INICIAR SESIÓNCAPÍTULO 2
Conall corrió desesperadamente, pero al final llegó a lo más alto de una gran cascada y ahí lo acorralan los lobos del clan enemigo, y uno de ellos volvió a su forma humana. —Tenemos a la reina, Conall. ¿Dónde está la bebé? —El hombre lo único que quiere es encontrar a la pequeña. —Jamás revelaré su paradero, pero te puedo asegurar que en algunos años ella volverá y ocupará el lugar que le pertenece. Ciro y tú, junto a tu padre, recibirán el castigo que se merecen —dicho eso, Conall saltó de la cascada hacia un futuro incierto. Nadie sabía si sobreviviría o no, pero Conall se arriesgó. —¡Conall, cobarde! —grita Ciro en la orilla de la cascada al ver caer a Conall, quien lo hace con una gran sonrisa. —Señor, ¿qué hacemos? —otro de los hombres retoma su forma humana. —Nada. Él no pudo haber sobrevivido a una caída así. Ningún hombre lobo o de cualquier especie sobreviviría a caer desde esta altura y con las piedras en el río. Muy seguramente su cuerpo aparecerá flotando en las aguas del río. Volvamos para saber si mi padre consiguió alguna información de la reina Beca —los hombres volvieron a transformarse en lobos y regresaron al castillo, donde el padre de Ciro espera poder interrogar a la reina mientras el curandero real intenta salvarle la vida. —Señor Emerico, la reina está muy débil, perdió demasiada sangre y, al dar a luz, le entregó casi todo su poder a su bebé. Así que la señora está en estado de coma y no sabemos si vaya a despertar —el curandero está nervioso, siempre fue fiel a la reina y teme que la asesinen frente a sus ojos. Así que, para evitar que la interroguen, le dio a beber una hierba que la mantendrá dormida por largo tiempo. —Pues manténgala con vida y haga que despierte o tú morirás con ella —Emerico está desesperado. Sin la reina no tiene forma de mantener el reino próspero, porque únicamente los descendientes de la familia real nacen con el don de dar abundancia a los cultivos y de sanar el bosque. Así que necesita a la reina o a la princesa para poder obtener de ellas ese don y que el pueblo le acepte como rey. —Haré todo lo que esté a mi alcance, señor —el curandero, por supuesto, no tiene ni la más mínima intención de despertar a su reina. Ella debe permanecer dormida hasta que logren rescatarla y su hija pueda regresar a su lado. Horas pasaron y Ciro se presentó frente a su padre con la mala noticia de que Conall está muerto y no saben dónde dejó a la pequeña. —Busca en el pueblo. Cada bebé que haya nacido esta noche enciérralo junto a su madre hasta que crezcan y podamos averiguar si es la bebé de la reina o no. Nadie puede ocultar a su bebé, así que trae a cada uno de los bebés nacidos esta noche —ordena Emerico en un acto desesperado. —Como ordenes, padre —Ciro salió con su grupo de amigos rumbo al pueblo y no hubo casa que no revisaran, y no hubo bebé recién nacido que no se llevaran junto a su madre a las mazmorras del castillo, donde las encerraron para tratar de descubrir si alguna tenía al bebé de la reina. En total, encerraron a cinco mujeres y siete bebés, porque dos de esas mujeres tuvieron gemelos. Así que son sospechosas porque alguna pudo haber tomado al bebé de la reina y hacerlo pasar por suyo. —Señor, no hemos hecho nada, déjenos salir —las mujeres suplicando, pero Ciro las ignora por completo. —Padre, ya están todos los bebés y sus madres encerradas. ¿Qué hacemos ahora? —indaga Ciro, ahora que ha cumplido la orden de su padre. —Esperar para ver qué sucede primero, si la reina despierta o si alguno de esos bebés demuestra los dones extraordinarios que solo el hijo de la reina demostraría —Emerico está dispuesto a esperar. El reino está prosperando y están en el mejor momento. La reina hace poco restauró el bosque y lo volvió más abundante, así que pasará un tiempo antes de que necesiten que ella vuelva a hacer eso. Así que Emerico tomará ese tiempo para encontrar al bebé de la reina o para que la reina despierte. A la mañana siguiente, Albert, el cazador, fue al pueblo a comprar las cosas que la bebé necesitaría y dejó a su esposa Lea con la bebé Luna en la cabaña en lo alto de la montaña. Cuando estaba por entrar a la tienda a conseguir las cosas para bebé, escuchó los rumores