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Intrusa

Autor: Lea Faes
last update Fecha de publicación: 2025-07-20 13:56:51

Después de que Celine salió de su oficina, Adrien se levantó y se acercó a la ventana, desde ahí pudo observar a Marianne, ella caminaba despacio, llevando un libro entre sus manos, había dado la orden al ama de llaves de que le permitiera salir por un momento al jardín, para que se distrajera del encierro.

Adrien sabía que Marianne no estaba leyendo, sus hombros estaban rígidos, sus dedos apretaban las páginas con demasiada fuerza. Fingía calma, pero él podía oler su miedo, su rabia, desde don
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Último capítulo

  • Yo soy el jefe: El imperio del lobo negro   Más que cualquier enemigo

    Marianne caminaba por el pasillo hacia su habitación, Adrien había ordenado que volviera a su habitación de siempre, estaba por entrar a la habitación cuando la vio.Céline.Estaba parada ahí, como si el lugar le perteneciera, luciendo ese vestido color rojo chillón, demasiado ajustado, con ese escote que no dejaba nada a la imaginación, llevaba el cabello suelto, y tenía una copa de vino en la mano.—Marianne —dijo, con voz dulce, y una sonrisa falsa— qué bueno que al fin puedo verte, estaba preocupada.Marianne se detuvo, su rostro cambió, se le quedó mirando de arriba abajo. —¿Preocupada? —repitió, sin emoción— no sabía que tenías esa capacidad.Céline fingió sorpresa, abrió los ojos, y bajó la copa.—¿Por qué dices eso? Soy tu hermana, aunque no llevamos la misma sangre, nos criamos juntas.—¿Hermanas? —repitió Marianne— una hermana que se vende por un trago, por un billete, por un hombre que te toque como a una puta.Céline apretó los labios, y la copa tembló en su mano.—No tie

  • Yo soy el jefe: El imperio del lobo negro   Intrusa

    Después de que Celine salió de su oficina, Adrien se levantó y se acercó a la ventana, desde ahí pudo observar a Marianne, ella caminaba despacio, llevando un libro entre sus manos, había dado la orden al ama de llaves de que le permitiera salir por un momento al jardín, para que se distrajera del encierro.Adrien sabía que Marianne no estaba leyendo, sus hombros estaban rígidos, sus dedos apretaban las páginas con demasiada fuerza. Fingía calma, pero él podía oler su miedo, su rabia, desde donde estaba. Esa mujer nunca se rendía, y eso lo volvía loco.¿Por qué no puedes simplemente obedecer sin cuestionar? Pensó, sintiendo un nudo en el estómago. ¿Por qué tienes que hacerme desearte tanto? Su mente era un torbellino, atrapada entre el control que siempre había tenido y el caos que Marianne despertaba en él. Cada vez que la veía, sentía esa necesidad de tenerla cerca, de hacerla suya, aunque fuera a la fuerza. La puerta se abrió de golpe, y Donson entró sin avisar, solo él se atrevía

  • Yo soy el jefe: El imperio del lobo negro   La tentación en la jaula

    Marianne llevaba horas sentada junto a la ventana observando el jardín, afuera, los guardias vigilaban la propiedad, no había manera de escapar, y ella lo sabía. Pero lo que realmente la torturaba no eran las rejas ni los guardias, sino el torbellino de emociones que la consumía desde dentro. Odiaba al Lobo Negro con cada fibra de su ser, pero su cuerpo la traicionaba, añorándolo de una manera que la llenaba de rabia y vergüenza. Cada vez que cerraba los ojos, sentía sus manos sobre ella, su voz grave susurrándole al oído, reclamándola como suya. Era una lucha constante entre su mente, que gritaba por liberarse, y su corazón, que latía con un deseo que no podía controlar.Intentaba convencerse de que lo despreciaba, quería arrancarse de la piel el recuerdo de sus caricias, la forma en que sus dedos recorrían su cuerpo como si conocieran cada rincón de su alma. Pero no podía. Cada noche, en la soledad de esa habitación, su mente la llevaba de vuelta a él, a esos momentos en los que e

  • Yo soy el jefe: El imperio del lobo negro   La ira del Lobo

    Marianne permaneció tumbada en la cama, su cuerpo aún temblaba, su mirada permanecía clavada sobre la puerta por donde el Lobo se había marchado, sentía que su piel ardía, pero su mente era un torbellino de miedo, deseo y odio.El silencio de la habitación se rompió al escuchar un fuerte golpe en la puerta principal de la mansión. Escuchó voces apresuradas, pasos corriendo por el pasillo, algo pasaba afuera, se levantó lentamente, sentía su cuerpo adolorido, se acercó a la ventana. Varios autos negros se habían detenido en la entrada, hombres armados bajaron de ellos. —Mierda… —susurró.De repente, la puerta de su habitación se abrió, el Lobo Negro entró de nuevo, Marianne se asustó al ver que tenía una pistola en la mano.—Vístete, ahora, apresúrate —ordenó.Marianne apenas podía moverse.—¿Qué sucede? —preguntó inquieta, sin poder esconder sus nervios.El lobo la miró con esa intensidad que le helaba la sangre.—Han venido por todos nosotros.—¿Por todos? ¿En dónde está Adrien, qui

  • Yo soy el jefe: El imperio del lobo negro   El precio de la desobediencia

    Al día siguiente por la noche, Marianne se encontraba en su habitación, ese día las clases habían sido extenuantes, Adrien ordenaba que se le exigiera cada vez más a la chica, más tarde llamaron a su puerta, al abrir se encontró con Donson quién se le quedó viendo con el rostro serio.—Vas a salir esta noche —dijo el hombre a manera de orden— apresúrate, y ponte esto.Le entregó una caja, Marianne la abrió y vio que dentro había un vestido negro, entallado, era de tela brillante, y con un escote llamativo, también había un collar de diamantes y unos tacones de aguja.Marianne quiso protestar, pero algo en la mirada de Donson se lo impidió, había visto esa mirada en hombres que habían matado sin tocarse el corazón.Donson se dió la vuelta y se marchó sin decir nada más, Marianne se apresuró a vestirse.Cuando salió, un auto blindado la esperaba, al abrir la puerta vio que el Lobo ya estaba dentro, vistiendo como siempre un impecable traje negro y corbata del mismo tono., llevaba puesto

  • Yo soy el jefe: El imperio del lobo negro   Visitas indeseables

    Adrien no había dormido, presentar a Marianne como su prometida no fue algo que había calculado, fue un impulso. Ni siquiera sabía si lo había hecho para callar a su madre, marcar territorio o castigarla por coquetear con Giovanni. Tal vez todo junto. Ahora tendría que enfrentarse al lío que él mismo había provocado.Desde que Marianne entró en su vida, hacía cosas sin pensar constantemente, algo que no era habitual en él, siempre acostumbraba a planear las cosas meticulosamente, las cosas con ella eran diferentes, y no entendía si quería protegerla, o tal vez joderla, pero verla sonreír de esa manera a Giovanni lo había enfurecido, afortunadamente era experto ocultando sus sentimientos, no podía permitir que alguien se diera cuenta de que ella era su punto débil. . Más tarde se dirigió a su despacho, sentía que la cabeza le iba a explotar, Donson entró poco después.—¿Estás seguro de lo que hiciste anoche? Presentarla como tu prometida ante tu familia y socios, es algo serio —dijo.

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