LOGINCuando lavaba la ropa con el trasero levantado, me embistieron por atrás y terminé metida en la lavadora. Mi trasero carnoso quedó expuesto afuera, sujetado por sus manos fuertes. No podía ni moverme. Su mano enorme me acariciaba por detrás como quería. Empecé a ponerme bien caliente y el placer hizo que hasta las piernas me temblaran. Volteé a ver quién me estaba haciendo esto, y me di cuenta de que era ni más ni menos que mi suegro.
View MoreQué asco, no podía dejar de temblar. Tensé los músculos de las piernas y le di una patada brutal en la cara a mi suegro. Para mi sorpresa, él la recibió con cara de gusto, sosteniéndome las piernas.—Ahora patéame aquí.¡Qué pervertido!Forcejeé queriendo escapar, pero él me agarró y me jaló de vuelta.—¡A ver a dónde te escapas! —Con toda la fuerza de su cuerpo, me aplastó contra la cama.Me arrancó la ropa con brutalidad. A mi suegro se le quedaron los ojos clavados:—No esperaba que en unos meses te hubieras puesto más grande.Me manoseaba encima como un salvaje, y yo no sentía ni un poco de placer. Estos días había recuperado mucho ánimo viviendo sola.Solo podía retorcerme con desesperación, sin dejar que mi suegro avanzara un paso más. Pero su fuerza era demasiada: con una sola mano me clavaba contra la cama, y con la otra me arrancó la minifalda.—Mmm, mmm, hasta estos cachetotes los tienes mejor. No te faltó quien te diera placer estos días, ¿o sí?Hundió la cara entre mis nalg
Mi esposo se quedó pensando un momento y dijo:—Es la palabra de uno contra el otro, está claro que no puedo creerles. Mi mamá está en la casa, ¿no? Le preguntamos a ella y salimos de dudas.Eso lo había planeado mi suegra desde el principio; con que lo dijera ella misma frente a Bruno, mi nombre quedaba limpio.Los tres entramos a la habitación de mi suegra. Seguía postrada en la cama y, al vernos llegar, su mirada ya parecía adivinar de qué se trataba.Bruno le preguntó:—Mamá, tú estabas en la casa, dinos: ¿fue mi papá quien sedujo a Paulina, o Paulina la que sedujo a mi papá?Mi suegro le hizo una seña con los ojos y mi suegra midió sus palabras:—Yo estuve todo el tiempo acostada en la cama. Solo vi que Paulina se subió encima de tu papá y luego se quitó la ropa.Al escucharlo, Bruno estuvo por perder el control, alzó el puño y ya iba a golpearme. Me apuré a decir:—Espera, mi suegra todavía no termina.Me volteé hacia ella y le pregunté:—¿No fuiste tú la que me dijo que te reemp
Ahí abajo ya no paraba de gotear, la comezón se me había metido hasta los huesos, necesitaba con urgencia que mi suegro me satisficiera. Lo solté de la boca, con ganas de llorar y sin saber qué hacer.—Ya basta... ¿qué más quieres hacer?Apenas dije eso, mi suegro me alzó en vilo. Pasó las manos por debajo de mis muslos, las rodeó por detrás y me sujetó con fuerza. Me cargó por la cintura de un solo tirón, como si no pesara nada.Mi suegro se había pasado la vida en la albañilería y ahora ponía todo su peso encima de mí.Aquello, con su tremendo tamaño, me embestía hasta lo más profundo. Yo iba en sus brazos, con todo el peso del cuerpo cayendo justo ahí. Cada vez se hundía más, hasta que, a pesar del calzón, se metió. La comezón me recorría el cuerpo entero, a punto de reventarme por dentro.Vi cómo mi suegro agarró el calzón por una orilla y, sin ningún esfuerzo, lo rompió en pedazos.A mí se me heló la sangre; acepté que mi suegro iba a violarme. Le rodeé el cuello con los brazos mi
Apenas terminé de limpiar a mi suegra, mi suegro me llevó de regreso a la sala.Esta vez no quería volver a meterme en la lavadora; era demasiado vergonzoso. Mi suegro no me forzó: me jaló hasta el sofá de la sala.Me senté sobre sus muslos, con las piernas dobladas debajo del trasero.Lo suyo me empujaba contra lo más profundo. A través de la tela delgada del calzón, una oleada hirviente se me extendió por todo el cuerpo en un segundo.Empecé a sentir comezón por todas partes, mientras el deseo me iba subiendo sin parar. Mi suegro me agarró la cintura con las dos manos; mi cinturita cabía justo entre sus palmas.Empezó a empujar hacia arriba con la parte de abajo. Mi ánimo entero se fue dejando arrastrar, poco a poco. Él me miraba a la cara y en sus ojos asomaba admiración.—Paulina, eres hermosa.Yo temblaba entera, pero solo podía seguir su voluntad y estirar la mano para tocarlo. Mis manos no paraban de pasearse por su pecho firme. Sentía la forma de los músculos, palpitando contra
Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.