de la gente del pueblo. —Dicen que buscan al bebé de la reina para asesinarla. El nuevo rey quiere asegurarse su reino, por eso se llevaron a todos los bebés que nacieron anoche, para vigilarlos y saber cuál es el bebé que la reina dio a luz —comenta una persona en el pueblo. —Yo escuché que la busca para educarla y casarse con ella cuando sea mayor, y así todos aceptarán que sea el rey —cuenta otra persona en el pueblo, ocasionando que Albert no entrara a comprar nada para la bebé. Albert cambió de dirección y compró provisiones y leche. No podría llevar pañales o ropa para bebé porque descubrirían a la niña, y el nuevo rey podría lastimarla. Así que después de comprar comida volvió rápidamente a subir la montaña, llegando casi de noche con su esposa. —¿Trajiste su ropa? —indagó Lea, ansiosa por ver a la bebé con ropa. —No, esa niña es la hija de la reina. La buscan por todos lados. El nuevo rey la quiere muerta o la quiere para casarse con ella cuando crezca. Ahora debemos irnos, si quieres conservarla con vida —Albert comenzó a recoger sus cosas. —Por supuesto que quiero conservarla. No dejaré que nadie la lastime. Ahora es nuestra hija —Lea ayudó a su esposo y, después de hervirle la leche a la bebé y alimentarla, esta se durmió. Así que Lea la envolvió muy bien en unas mantas para que estuviera caliente, la acomodó en una canasta y, junto a su esposo, dejaron la cabaña con sus dos caballos viejos, pero que por ahora serían su medio de transporte. No podían bajar al pueblo con la bebé para tomar el viejo tren, así que debían moverse a caballo. El viaje a caballo duró dos semanas. Casi se quedaron sin comida, pero lograron llegar a un pueblo vecino y conseguir una pequeña granja, donde pudieron comenzar a cultivar y a criar algunos animales para sobrevivir. La pareja invirtió todos sus ahorros en esa granja y en el futuro de Luna, quien es una bebé muy tranquila, llora muy poco y siempre está atenta a todos los ruidos a su alrededor. —No conocemos a nadie en este pueblo, así que mañana registraremos a la niña como nuestra hija y diremos que nació mientras veníamos de camino acá. Así que aquí nadie sabrá lo que pasó en el otro pueblo. Es un nuevo comienzo, así que olvida aquel lugar y lo que fuimos —Albert sujeta las manos de su esposa. —Lo haré, por nuestra hija. Nadie sabrá lo que pasó ni de dónde viene nuestra pequeña —la pareja se abraza con fuerza, sellando esa promesa de mantener el secreto por encima de todo.CAPITULO 21 —SalvadosEl trío de viajeros, agotado por la travesía, estableció un sistema por turnos de vigilancia para intentar sobrevivir a la noche. Conall asumió la responsabilidad del primer turno, confiando en sus sentidos agudizados por años de experiencia en el campo de batalla. Su oído, capaz de captar el crujido de una rama a metros de distancia, se convirtió en su herramienta principal para monitorear la densa espesura del bosque. Frente a ellos, la minúscula fogata que habían encendido para combatir el frío de ma noche no era un consuelo, sino un foco de paranoia constante; una baliza de luz en un mar de oscuridad que podría delatar su posición en cualquier segundo.A unos pasos del fuego, la princesa Luna descansa resguardada entre los brazos protectores de James. A pesar del cansancio que le pesaba en los párpados, James se mantiene en una vigilia forzada mientras ella duerme, observando el subir y bajar de su pecho.Su cuerpo está tenso, preparado como un resorte, atent
**CAPÍTULO 19**James despertó sintiendo el agradable peso y el cálido cuerpo de Luna sobre su pecho. Esto le proporcionó un profundo alivio, un ancla en la realidad después de los recientes sobresaltos. El alivio se hizo completo cuando ella abrió lentamente los ojos. Sus miradas se encontraron en un instante de entendimiento mutuo, y ambos sonrieron. Había una verdad tácita entre ellos: estaban bien y estaban juntos.Luna se incorporó un poco, sentándose a su lado en el lecho improvisado, aunque James aprovechó el cambio de postura para abrazarla un poco más, inhalando el aroma de su cabello.—¿Qué pasó exactamente? —indagó Luna, su voz aún un poco somnolienta, pero con un matiz de preocupación. James se tomó un momento, acariciando su espalda.