FAZER LOGINElla acababa de llegar del sótano, todavía con rastros de sangre seca en los nudillos y el cabello recogido en una coleta alta que dejaba libre su nuca.Hacía tiempo no iba a su mansión desde que estaba viviendo en el lugar de Nikolai, pero después de lo que habían hablado ese día, por un motivo que ella conocía muy bien pero no quería pronunciar en voz alta, había vuelto.Nikolai estaba de pie junto a la ventana grande que mostraba su jardín con las manos metidas en los bolsillos, observando la oscuridad exterior. —¿Vas a quedarte ahí toda la noche como un perro guardián o vas a sentarte? Te advierto que después de la traición de mi hombre no tengo humor para las visitas —dijo ella sin girarse sirviéndose un vaso de ginebra.—Prefiero estar de pie —respondió él clavando su mirada en ella de una manera peligrosamente intensa—. Así puedo verte mejor. Y ya suponía lo de las visitas, solo que yo no soy como los demás.Anastasya soltó una risa corta y seca.—Qué romántico, casi me haces
Nikolai se acuclilló frente a Popov su sonrisa burlona aún seguía en sus labios pero sus ojos estaban fríos como nunca antes lo había visto Anastasya y ella sospechaba que bajo esa capa gélida había algo mucho más peligroso.El hombre escupió sangre al suelo y soltó una risa ronca.—Tú... el niño mimado de los Volkov. Pensé que tardarías más en encontrarme.—Niño mimado —repitió con desdén—. Todo lo que tengo me lo he ganado a pulso, no por mi apellido pero eso lo sabes y no es por lo que estamos aquí.Nikolai clavó un cuchillo en su mano que hundió hasta el hueso clavándolo a la tierra haciendo que Popov soltara un alarido de dolor.Anastasya dio un paso adelante con su arma aún en la mano y su mirada afilada.—Habla. ¿Quién te ordenó vigilarme? ¿Quién te dio acceso a mi habitación hace años? Más te vale que confieses ahora, hijo de perra.Popov levantó la cabeza y la miró casi con desesperación al escuchar su voz.Había algo enfermizo en sus ojos cuando se posaron en ella.—Tú... si
Anastasya levantó la barbilla, recuperando su máscara de hielo con esfuerzo.—No hay un "después", Volkov —dijo con voz fría y cortante—. Cuando esto termine, cada uno vuelve a su lado. Volveré a mi casa.Nikolai no se apartó. Solo la miró con esa intensidad que lograba inquietarla como si pudiera ver más allá de su interior.—Lo sé.Ella esperaba una provocación, quizás incluso que él intentara convencerla de lo contrario. Pero Nikolai simplemente dejó sobre la mesa un documento que había estado sosteniendo.—¿Eso es todo? —preguntó ella de repente porque se le escapó de los labios y después frunció el entrecejo al ver cómo la miraba—. Deja de mirarme como si alguien acabara de arrebatarte algo, Volkov. No soy una de tus propiedades.Nikolai tensó la mandíbula como si sus palabras le hubiera golpeado de una manera profunda.—Sé que no eres una de mis propiedades, nunca te he visto como eso.—¿Ah, sí?—No necesito que lo seas para querer tenerte conmigo.Ella se quedó sin aliento, tot
Nikolai soltó una maldición baja y se apartó de Anastasya para volver a la mesa antes de que ella pudiera responder a lo que acababa de decir aunque lo cierto es que a la pelirroja le había quedado dando vueltas en la cabeza pero no se detuvo, comenzaron a buscar pistas con las que pudieras rastrear a Popov.Los ojos verdes de Anastasya se movieron por la mesa hasta ver las manos grandes de Nikolai revisando los documentos sobre esta con movimientos bruscos, casi violentos, ella sentía la furia bullir en su pecho, lo veía en su expresión.Evidentemente Popov había tenido que escapar antes de que llegaran, ambos buscaron en silencio hasta que la pelirroja encontró algo sospechoso.—Aquí —dijo ella de repente señalando un mapa impreso con marcas rojas—. Hay un túnel de escape secundario. Sale a dos kilómetros al norte, cerca del río. Si Popov huyó, tiene que estar ahí. No ha tenido tiempo de llegar muy lejos.Nikolai se inclinó sobre el mapa, su hombro rozó el de ella. El contacto fue b
—No está —confirmó ella con voz fría aunque por dentro sentía la misma rabia que Nikolai, revisó todas las cámaras asegurándose—. Popov no está aquí.Uno de sus hombres entró detrás de ella respirando agitadamente.—Todo el lugar está limpio, no hay rastro de él. Solo cadáveres de sus hombres.Anastasya se levantó de la furgoneta blindada con la espalda recta y el arma lista. Aunque todo confirmaba que no quedaba ningún hombre vivo de los contrarios, ella no soltó su arma.—Avtoritetsha, el lugar está limpio —informó Arkady por el auricular—. Puede entrar.—Bien, voy para allá.Bajó escoltada por cuatro de sus hombres, que se movían en formación perfecta a su alrededor.Nikolai la vio llegar desde el fondo del corredor y su expresión cambió al instante. Su mandíbula se tensó y un músculo saltó en su cuello. Caminó hacia ella con pasos largos y furiosos.—¿Qué demonios haces aquí abajo? —gruñó deteniéndose a solo un metro de distancia. Sus ojos azul grisáceo brillaban con irritación
—¿Estás lista? —preguntó Nikolai por el intercomunicador.—Siempre.Él se planteó como única respuesta y comenzó a trasladar a los hombres mientras que Anastasya comenzaba a narrarle los puntos débiles del lugar.Los hombres de Nikolai y Anastasya rodearon el complejo subterráneo de Popov, dos equipos, dos puntos de entrada, en un despliegue impecable, moviéndose como sombras armadas.—Frecuencias bloqueadas —susurró ella—. Tienes treinta segundos antes de que el sistema se reinicie.—Más que suficiente —respondió Nikolai a su lado, con la voz baja y controlada—. Zade, confirma posición.—Perímetro este asegurado —llegó la respuesta por el intercomunicador—. Nadie entra ni vende.Nikolai hizo una seña y sus hombres avanzaron.—Puntos de inserción alfa y beta cubiertos —la voz de Arkady resonó limpia a través del comunicador—. Exterior limpio. —Entramos —ordenó Nikolai.La puerta ocurrió con una explosión. Nikolai se dirigió a los hombres con una ferocidad fría, derribando las primer







