LOGINPaso toda la noche con mi futuro esposo, intentando contener lo contenta que me siento. No exactamente por el casamiento, sino porque tener un anillo en mi dedo me hace sentir como una mujer adulta.
Una mujer adulta que quizá tiene su vida resuelta? Bueno, no sé si llegaría tan lejos, pero al menos así me siento en este momento.
Cuando la cita termina, Félix me lleva de vuelta a casa y trata de regresar a su coche, pero le tomo la mano antes de que lo haga.
—Quédate.
—¿De verdad? ¿Estás segura? —pregunta con los ojos muy abiertos. Asiento.
El tema de sexo con nosotros es un poco complicado. Tengo mucha suerte de haberme encontrado a un hombre tan bueno y tibio como Felix, porque nadie más que él aceptaría pasar semanas y semanas sin sexo, solo porque no me siento con ganas.
Cualquier otro hombre me hubiera terminado ya. Pero Felix me pidió matrimonio, incluso con nuestra escasa vida sexual.
Creo que eso lo hace merecedor de mi esfuerzo.
—Laurie estará en su propia habitación —le informo mientras atravesamos la sala.
Félix sonríe, entendiendo lo que está a punto de pasar y, en cuanto entramos a mi habitación y cierro la puerta, se lanza sobre mí.
Él me toma de la cintura y me empuja contra la pared para besarme con más intensidad de la que me ha besado jamás. Y aunque besa bien, no es a lo que estoy acostumbrada.
Aun así, no dejo que eso me impida disfrutarlo.
Es agradable.
Agradable. Bueno… Humano.
Pero no puedo seguir comparando a un humano con un hombre lobo. Con un Alfa. Eso nunca será justo para Félix.
Le desabrocho la camisa con cuidado y bajo mis besos por su cuello y luego por su pecho. No es muy musculoso, pero huele limpio. Eso es bueno.
—Oh, Oli —gime. Cuando termino de rodillas frente a él, baja la mirada hacia mí con reverencia— No puedo creer lo increíblemente hermosa que eres. No pareces real.
Le agradezco sus bonitas palabras con un beso en el abdomen mientras desabrocho sus pantalones y bajo también su ropa interior. Su pene es… lindo.
—No tienes que hacer esto si no quieres —aclara, acariciándome el cabello con ternura.
Lo cual también es lindo.
Lindo, lindo, lindo.
Todo con él es lindo.
Y eso es exactamente lo que necesito. Un hombre lindo, amable, que jamás me traicionará.
—Sí quiero —admito.
Lo complazco con mi boca hasta que está cerca del orgasmo y entonces me aparto. Félix apoya la frente contra la pared mientras intenta recuperar la compostura y yo me pongo de pie.
—Espérame en la cama —ordeno, tratando de sonar sexy, aunque probablemente no lo logré.
Camino hasta el baño y cierro la puerta detrás de mí, soltando el aire cuando por fin estoy sola.
—Puedo hacerlo —me recuerdo, respirando profundamente, dentro y fuera. Todas las veces que lo he hecho antes han sido complicadas, pero hoy se siente peor de lo normal. Tal vez porque he estado pensando en mi ex mucho más de lo normal.
Abro el grifo para mojarme la cara y luego me encuentro con mi reflejo en el espejo.
Por más que lo intento, no puedo evitar comparar cómo me siento ahora mismo con cualquiera de las veces que estuve con Daniel, aunque sé que no es justo.
Es absolutamente injusto comparar la intensidad de desear a alguien con quien tienes una compatibilidad mágica y animal a estar con un simple humano.
Nunca será lo mismo. Pero aun así, no me siento completamente asqueada ni nada parecido.
Quiero hacerlo.
Me quito toda la ropa antes de salir del baño y, cuando me acerco a Félix en la cama, ambos completamente desnudos, me invade un impulso inmenso de salir corriendo y esconderme porque este no es el hombre que realmente quiero y mi loba está en contra de esta decisión.
En lugar de hacerlo, me obligo a sonreír y me acomodo sobre él, permitiéndole besarme y tocarme todo lo que quiera porque el hombre que realmente deseo no merece mi fidelidad.
