Share

203

Author: M Souza
last update publish date: 2026-07-10 23:00:54

KHANDRA

Cuando ellos salieron, el silencio que quedó en la habitación era pesado.

Maisha estaba sentada en la cama, con las manos apoyadas sobre el vientre, la mirada perdida en algún punto distante del suelo. Me acomodé en el sillón a su lado, manteniendo una distancia respetuosa.

No éramos amigas.

No había suficiente intimidad entre nosotras para conversaciones profundas. Existía respeto, quizás incluso cierta empatía… pero cercanía, no.

Durante algunos minutos, solo el sonido constante del a
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Vendida al Jeque   405

    FawziCuando entré en la base, el hombre ya estaba en el suelo, inmovilizado, con el cuerpo tirado de forma desordenada como alguien que había perdido cualquier derecho a permanecer de pie. Las señales del trato que había recibido eran demasiado evidentes para ignorarlas. El rostro hinchado, cortes mal cerrados, sangre seca extendida por la piel… mis hombres no habían escatimado esfuerzos mientras esperaban mi llegada. Aun así, nada de aquello llamó tanto mi atención como su mirada.No era dolor.No era rabia.Era miedo.Y eso, por algún motivo, me produjo una tranquilidad casi incómoda.Caminé hacia él sin prisa, sintiendo cómo el silencio del lugar se ajustaba a mi presencia, como siempre ocurría. Me senté frente a él, apoyando los codos sobre las rodillas, analizando cada detalle de aquel rostro como si todavía estuviera decidiendo qué hacer, cuando, en realidad, la decisión ya estaba tomada incluso antes de que entrara allí.Sin previo aviso, mi mano golpeó su rostro con fuerza.E

  • Vendida al Jeque   404

    FawziVolví a casa con la mente en guerra. No era solamente la propuesta que Raj había puesto sobre la mesa, sino lo que había detrás de ella. Durante años, creí que todo lo que había sucedido era consecuencia de una disputa territorial, de poder, de una traición común en este mundo. Pero ahora… ahora tenía sentido de una forma mucho más cruel. Todo aquello no había comenzado por ambición. Había comenzado por obsesión. Un hombre había sido capaz de destruir a una familia entera, de convertir vidas en ruinas, no por dinero, no por dominio… sino por una mujer.Y eso lo hacía todavía peor.Porque la ambición se entiende. La codicia se puede prever. Pero la obsesión… la obsesión no tiene límites.Subí las escaleras con el pecho apretado, sintiendo cómo regresaba aquel antiguo peso, aquel vacío que ya conocía bien, solo que ahora con un nuevo rostro, una nueva explicación. Cuando llegué a la habitación segura, abrí la puerta y, en ese mismo instante, Lamis vino hacia mí con nuestro hijo.—

  • Vendida al Jeque   403

    RajNo desperdicio oportunidades. Nunca lo he hecho. Y traer a Fawzi a mi lado no era solamente una posibilidad, era una jugada estratégica que podía redefinir por completo el equilibrio de aquel territorio. No sabía con certeza si aceptaría lo que tenía para ofrecerle, pero eso importaba poco. Lo importante era sembrar la duda, abrir una grieta en la estructura que todavía creía sólida. El hombre al que llevaba años buscando estaba bajo mi protección, escondido, útil únicamente mientras me sirviera. Y en aquel momento, ya no valía lo suficiente como para que lo mantuviera. Un aliado como Fawzi valía mucho más que cualquier hombre escondido entre las sombras.Entramos en el punto central del territorio y mantuve una postura firme, controlada, como si aquel espacio fuera simplemente otra extensión de mi dominio. Di órdenes claras antes de llegar allí: nadie dispararía sin necesidad. No vine a morir ni a iniciar una guerra. Vine a negociar. Y una negociación exige control, no impulsivid

  • Vendida al Jeque   402

    FawziCuando entramos en el territorio, algo estaba mal incluso antes de que surgiera cualquier explicación. El ambiente había cambiado, no de una forma visible para cualquiera, pero para mí era evidente. El movimiento de mis hombres estaba desorganizado, había tensión en sus miradas, y el detalle que realmente confirmó que algo serio había sucedido fue ver a algunos de ellos sin armas. Aquello no formaba parte de mi realidad. Detuve el auto antes de avanzar más, bajé lentamente y dejé que mi mirada recorriera todo a mi alrededor mientras intentaba entender qué había cambiado en aquel corto espacio de tiempo en el que estuve fuera.— ¿Qué pasó aquí?Uno de los hombres se acercó rápidamente, claramente bajo presión.— Jefe… Raj entró en el territorio.No respondí de inmediato, simplemente esperé el resto.— No disparó, no mató a nadie… pero les quitó las armas a todos. Dijo que solo quería hablar con usted. Intentamos detenerlo, pero entró con fuerza. Si insistíamos, se habría converti

  • Vendida al Jeque   401

    FawziSalí del territorio de Sahir con el pecho pesado, como si cada paso cargara con años que nunca se resolvieron dentro de mí. El aire parecía más denso, más difícil de respirar, y por más que intentara mantenerme firme, había algo dentro de mí que estaba a punto de derrumbarse. Los recuerdos llegaban sin pedir permiso, invadiendo mi mente como cuchillas afiladas, trayendo de vuelta rostros, voces, momentos que ya no existían, todo aquello que me fue arrebatado sin aviso, sin explicación, sin oportunidad de elegir. Sabía que, si quería seguir adelante con Lamis, si quería mantener a mi familia en pie, tendría que enterrar todo eso en algún lugar dentro de mí, pero la verdad era demasiado simple para ignorarla: algunos dolores no están hechos para desaparecer.Nunca conseguiré formar parte de su familia. Nunca. No importa cuánto tiempo pase, no importa cuántas veces intenten normalizar aquello, la herida sigue abierta, palpitando, viva. No puedo impedir que Lamis conviva con ellos,

  • Vendida al Jeque   400

    SahirMaisha finalmente recibió el alta, y el camino de regreso a casa debería haber sido ligero, casi simbólico, como si aquel trayecto marcara el final de un período difícil y el comienzo de algo nuevo, más tranquilo, más estable. Pero no fue así. El auto avanzaba por las amplias avenidas de Dubái, rodeadas de edificios imponentes, fachadas de cristal reflejando la intensa luz del día, todo organizado, silencioso, lejos de cualquier desorden… y, aun así, dentro de mí no había ninguna paz. Su madre hablaba sin parar en el asiento trasero, opinando sobre todo, ajustando cada detalle como si todavía tuviera el control absoluto sobre la vida de su hija, y yo tenía que contenerme para no reaccionar. Nunca me agradó, eso nunca fue un secreto, pero esta vez me obligaba a tolerarla, porque Maisha necesitaba estabilidad, no más conflictos. Su padre, por el contrario, mantenía el silencio respetuoso de quien entiende los límites, alguien con quien podía coexistir sin esfuerzo, pero la presenc

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status