LOGINGilbert Macalister.
La bajé con cuidado del barandal,mis manos estan alertas,por si acaso ella intenta lanzarce al vacío.
Es una mujer linda,pero extraña,ha sido un día complicado para mí,horas atrás un amigo me recomendó un club exclusivo,el lugar es para ejecutivos discretos.
Se supone que era algo tan simple cómo encargar una puta fina por teléfono y listo.
¡Vaya suerte la mía!,me tocó la loca de la discoteca,esa misma que me hizo un baile en la barra a la vista de todos lo presentes.
Lo que más más sacó de ondas fue que no estaba a la altura de mis expectativas,era una principiante,la huella de nuestro encuentro íntimo quedó marcado en las sábanas blancas de mi cama.
Pese a su poca experiencia me sentí bien atendido,mi esposa no me levanta el ánimo así cómo lo hizo esa chica.
Por un momento sentí que su entrega era total y no producto de una transacción.
—¿Quién es está mujer?,ni siquiera la pude alcanzar para pedirle el número de teléfono.
¡No es el fin del mundo!,es lo que me repito a mi mismo.Mujeres cómo ella es lo que sobra.
Una llamada de teléfono me interrumpió en ese momento.
—¡Carajo!,¿cómo qué se puso mal?,iré de inmediato.
Tenias tantas cosas en mi cabeza al entrar a la clínica y al verla de nuevo pensé que era un espejismo.
—¡Oye muchacha, detente!
La chica corría y yo la perseguía por fortuna para ella,al alcancé justo a tiempo.
Mi cuerpo vibro al hacer contacto con el suyo,sentí electricidad pura.
Lucía llorosa y parecía una ratoncita asustada,aún así me pareció hermosa,la expresión de sus ojos verdes era épica.
Me quedé sin palabras por un instante,ahora estaba frente a frente con ella,lo primero que pensé era que estaba loca,nadie de juicio sano salta al vacío.
—Saliste huyendo cómo una ladrona y de no ser por que te ví correr hacia este lugar …¿Por qué querías quitarte la vida?---.No pude evitar sentirme desconcertado.
—¡No es asunto suyo!,siga su camino—.Su mirada reflejaba mucho dolor.Quise acercarme más y ella se echó a correr.
Salí tras suyo y el grito de mi mujer me detuvo en seco.
—¿Dónde andabas?,mi padre agoniza y tú me dejas sola cuando más te necesito. —Gema empunó su boca y se lanzó sobre mi pecho.
Ella era un poco dramática el viejo Joseph Parker,tenía sus achaques,pero no estaba al borde de la muerte,aunque eso deseara mi madre,Parker era socio de mi padre que murió en un accidente automovilístico.
Mi madre no sabía nada de negocio y Joseph hizo una mala movida y la despojó de todo.
Está mujer que llora en mi pecho es la única hija del ladrón Parker,mi madre me obligó a enamorla,el viejo me nombró presidente de la compañía,una vez que muera yo seré el dueño absoluto.
-¡Cálmate,mi amor!-.Pasó mis manos por sus cabellos.
-Mi padre pidió verte-.Los ojos verdes de Gema se clavan sobre mí.
La habitación es lúgubre,una atmósfera de muerte se deja sentir.
El enfermo levanta su pálida mano,toce y habla al mismo tiempo.
—Cara mía déjanos a solas—.Su acento italiano es fluido.
Gema le dio un beso en la frente y le indicó que no se agitara mucho.
Él me hizo señas de que me acercara un poco más.
—Dígame,mi suegro.
—¡Perdóname!,yo me apropié del dinero de tu padre,voy a cambiar el testamento,lo que me robé lo voy a devolver el triple,lamento que tu madre murió con ese rencor hacia mí.---.Gimoteó sin control y sus labios temblaron.
—Con devolver el patrimonio de mi padre estamos a mano.Su hija es mi esposa,todo quedó en familia.
—Lamento decirte que Gema no es mi única hija,de joven tuve amoríos con una chica de la servidumbre y esa relación tuvo consecuencia. Tengo un hijo o hija que no conozco.A ella le pertenece la mitad de mi fortuna.
Esa confesión echaba por tierra mis planes de venganza,en el lecho de muerte de mi madre,le juré que tomaría posesión de la fortuna de los Parker.