No merece nada. Solo merece sufrir y vivir sin mí por el resto de su estúpida vida.
Daniel me utilizó para llegar a mi hermana.
Se hizo amigo mío con el único propósito de infiltrarse en mi familia y acercarse a ella. Me dejó enamorarme de él sabiendo que nunca fui su verdadero objetivo y, una vez que le entregué mi corazón, me apartó para casarse con mi hermana, ignorando por completo nuestro lazo destinado.
Jamás voy a perdonarlo.
Nunca.
➿➿➿➿
Llega el domingo por la mañana y Félix nos lleva a Laurie y a mí a un hermoso parque para hacer un picnic como una pequeña familia feliz. Estamos intentando crear el momento perfecto para contarle las noticias acerca de nuestro futuro casamiento.
Felix está nervioso y no se separa de mi lado en ningún momento, excepto cuando se levanta para jugar con Laurie y perseguirlo por todo el parque, mientras mi hijo corre y se ríe.
Ser madre adolescente y criar sola a un hijo en un lugar completamente nuevo fue extremadamente difícil.
Tan difícil que, si soy sincera, no tengo idea de cómo lo logré.
Todo lo que quería era tener a mi familia a mi lado para ayudarme, pero mi orgullo y mi odio no me permitieron ceder.
Tuve que atravesar todo el embarazo rezando para que nada saliera mal porque no tenía a nadie que pudiera ayudarme.
Y cuando llegó el momento de dar a luz, tuve que gastar todos mis ahorros para dar a luz en esta estúpida ciudad humana sin salud pública gratis.
Pero funcionó bien porque nadie en mi manada sabe que tengo un hijo. Nadie en mi familia tampoco.
Y cada día que pasa sé que será peor cuando finalmente lo descubran, pero no puedo decirles porque sé que comenzarán a hacer un millón de preguntas sobre quién es el padre.
No puedo inventar un nombre ni culpar a otra persona. Y tampoco puedo decir que fue un humano porque eso sería incluso peor.
—Oli, tu teléfono está sonando —me avisa Félix de repente, sacándome de mis pensamientos. La llamada viene de un número desconocido y no lo pienso mucho antes de contestar.
—¿Hola?
—Olivia —dice una poderosa voz femenina. Todo mi cuerpo se queda inmóvil— es raro escuchar tu voz después de tanto tiempo.
—Lucinda —susurro, en shock.
Mi hermana mayor hace un sonido molesto en la garganta.
Lucinda es la mayor de todas mis hermanas y la única Alfa femenina de la familia.
—¿Cómo estás?
—Sé que no te importa cómo estoy, así que no voy a responder ni a desperdiciar más de tu valioso tiempo —escupe con evidente enojo.
Félix encuentra mi mirada preocupada y coloca una mano sobre mi pierna cuando percibe que algo va mal.
—Tienes que volver a Fallonmore. Es muy urgente… —toma un respiro profundo— odio que te enteres de esta forma, pero papá se está muriendo. Te necesitamos aquí.
Me quedo completamente quieta y en silencio durante casi un minuto.
Mi corazón parece detenerse. Mis ojos arden. No puedo creer esto.
—¿Q-qué le pasó?
—Hubo un ataque en la frontera, un par de rebeldes llegaron a él —explica con pesadez— Te necesitamos aquí…. ¿Tienes suficiente dinero para venir?
—Sí, lo tengo.
Las manos comienzan a sudarme cuando me doy cuenta de que mi secreto saldrá a la luz.
—Lucinda... Sé que no me vas a creer, pero no soy una completa imbécil. Hay una razón importante por la que no he podido volver.
—¿Cuál es? —exige. Aunque puedo sentir que parte de su enojo disminuye. Cierro los ojos, me disculpo con Félix y me alejo unos pasos— Hermana, puedes decírmelo. Lo arreglaré.
Ojalá pudiera.
—Yo… —Tomo aire profundamente y lo dejo salir— Tengo un hijo. Se llama Laurent. Tiene tres años y medio.
Lucinda jadea y lucha por encontrar palabras durante varios segundos.
