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Capítulo 67

Autor: Kester
last update Fecha de publicación: 2026-10-18 08:46:43

Una enfermera llegó con paso ligero, llevando una bandeja con comida saludable a la nueva habitación donde estaba ingresada Kelly. El aroma de la sopa caliente llenó enseguida el ambiente, suave y reconfortante.

—Es hora de comer, cariño —dijo la enfermera mientras colocaba la bandeja sobre la mesita.

Vicktor se levantó de inmediato y tomó la bandeja. Le sonrió con ternura a su hija.

—Vamos, Kelly. La sopa todavía está caliente.

Pero Kelly negó rápidamente con la cabeza, haciendo un puchero con
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  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 68.

    Vicktor miró su teléfono, que descansaba sobre la mesa. Desde que Kelly había empezado a llorar buscando a su «mamá», la habitación no había tenido un solo momento de tranquilidad. Lucy seguía afuera, caminando de un lado a otro con expresión irritada, mientras Kelly continuaba llamando a «mamá» entre sollozos.Finalmente, tras soltar un largo suspiro y con el corazón lleno de dudas, Vicktor abrió sus contactos y pulsó el nombre de Elisha.El tono de llamada sonó varias veces antes de que la suave voz de la mujer respondiera:—¿Vick? ¿Qué pasa?—Kelly… te está buscando, El. —La voz de Vicktor sonó grave—. No quiere comer, no quiere hablar, ni siquiera acepta a Lucy. No sé qué hacer.Hubo un breve silencio al otro lado de la línea. Amora había escuchado el llanto de la pequeña y, entonces, preguntó en voz baja:—Vick, ¿por qué está llorando Kelly?—Porque está buscando a su mamá —respondió Vicktor con voz débil—. Y a quien se refiere… a la mamá que estuvo con ella anoche, eres tú.Se p

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 67

    Una enfermera llegó con paso ligero, llevando una bandeja con comida saludable a la nueva habitación donde estaba ingresada Kelly. El aroma de la sopa caliente llenó enseguida el ambiente, suave y reconfortante.—Es hora de comer, cariño —dijo la enfermera mientras colocaba la bandeja sobre la mesita.Vicktor se levantó de inmediato y tomó la bandeja. Le sonrió con ternura a su hija.—Vamos, Kelly. La sopa todavía está caliente.Pero Kelly negó rápidamente con la cabeza, haciendo un puchero con sus pequeños labios.—Papá… quiero que mamá me dé de comer —se quejó en voz baja.Aquellas palabras sumieron la habitación en un silencio repentino. Vicktor se quedó paralizado y volvió la mirada hacia Elisha, que estaba sentada al lado de la cama. Una incomodidad difícil de explicar lo invadió, mezclada con culpa y confusión.—Kelly, deja que papá te dé de comer, ¿sí? Así podemos conversar un rato.Vicktor intentó tranquilizarla, pero Kelly lo miró con los ojos anegados en lágrimas.—¡No quier

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 66

    El pasillo del hospital aquella noche estaba sumido en un silencio absoluto. Solo se oía el zumbido del aire acondicionado y los pasos de algunas enfermeras que iban y venían al fondo del corredor. Frente a la sala de la UCIN, Vicktor permanecía sentado, ligeramente encorvado, mientras sus dedos tamborileaban sin rumbo sobre su rodilla. Ya casi eran las once de la noche, pero Lucy aún no había regresado.Una y otra vez, el hombre intentaba llamar al número de su esposa, pero el resultado seguía siendo el mismo: estaba apagado.—Lucy… ¿adónde has ido en realidad? —murmuró Vicktor, mirando con expresión vacía el teléfono que sostenía en la mano.Antes, había llamado al servicio doméstico de su casa, con la esperanza de que Lucy ya hubiera regresado para descansar. Sin embargo, la respuesta que recibió hizo que sintiera aún más opresión en el pecho: Lucy no estaba en casa. Nadie sabía adónde había ido.En la silla de enfrente, Amora permanecía sentada en silencio, echando de vez en cuand

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 65.

    Lucy abrió los ojos de golpe, como si acabara de despertar de una pesadilla demasiado real. Su mirada vagó durante unos segundos antes de enfocarse finalmente en la figura junto a la cama.—Kelly… —murmuró, casi sin emitir sonido.Se incorporó de repente, respirando con dificultad. En un instante, aquella mirada abatida se transformó en una mirada feroz, encendida de rabia y odio.—Lucy, ¿ya has despertado? —preguntó Amora con voz suave y temblorosa.Pero, antes de que pudiera acercarse, Lucy lanzó la mano hacia ella y le agarró el cuello con una fuerza sorprendente.—¡Tienes que morir, Elisha! ¡Tienes que sufrir lo mismo que mi hija! —gritó Lucy fuera de sí, con los ojos desorbitados y llenos de odio.Amora tosió violentamente e intentó apartar la mano de Lucy, pero después dejó de resistirse. Vicktor estaba junto a la puerta, inmóvil, contemplando la escena con una mezcla de pánico e indecisión. Amora sabía que su actuación debía parecer real y, esta vez, decidió permitir que Lucy d

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 64.

    Lucy caminaba de un lado a otro frente a la puerta herméticamente cerrada de la sala. Tenía el rostro pálido, la respiración agitada y los dedos entrelazados con nerviosismo. Dentro, los médicos examinaban a su hija, y el tiempo parecía transcurrir demasiado despacio mientras esperaba noticias definitivas.Mientras tanto, Vicktor estaba sentado en una silla de la sala de espera, con el cuerpo encorvado. Tenía las manos cruzadas sobre el abdomen y la mirada perdida en el suelo. El único sonido que rompía el silencio era el tic tac del reloj de pared. A un lado, Amora permanecía apoyada contra la pared, a aproximadamente un metro de Vicktor. Su rostro parecía tranquilo, pero la expresión de sus ojos era difícil de descifrar: entre la compasión y algo mucho más oscuro.Unos minutos después, la puerta de la sala se abrió. Un médico de avanzada edad salió con expresión cansada.Vicktor se puso de pie de inmediato, al igual que Lucy, que se apresuró a acercarse.—Doctor, ¿cómo está mi hija?

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 63.

    El timbre de la casa de Amora sonó una y otra vez, rompiendo el silencio de aquella atmósfera tensa. Amora, que aún observaba a Kelly mientras se hundía, se sobresaltó. El corazón le latía aceleradamente. Miró hacia la puerta y se apresuró a acercarse a ella. Antes de abrir, apartó un poco la cortina de la ventana de la sala para espiar quién había llegado.Sus ojos se abrieron de par en par. Vicktor y Lucy.—Oh, no… —susurró, presa del pánico.Su mente se puso a trabajar a toda velocidad, buscando una excusa convincente. En cuestión de segundos, compuso su expresión: un rostro angustiado, la voz temblorosa y los ojos ligeramente humedecidos. Entonces abrió la puerta apresuradamente.—¡Menos mal, Vick! ¡Has llegado justo a tiempo! —exclamó con tono angustiado.Vicktor la miró de inmediato con desconfianza.—¿Qué pasa, El? ¿Dónde está Kelly?Amora tragó saliva y fingió que le temblaba la voz.—¡Rápido, Vick, ayúdame, por favor! ¡Kelly se ha caído a la piscina! No sé nadar.—¡¿Qué?! —Lu

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