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Capítulo 3

Author: Ding
—¿Qué estás mirando? —preguntó Cain.

Estaba tan concentrada revisando la información que no noté cuándo se acercó.

Me quitó el documento de las manos, lo hojeó sin interés y me lo devolvió bruscamente. Luego preguntó con una mueca de desprecio:

—¿Por qué te interesa la manada Northcliff?

—Por nada —respondí, guardando el documento con total indiferencia—. ¿Necesitabas algo?

En el pasado, me habría emocionado muchísimo cuando venía a buscarme por iniciativa propia. Al notar mi reacción, él se quedó perplejo por un momento; la incomodidad se le reflejó de inmediato en el rostro, quizás porque jamás esperó que lo tratara con semejante desapego.

—Sí. Vera se ha lucido últimamente. Pienso ascenderla a mi Beta. Eso también debería motivar al resto de la manada. ¿Qué opinas? —preguntó Cain, mirándome.

Aunque parecía pedirme consejo, yo sabía que en realidad mi opinión no le interesaba. Solo me estaba comunicando su decisión.

—No tengo ninguna objeción —dije, y asentí.

Cain sonrió y continuó:

—Claro, si voy a repartir recompensas, también tengo que imponer castigos; de lo contrario, los demás lobos armarán un escándalo por falta de justicia. Como hace mucho que no participas en ninguna actividad importante de la manada, he decidido transferirte de forma temporal al departamento de logística; más adelante evaluaré devolverte a tu antiguo puesto.

Sostuve su mirada en absoluto silencio.

—No te preocupes, no te quedarás allí por mucho tiempo. Hago todo esto por el bien del clan. Al fin y al cabo, eres mi pareja destinada, así que doy por hecho que respaldarás mi decisión, ¿cierto?

Resoplé con desprecio.

Parecía que Cain seguía sin enterarse de que yo ya había presentado mi solicitud para dejar la manada. Era capaz de descifrar el estado de ánimo de Vera con los indicios más vagos y de aprenderse sus gustos hasta en el menor detalle, pero no tenía idea de que yo me marchaba de la manada, aunque era su pareja destinada.

Como era de esperarse, bastaban unas pocas palabras para confirmar si realmente le importabas a alguien. Al verme tan callada, la decepción cruzó por su rostro; seguro pensó que empezaría a discutir con él, justo como hacía antes.

—No me importa si no estás de acuerdo —sentenció—. Ya envié el comunicado oficial y le entregué tu puesto a Vera. Así que, o aceptas la transferencia a logística, o pasarás el resto de tus días limpiando y ordenando la casa. Deberías obedecerme sin chistar, porque soy tu Alfa; si insistes en desafiarme, lo nuestro se acaba aquí.

Cain estaba convencido de que terminaría cediendo para quedarme a su lado para siempre; al fin y al cabo, ya habían pasado demasiadas injusticias similares.

Aunque solo había transcurrido un año desde que Vera se unió a la manada, ya me habían degradado varias veces por su culpa, y era precisamente por eso que él se sentía tan seguro de que jamás me iría: asumía que yo seguiría aguantando todo en silencio.

Ante ese pensamiento, solo pude sonreír con profunda amargura.

—No dije que no aceptaría.

—Entonces queda decidido —dijo Cain, aliviado.

Cuando estaba por irse, pareció recordar algo y regresó a mi escritorio.

—¿No tenías antes una foto de los dos en el escritorio? ¿Dónde quedó?

Entonces reaccioné.

A decir verdad, no solo tenía esa foto de los dos en mi escritorio. Antes estaban por todas partes, incluso en el fondo de pantalla del celular, en las paredes de mi cuarto y en la cartera que llevaba siempre conmigo.

Cain alguna vez se había quejado de eso con los otros lobos porque creía que era mi forma de demostrarle mi amor. No sabía que, en realidad, yo las usaba para recordarme que él me amaba, sin importar lo que me hiciera.

Solo después entendí lo ridícula que había sido. Al final, esas fotos solo servían para recordarme lo tonta que había sido. No tenía ganas de darle explicaciones.

—La manché sin querer, así que la quité.

—¿Por qué eres tan torpe? ¿No puedes hacer nada bien? —preguntó Cain con desprecio.

Cuando se dio cuenta de que no iba a discutir, suavizó el tono. Después de decir lo suyo, salió de la habitación.

***

Hacía unos meses, encontré ropa interior de mujer y un labial en la casa de Cain. Ahí entendí que había llevado a Vera a su casa varias veces.

No pude contenerme y le exigí explicaciones.

Parecía estar listo para esa confrontación; de inmediato se justificó diciendo que Vera solo había pasado a bañarse porque las tuberías de su departamento estaban averiadas. Incluso aprovechó la oportunidad para acusarme de ser una celosa y una mezquina.

Para darme una lección por mis “paranoias”, a partir de ese día comenzó a llevarla a su hogar sin siquiera molestarse en disimular.

En aquel momento me dolió muchísimo, pero me dejó claro que no le importaba ni un poco.

***

Al día siguiente, Cain anunció el ascenso de Vera como su Beta y mi traslado al departamento de logística.

Él se mantuvo a la defensiva durante toda la asamblea; solo creyó que yo había aceptado mi realidad cuando actué como si nada pasara.

Le organizó una fiesta que duró varios días. Mientras ellos celebraban, yo iba preparando el permiso de viaje que necesitaba para mudarme a la manada Northcliff.

Cuando ellos salieron a cazar, empaqué mis pertenencias. Al final, mis cosas no alcanzaban ni para llenar una sola caja.

Mientras los otros lobos los animaban a pasarse el vino boca a boca durante la fiesta, yo iba entregando mis responsabilidades en la manada a otros miembros de mi departamento.

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