Cuando finalmente vuelve a hablar, hace la pregunta que todos harán.
—¿Quién es el padre?
—Si te lo digo... ¿Puedes prometer que me ayudarás a ocultarlo? —pregunto con voz baja e insegura— Por favor, Lucinda. Tú puedes impedir que la gente me interrogue.
—Dime quién es y decidiré si vale la pena guardar el secreto o no.
—Oh, créeme, vale la pena —digo, tragando saliva y preparándome para soltar la bomba— El padre es Daniel.
—¿Daniel, qué Daniel? —pregunta, pero yo solo aprieto mis ojos y me niego a contestar— solo se me ocurre uno y no puede ser posible.
Hago una mueca y me quedo en silencio, esperando poder desaparecer y no tener q…
—Olivia… no hay manera de que sea Daniel Graffin, ¿cierto? No hay manera de que sea el esposo de Clara… ¿verdad? —exclama un segundo después, su voz subiendo y subiendo. Contesto con un sonido pequeño, pero innegable— M****a, Olivia. Joder. Esto es malo.
—Lo sé —susurro mientras ella continúa perdiendo la cabeza— obviamente, esto pasó antes de que se casaran.
—Cierto —murmura cuando se da cuenta, su creciente enojo bajando.
—¿Crees que vale la pena ocultarlo ahora?
—Sí, definitivamente. Me aseguraré de que la gente se mantenga fuera de tus asuntos —promete— Pero por favor vuelve a casa lo antes posible. Te extrañamos. Te necesitamos aquí.
—Estaré allí pronto.
—Ah... —dejo escapar todo el aire de mi cuerpo y mis hombros se relajan por primera vez en toda la mañana. Incluso empiezo a sonreír cuando pienso en lo que acaba de decir ahora que tengo la cabeza despejada. Mi pequeño es un alfa, qué maravilloso— Entonces es algo bueno, ¿verdad? Laurie será fuerte y poderoso. —Sí, básicamente. Felicidades —pone los ojos en blanco. Puedo ver que comparte el desprecio por los alfas que tiene su hija Mallory— Suele pasar con las parejas compatibles. Madre lo tiene todo perfectamente planeado... lo que nos lleva al siguiente punto que estoy segura de que quieren hablar conmigo, ¿Cómo se sienten desde el ritual? —Como si no hubiera pasado nada —responde Daniel con tono seco, cruzándose de brazos— Sigo queriendo a Olivia igual que antes. Mi lobo la desea tanto o incluso más que antes. Y además... enséñaselo, Oli. Bajo la mirada expectante de Isabelle, bajo el cuello de la sudadera de Daniel y le enseño la marca que sé que sigue ahí. Lo sé porque la si
Cuando Olivia empieza a verse desesperada y al borde del llanto otra vez, decido hacer algo al respecto y me acerco a ellas en el suelo, ignorando las miradas que Lucinda y Dalia me lanzan. Tomo a Laurie de una mano, obligando a Olivia a soltar el agarre mortal con el que lo tenía sujetado.—Oye, Laurie, ¿Puedo hablar con tu lobo? —le pregunto. Me mira confundido porque no sabe cómo hacerlo— Relaja tu mente y deja que salga.Laurie frunce el ceño mientras intenta hacer lo que le dije y, unos segundos después, puedo ver cómo sus pupilas se dilatan y su lobo toma el control.—Hola, Alfa —habla con claridad, haciéndonos jadear a todos porque su voz suena mucho más madura de lo que debería. Sigue sonando como un niño, pero dedo no suena como la dulce voz de Laurie.—Oye, cachorro, ¿qué demonios estás haciendo? —le exijo con voz severa, haciendo que vacile un poco.—Quiero estar afuera. Quiero correr y jugar. No quiero estar adentro todo el tiempo —responde con un tono arrogante, frunciend
