante: la amaba y me amaba, así
Enith: Todo había estado en relativa calma tras la entrevista, o más bien dicho, el comunicado. El juicio iba viento en popa, tenía testigos y pruebas, así que pronto fue sentenciada a dos años en prisión, al periodista le quitaron su licencia para ejercer, además de meses en prisión y una multa de un millón, al fin sentía que podía respirar en paz. - Hola belleza –susurra Thesion mientras me abraza por la espalda–, debo contarte algo –le sonrío y me giro entre sus brazos, acaricio su mejilla. - Soy toda oídos –digo tras besarlo de manera casta. - Me invitaron a dar una conferencia en la universidad de Oxford en una semana, quieren que hable de mi investigación, ¿no es maravilloso? Es una de las cinco mejores universidades en Londres –sonrío como idiota cuando lo veo sonreír con esa emoción. - Eso es maravilloso, te lo has ganado a pulso mi vida –lo beso de nuevo–, así que eso merece una gran celebración –digo con una enorme sonrisa, besa mi cuello, me estremezco y jadeo bajo. -
Enith: - Señora Bianchi, un gusto que me permita estar aquí –comienza a decir Phillip, el periodista una vez que las cámaras se encienden–, le agradezco la oportunidad de escuchar lo que esta ocurriendo tras la exposición de dudosa procedencia de aquel material, soy todo oídos –me sonríe intentando calmarme, suspiro y asiento. - Gracias Phillip, la verdad no suelo hablar de mi vida privada, desde Ragusa me ha gustado mantener un perfil bajo, y mi difunto esposo siempre estuvo de acuerdo con ello, aquí no iba a ser la excepción, pero la verdad es que este tipo de situaciones se ha vuelto insostenible, quiero comunicarles que todo lo dicho en aquel vídeo no son más que calumnias orquestadas por mi media hermana, Fiorella Dunne –digo seria intentando tragarme la rabia–, le había pasado muchas cosas porque eran todos ataques a mí, pero cuando hablo de mis hijos, eso es imperdonable para cualquier madre o padre –él asiente de acuerdo–. Sé que esto es de dominio público, la relación que al