—Supongo que mi esposa no sabe que tiene un medio hermano.
—No,en su momento se lo diré,no me quiero morir antes de ver a mi hijo.Yo amaba a su madre,pero no tuve los pantalones para enfrentar a mi padre,era perder al amor de mi vida o quedarme en la calle.
Las máquinas conectadas a su cuerpos comenzaron a sonar de manera incesante.
—¡Suegro!,no te mueras ahora,tienes que hablar con el notario primero–.Le di golpes a su pechos tratando de reanimarlo.
Salí corriendo y gritando—¡Auxilio se muere!
Me parecía injusto que se muriera antes de que pudiera recuperar lo mío.La parte de la herencia de Gema estaría bajo mi control técnicamente sería mía,el asunto que se salía de mis manos era el nuevo heredero.
Los médicos lo estabilizaron y mi suegro dormía tranquilo,su rostro estaba muy pálido.
Salí a fumar un cigarrillo,en la parte de atrás estaba la entrada de la morgue.
Subían un ataud a la funeraria,esa mujer recibia una carpeta y se subía con el chófer de la carroza fúnebre.
-Se le murió un familiar,por eso estaba tan desesperada.-Mascullé entre dientes-Este día ha sido una completa y total locura.
Todavía me preocupa a la salud de Joseph,si ese viejo zorro se moría sin devolver mi fortuna de nada valía mi sacrificio de vivir junto a Gema.
Regresé a la habitación de mi suegro y todavía dormía bajo los efectos de los calmantes.
—Mi amor,si mi padre muere,no lo voy a soportar,cuando mi madre murió,papí fue madre y padre para mí…—Sacó un pañuelo de la cartera y se secó las lágrimas.
Mi esposa se veía feita con los ojos hinchados,ella no era muy agraciada,se preparaba para vestir santos cuando yo le hice el favor de casarme con ella.De ser linda y creída no hubiese sido posible entrar a la familia Parker.
Gilbert Macallister Los trillizos ya habían cumplido tres años, y la vida en nuestra mansión estaba repleta de risas y caos. Sin embargo, había un tema sobre el que Marina y yo siempre caemos: el matrimonio. A menudo discutimos si es mejor esperar o dar el siguiente paso. —No sé, Gilbert —me decía ella, con una sombra de tristeza en su mirada—. Me da pena separarme aunque sea un momento de los pequeños. La idea de irnos de luna de miel solo nos aleja por más tiempo.En una de mis propuestas, le dije:—¿Y si viajamos todos juntos? Una luna de miel en familia, ¿qué piensas?Marina se rió, aunque aún notaba la preocupación en su rostro.—Tiempo es lo que nos sobra, ¿verdad? Pero, cariño, aún no estoy lista para tanto estrés de un matrimonio.Con la complicidad de Gema y mi amigo Ethan, decidí que era hora de hacer algo especial. Quería crear un recuerdo imborrable en su corazón. Así que reservé una cena en un restaurante, un lugar acogedor donde cada bocado cuenta una historia.Esa no
Marina Johnson Mis dolores de parto eran cada vez más intensos, y la angustia pintaba el rostro de Gilbert mientras corría de un lado a otro en la sala.Miré sus ojos desorbitados, el sudor perlaba su frente, y por un instante se convirtió en un espejo de mi propio pánico. —Respira, amor —le dije con voz temblorosa, aunque sabía que no era yo quien debía tranquilizarle.—¿Te duele mucho? —preguntó, sus ojos reflejaban una mezcla de preocupación y amor.—Es una pregunta tonta, por supuesto que me duele. Pero ya estoy en esto, y tengo que ser fuerte —inhale y exhale repetidamente, tratando de centrarme en lo que estaba por venir, en los pequeños que pronto tendría en brazos.Gilbert agachó la cabeza, como si llevara el peso del mundo sobre sus hombros.—Lo siento, es que los nervios me ponen tonto —respondió, su voz apenas un murmullo.Traté de darle una sonrisa alentadora, aunque el dolor me desgarraba. Pero lo necesitaba; necesitaba su apoyo más que nunca. Finalmente, llegamos a la