{ Daniel }Olivia deja de luchar contra mí, sorprendentemente. Después de un par de segundos respirando hondo, empieza a moverse para darse la vuelta y quedar frente a mí.Esta vez la dejo hacerlo, esperando con impaciencia su respuesta.Olivia me mira fijamente a los ojos durante lo que parece una hora entera y entonces veo algo que me sorprende más que cualquier otra cosa.Una sonrisa.—¿Eso significa que... te alegra que te haya marcado? —me atrevo a preguntar, haciendo que la sonrisa de Olivia desaparezca al instante. Levanta el brazo para golpearme con fuerza.A estas alturas ya me estoy acostumbrando a esos ataques e incluso me parecen adorables.—¡Claro que no! Mi papá va a perder la cabeza todavía más, idiota! ¿Cómo se te ocurre siquiera marcarme como tu pareja sin siquiera ser mi novio? —vuelve a gritar, negando con la cabeza durante unos segundos antes de calmarse— Dicho eso, no puedo negar que es la primera cosa que dices o haces que demuestra que me quieres, así que no pu
Un par de segundos después, Olivia abre los ojos.—¿Qué hora es? —pregunta, como si yo fuera a saberlo. Solo me encojo de hombros, sin apartar los ojos de ella— ¿Daniel?—Él no está aquí ahora mismo, amor —respondo, y Olivia deja escapar una pequeña sonrisa al escuchar esa palabra. Mi pobre niña, eso es todo lo que quiere y ese idiota no es capaz de dárselo.Qué inútil.Por eso debería estar yo al mando todo el tiempo.—Oh... Alfa, ¿podemos tomar un pequeño descanso? Tengo hambre —dice, y asiento de inmediato. Ni siquiera recordaba que aún no le había dado de comer— Podemos pedir algo.—No hace falta, traje comida anoche —le hago saber, con los ojos puestos otra vez en su cuerpo. No puedo evitarlo, se ve tan hermosa debajo de mí, unida a mi nudo— ¿O podemos hacerlo una vez más? Puedo darte de comer al mismo tiempo, ¿no te gustaría?—No, me voy a atragantar y morir —exagera con una pequeña sonrisa— ¿Quieres que me muera?—No. Tendría que morirme contigo y no me gustó la última vez que
—Solo si prometes usar un condón esta vez —dice intentando sonar firme, aunque empieza a mover las caderas contra mí.Ver a esta mujer sentada encima de mí, con el cabello revuelto, los labios hinchados y el cuello marcado es la fantasía más deliciosa que jamás haya existido. Es todo lo que quiero en este mundo.Quiero que la marca permanezca para siempre. Quiero que todo el clan vea que está fuera de los límites, que es mi pareja destinada, que está esperando a mi hijo.—No lo creo, omega —respondo. Mi lobo ya está despierto— Estoy intentando embarazarte.—Alfa, Dios mío —se queja Olivia, apoyando las manos sobre mi pecho y poniéndose roja desde las mejillas hasta sus deliciosos pezones.La rodeo por la cintura y la levanto hasta poder atrapar uno de sus pezones con la boca para succionarlo.—Eso no es una buena idea, Daniel. Piensa lógicamente. ¿Cómo vamos a criar a dos niños sin estar juntos?—Estando juntos, tontita. Así de simple —respondo con toda naturalidad.Y la idea me gust
{ Daniel }Vuelvo a mí mismo en cuanto mi nudo empieza a desinflamarse, con los dientes todavía enterrados en el delicado cuello de Olivia.Oh, Dios santo. ¿Es esto el cielo?Sé que debería hacer lo correcto y apartarme cuanto antes porque Olivia debe tener un dolor inmenso en todo el cuerpo, pero no puedo detenerme. Beber la sangre de mi omega es un placer que jamás pensé que podría experimentar y no voy a apresurar el proceso. No quiero apartar los dientes y dejar que la herida sane.Cuando vea desaparecer la herida del cuello de Olivia, probablemente voy a perder la cabeza.—Joder, Daniel, esto duele —se queja Olivia debajo de mí, moviendo el cuerpo para intentar quitárseme de encima, pero eso solo hace que vuelva a endurecerme dentro de ella— ¡No, detente! En serio. Necesito un descanso.No quiero soltarla, ni sacar mis dientes de su cuello, ni dejar de beber su sangre, ni sacar mi erección de su calidez. Quiero morir aquí, exactamente así, pero sé que no es posible, así que succ







