LOGINAnastasya dio un paso atrás apoyando la espalda contra la barandilla de hierro del muelle. El roce del metal frío, todo lo contrario al calor violento que comenzó a recorrerle el cuerpo ante la abrumadora presencia física del hombre. Trató de esconder la muñeca herida detrás de su cadera, manteniendo su mirada verde con una soberbia implacable.—Es solo un rasguño, Volkov. No seas dramático —replicó ella con esa arrogancia elegante que lo volvía loco, aunque su respiración se había acelerado de golpe—. Vuelve a tus negocios primitivos y déjame trabajar.—Me importa una mierda el trabajo ahora mismo, Krasávitsa.De repente Nikolai atrapó su brazo con una firmeza que no admitía réplicas, obligándola a exponer la herida ante la luz del muelle. Sus dedos calientes rodearon su piel con una delicadeza contradictoria, rozando el metal de la pulsera. Un gruñido furioso escapó de su pecho observando la herida con rabia brutal.—Nadie derrama tu sangre. Nadie —el sonido de su voz fue tranquila
—¿Cuántos quedan? —preguntó ella.—No estoy seguro pero hay dos en fuga hacia los contenedores. —¿Dónde está el intermediario?—Lo tienen mis hombres.Anastasya asintió.—Vamos.Lo alcanzaron en la zona de frío. De repente salió uno con con un cuchillo. Anastasya se lanzó hacia él, bloqueó el tajo con el antebrazo protegido, pero el tipo hizo un movimiento inesperado y le cortó el antebrazo aunque no fue profundo.Ella siseó pero no dio marcha atrás, le giró la muñeca hasta el crujido y le hundió la rodilla en la ingle antes de hacer que cayera inconsciente golpeándolo en la cabeza con la culata de su arma. Nikolai forcejeaba con el otro, había una rudeza natural en la forma en que Nikolai se movía, una fuerza física aplastante que combinaba a la perfección con la fría elegancia arrogante que poseía. Mientras ella ponía la precisión táctica, él ponía la fuerza. De repente le arrancó el arma y lo noqueó contra la puerta metálica.Tdo pareció quedarse en silencio y solo se escuchaba
El intermediario apenas había soltado el nombre cuando el muelle volvió a arder y como pensaron, no venía solo, en el muelle habían más hombres.Inmediatamente después, disparos desde dos ángulos nuevos, el techo de un almacén y la cubierta de un yate oscuro que no estaba ahí minutos antes.—¡Emboscada secundaria! —gritó Anastasya empujando al herido detrás de un contenedor—. ¡Osadchiy no confió solo en este idiota!-¿Plan? —respondió Nikolai ya cambiando de cargador.—Yo subo al almacén, tú mantén vivo al paquete y limpia el yate.—¿Y si prefiero seguirte?—Prefiero que obedezcas.—Mandona, me gusta.Anastasya salió rápidamente bajo una lluvia de balas. Nikolai cubrió su avance con fuego brutal, tirando de la chaqueta del intermediario para mantenerlo agachado.—Muévete o te arrastro sin pierna —le gruñó al hombre.—¡Van a matarnos a todos!—A ti tal vez, a ella no, a mí tampoco. Corre.Arriba, Anastasya escaló la escalera del almacén con el arma, el primer tirador del techo la vio d
Anastasya dejó la carpeta sobre la mesa y abrió una de las fotos. Un hombre con una cicatriz en la ceja, el posible contacto.—El intermediario llega en doce minutos, entrará por el muelle, suele venir con un solo escolta. Quiero información, no un cadáver... todavía.Nikolai se acercó mirando la foto por encima de su hombro, demasiado cerca otra vez.No preguntó de dónde había sacado la información porque no le importaba.—Conozco el rostro, movía piezas menores para los serbios hace un año. Cambió de "dueño".—Exacto y ahora aparece vinculado a la filtración de mi ubicación para joder a Zinoviy.—No es solo un mensajero.—No, evidentemente.Nikolai asintió despacio sin alejarse.—Tú guías, yo te cubro.Por un momento Anastasya giró la cabeza y lo miró de reojo arqueando una ceja.—Tú te quedas donde yo diga —avisó.Nikolai hizo un movimiento puramente masculino y atractivo. Se pasó el pulgar por su labio inferior como si estuviera armando el plan en su cabeza, su concentración era e
Anastasya llevaba casi una hora revisando fotografías, registros de vehículos y movimientos de hombres relacionados con Osadchiy cuando escuchó tres golpes secos en la puerta de su oficina.—Adelante —dijo sin alzar la mirada.La puerta se abrió y Arkady apareció en el umbral.—Avtoritetsha, encontramos algo.Anastasya alzó los ojos de inmediato.—Habla.—Uno de los vehículos utilizados por los hombres del club náutico de los que escapó, apareció en una cámara de tráfico a seis kilómetros del puerto. La matrícula estaba cubierta pero conseguimos identificar el modelo.Anastasya cerró la laptop.—¿Dónde está ahora?—En un almacén abandonado.Una sonrisa fría apareció en sus labios.—Entonces tenemos una dirección.Se puso de pie y tomó su abrigo.—Prepara a los hombres.Arkady dudó por un momento.—Hay algo más.Anastasya lo miró con los ojos entrecerrados.—¿Qué?—Alguien ya está allí.La pelirroja se tensó enseguida.—¿Quién?Arkady le mostró su teléfono.En la pantalla había una foto
La puerta se cerró detrás de Nikolai y Anastasya se quedó sentada en el borde de la cama varios segundos, mirando el espacio vacío donde él había estado. El botiquín seguía abierto sobre la alfombra. Las gasas usadas, el antiséptico, el calor de su mano en su rostro. Todo demasiado real. Se pasó el pulgar por el labio inferior, todavía sensible y apretó la mandíbula.—Imbécil... —murmuró.No estaba segura de si se refería a él o a ella misma.Se levantó, recogió el botiquín y lo devolvió al baño. Después caminó hasta el ventanal. Abajo estaba la camioneta negra de Nikolai que todavía no se había alejado. Las luces permanecían encendidas hasta que finalmente el auto arrancó y desapareció calle abajo.Solo entonces Anastasya dejó escapar el aire.El ataque del club náutico no había sido improvisado. Cuatro hombres no eran suficientes para matarla pero sí para mandar un mensaje. Y el mensaje no era solo para ella. Alguien sabía que estaba jodiendo a Zinoviy. Alguien había seguido