Marina Johnson —Mi amor, vamos a enfrentar esto juntos —le dije a Gilbert, apretando su mano con fuerza, sintiendo cómo sus dedos entrelazados con los míos me brindaban una inexplicable seguridad. Él me miró con ternura, y esa chispa en sus ojos me hizo sentir que todo iba a estar bien.—No te preocupes, amor. Todo va a estar bien. Gema tiene que entender que nosotros nos amamos —respondió, su voz era un susurro calmante que aliviaba mis temores.Con determinación, entramos a la sala de la mansión. El aire estaba cargado de tensión, ya que sabía que Gema no lo recibiría de buena manera.Antes de que pudiera hacer un comentario, Gema se llevó una mano al pecho en un gesto dramático y, para mi sorpresa, cayó desmayada al suelo.—¡Gema! —exclamé, corriendo hacia ella—. ¡No! ¿Qué te pasa?Ethan, que estaba visitando a Nathan en ese momento, miró a Gema en el suelo y dijo, sin perder su sarcasmo:—Ya deja la payasada, Gema.—¡No ves que mi hermana perdió el sentido! —grité, cada segundo
Marina Johnson.Miré por la ventana de mi habitación, observando cómo la lluvia caía a raudales sobre el jardín.El estruendo de los truenos resonaba en la distancia, pero para mí, parecía un reflejo de mis propias emociones turbulentas.Acaricié suavemente mi gran barriga, sintiendo los movimientos leves de los trillizos que llevaban meses creciendo en mi interior. Estaba ansiosa por conocerlos,y al mismo tiempo sabía que lidiar con el estado de salud de Gema no sería nada sencillo.El eco de las palabras del doctor resonaba constantemente en mi mente: “Su corazón está delicado.”Gema se lo tomó con mucho angustia y me decia:— Cada latido de mi corazón se ha convertido en un recordatorio constante del riesgo al que me enfreto,así que mejor no me hagas enfurecer,ya deja de ver al idiota ese.Ella no deseaba ver a Gilbert ni un metro cerca de mí.No tenía sueño y me asomé a ver por la ventana de mi alcoba.La puerta se abrió con cuidado y mi hermana Gema entró, su rostro pálido aún mo
Gilbert Macallister — Es grato verte,estoy preparando la cena,hoy se me antojó cocinar.-Marina luce hermosa con el cabello recogido y un delantal.—Entiendo,seré breve solo vine para saber que estás bien y me alegra verte así que ya…Ella sintió un poco de pena,por la timidez con la que me expresaba y en forma rápida me interrumpió:—Quédate a cenar.—¿Cómo dices?—Lo que oyes,siéntate que voy a la cocina a dar un último toque y vuelvo. Asentí y la esperé en la sala de estar de la mansión que había sido mi hogar por mucho tiempo.Gema entró sigilosamente mientras Marina estaba en la cocina.No se mostró sorprendida al verme,susurró para sí misma:—Debo hacer algo para Marina abra los ojos de una vez..— No crees que es tú hermana la que debe decidir qué es lo que quiere.—Uff,Oíste lo que dije,creí que lo había pensado—. Dijo llevándose la mano a la boca de forma burlona.Marina entró a la sala y viendo la tensión entre ambos expresó:— ¡Oh, Gema! ¿Qué haces aquí? ¿Pasa algo?Gema
Marina Johnson — Te deseo lo mejor en tu vida,Gema.-Agregó mientras empuñaba el bolígrafo.Ella no dijo nada, en el fondo no estaba feliz,se negaba a dejarlo ir.Ese día tan esperado había llegado. Gilbert se encontraba sereno,con la mirada perdida en el horizonte. Sabía que había tomado una decisión que cambiaría sus vida para siempre, pero estaba seguro que era lo correcto. A pesar de la infidelidad de Gema, había optado por negociar el divorcio de la manera más civilizada posible. Gema había dado mucha lucha durante todo el proceso de divorcio, tratando de obtener la mayor parte de las propiedades en común. Pero finalmente, se encontraba frente a la realidad de que debía firmar los papeles y dejar atrás aquella vida que compartió con Gilbert.Mientras tanto,a escasos metros de la oficina del juzgado Ethan y yo nos despedimos en buenos términos. Habíamos decidido separarnos por mutuo acuerdo, alegando diferencias irreconciliables. A pesar de todo, nos miramos a los ojos y supimos