—Al parecer, tus padres adoptivos te colocaron un sello, uno que evitaba que tus poderes se manifestaran por sí solos y de forma incontrolable. Eso explica muchas cosas. Pero lo más sorprendente es que hay otro sello, uno misterioso, y nadie
**CAPÍTULO 19**James despertó sintiendo el agradable peso y el cálido cuerpo de Luna sobre su pecho. Esto le proporcionó un profundo alivio, un ancla en la realidad después de los recientes sobresaltos. El alivio se hizo completo cuando ella abrió lentamente los ojos. Sus miradas se encontraron en un instante de entendimiento mutuo, y ambos sonrieron. Había una verdad tácita entre ellos: estaban bien y estaban juntos.Luna se incorporó un poco, sentándose a su lado en el lecho improvisado, aunque James aprovechó el cambio de postura para abrazarla un poco más, inhalando el aroma de su cabello.—¿Qué pasó exactamente? —indagó Luna, su voz aún un poco somnolienta, pero con un matiz de preocupación. James se tomó un momento, acariciando su espalda.—Al parecer, tus padres adoptivos te colocaron un sello, uno que evitaba que tus poderes se manifestaran por sí solos y de forma incontrolable. Eso explica muchas cosas. Pero lo más sorprendente es que hay otro sello, uno misterioso, y nadie
**CAPÍTULO 18**James corría con una desesperación latente, como si el alma de su existencia dependiera de la velocidad de sus piernas. La niebla del bosque se disolvía a su paso, y el latido desbocado de su corazón era el único tambor que escuchaba. Seguía ciegamente las indicaciones de esos hombres de blanco, ellos eran la única esperanza que le brindaba a su luna.—Resiste, mi luna —murmuró con la garganta seca, cada paso una plegaria. No podía permitir que ni una pizca de daño tocara a su amada.La sentía debilitarse en sus brazos con una rapidez aterradora, su cuerpo volviéndose más frío, más ligero. Por eso corría; cada paso era un acto de voluntad pura, la única forma de salvarla.La carrera se detuvo de repente, al llegar a la orilla de la laguna, cuyas aguas quietas reflejaban el cielo estrellado. Sin dudar, entró con ella al agua helada, el shock térmico un dolor bienvenido que le recordó su propósito.En ese instante, los hombres de blanco reaparecieron, rodeándolos en el a
En cuanto amaneció, James, Conall y Luna continúan su viaje, aún no sabe que más peligros enfrentarán, peor no se darán por vencidos, ellos estab decididos a recuperar el reino de Beca y hacer pagar a Salomón por su traición, mientras continúan su viaje en el castillo los hombres revisan cada rincón de la habitación donde el curandero murió, y encontraron algo muy interesante.—Señor encontramos un cofre cerrado dentro de los cajones —le informa un hombre a Salomón, quien se encuentra de muy mal humor.—¿Y donde esta porque no lo traen? —Salomón esta a punto de estallar por el coraje que tiene.—NO podemos tocarlo, al parecer tiene un hechizo muy poderoso quien lo toque se convierte en estatua dos de los hombres están convertidos en piedra por intentar agarrarlo —responde el hombre llenado de frustración a Salomón. —Muestrenme —Salomón fue a la habitación molesto y encontró dos hombres convertidos en piedras tal y como se lo había descrito el hombre que le fue a informar lo que estab
Los hijos de Salomón tienen una particularidad: sin importar dónde estén, siempre se encuentran. Es por eso que James no se ha preocupado por contactar a su hermano; él sabe que su hermano llegará hasta él tarde o temprano. Así, por esa razón, sigue su viaje tranquilo junto a su Luna y Conall.Aunque al anochecer sienten la presencia de criaturas que los siguen en la oscuridad. Los tres se mantenían alertas, porque sabían que en cualquier momento podrían atacarlos. Solo esperaban que no fueran muchos para así poder vencerlos.—No te alejes, mi Luna —James sujeta con fuerza la mano de Luna. No podían detenerse porque serían un blanco muy fácil, tampoco podían pelear porque no podían verlos con claridad, y retroceder no era una opción. Tenían que llegar a su destino para poder recuperar el reino de Beca, así que lo único que les quedaba era arriesgarse a seguir y estar alerta ante cualquier ataque.Tuvieron que salir del río para poder avanzar más rápido. Temían que quienes los siguier







