Se connecterNicolás lo pensó un momento antes de responder:—Si es una niña, tampoco pasa nada. Solo que tú tendrás que esforzarte un poco más, porque en la familia Rojas todavía necesitamos un hijo varón y tendrás que seguir intentándolo, aunque, pensándolo bien, criar a una niña es mucho más sencillo.Recordó cómo habían crecido sus tres hermanas y habló como si aquello fuera lo más natural del mundo:—Tampoco puedes criarla a la ligera. Además de asegurarte de que estudie, tendrás que enseñarle a tener buen gusto y a saber arreglarse. También debería aprender música, pintura y otras actividades artísticas. No podemos criar a una niña sin preparación, pero tampoco puede ser demasiado dominante, porque después le costará encontrar pareja.Lo ideal sería que también aprendiera algo de administración de empresas, como Sonia, para que pueda ayudar a la compañía familiar y, cuando se case, también pueda ser un apoyo para su esposo. Y si logra casarse con un hombre de buena posición, mejor todavía. As
Noa regresó a casa con Nicolás.Apenas entró, Nicolás le dijo con frialdad:—De ahora en adelante, mantente alejada de Joaquín. ¿Acaso no te das cuenta de que todavía sigue detrás de ti?Noa sonrió con dulzura, lo abrazó por la cintura y le dio un beso en la mejilla.—Nicolás, ¿estás celoso?Él guardó silencio y la miró molesto.—No cambies de tema.Noa respiró el aroma familiar de su cuerpo y suspiró. Hacía mucho que no podía abrazarlo así.—Cuando estabas con Elisa, yo me sentía igual que tú. También estaba muy molesta, pero por ti me lo guardaba. Nicolás, yo puedo alejarme de Joaquín por ti, ¿tú también podrías dejar a Elisa por mí?Nicolás frunció el ceño.—¿Cómo puedes comparar lo tuyo con lo mío?Noa se quedó desconcertada.Nicolás soltó una risa burlona.—¿Ya lo olvidaste? En aquel entonces tú misma me dijiste que podías aceptar que yo tuviera sentimientos tanto por ti como por Elisa, además, hay cosas que yo puedo hacer y tú no, porque eres mujer. Una mujer debe serle fiel a su
Elisa asintió sin ganas de explicarle demasiado a su abuela.Después de una semana de reposo, Elisa fue al hospital para que le quitaran el yeso y se preparó para volver al trabajo.Aunque todavía caminaba con cierta dificultad, como todos los días iba al trabajo en auto, no le afectaba demasiado.Durante esos días en casa, escuchar a su abuela repetirle aquellas ideas anticuadas la hacía sentir que ya no podía respirar.Entendía que cada generación tenía sus propias limitaciones, pero aunque comprendía a su abuela, no podía estar de acuerdo con ella.Ese día, Elisa pensaba invitar a Marta a cenar después del trabajo, pero se enteró de que había salido de viaje por trabajo.Elisa le escribió: "La otra vez me dijiste que durante los próximos seis meses tendrías todos tus casos en Villa del Río. ¿Por qué de repente tienes que salir de viaje?"Marta respondió: "Quién sabe qué se le metió a mi jefe en la cabeza. Todo lo que me ha asignado es fuera de la ciudad. Ya no puedo seguir habland
Cuanto más lo pensaba, más intranquilo se sentía. Sonia insistió:—¿Te aseguraste de que todo quedara bien cubierto? No vayas a dejar ningún cabo suelto. Acabas de ser reconocido como uno de los jóvenes empresarios destacados de Villa del Río, nno puedes permitir que nada de esto salga a la luz.—Tranquila. Lo peor que puede hacer Elisa es darme de comer unas papas germinadas para desahogarse. No sería capaz de arruinarme la carrera de verdad. Ella me ama, lo sé.Sonia se quedó en silencio.Aunque se preocupaba mucho por su hermano, no podía evitar pensar que era demasiado confiado.¿De verdad no se daba cuenta de que Elisa quería dejarlo?Sin embargo, ese no era el punto.—Me voy a trabajar. Tú descansa.***En la villa, Elisa escuchaba a Doña Montiel quejarse de que Alicia no estaba haciendo lo correcto con su trabajo.Después de hablar durante un buen rato sin recibir respuesta, Doña Montiel se molestó.—¿Estás de mi lado o del de Alicia?Elisa sonrió con impotencia.—Abuela, en lo
A las diez de la noche, Elisa recibió un mensaje de Marta:"Ya hablé con el abogado que llevó el caso del hijo del proveedor. Es cierto que Nicolás intervino para ayudarlo, así que lo de la intoxicación alimentaria tiene todo que ver con él. Por ahora, el proveedor solo admite que fue un descuido suyo y no ha mencionado a Nicolás. Por lo que veo, Nicolás no va a verse involucrado en nada, además, descubrí que el repartidor que casi atropelló a Rebeca hoy también iba disfrazado. Nunca se registró en ninguna plataforma de entregas. Elisa, Nicolás da miedo. Es una persona terrible. Me preocupa mucho que sigas a su lado."Elisa apretó la palma de la mano. Sus ojos estaban llenos de rabia y odio.Nicolás terminó de trabajar en el estudio y se dirigía a la habitación cuando de pronto vio a Elisa ocupada en la cocina.Se acercó y la encontró mirando fijamente el horno. Con tono amable, le preguntó:—¿Por qué sigues despierta? Si tienes hambre, solo tenías que pedirle a la empleada que te prep
El guardaespaldas se acercó de inmediato y preguntó preocupado:—Señor Nicolás, ¿está bien?Nicolás asintió con la cabeza.—Estoy bien.El guardaespaldas preguntó:—¿Quiere que averigüe quién iba en esa motocicleta?—No hace falta. Los repartidores ya tienen bastante con lo suyo. No es necesario buscarles problemas.Al ver que Nicolás se había lastimado para protegerla, Rebeca se olvidó de lo ocurrido antes y preguntó preocupada:—Nicolás, ¿estás bien?Al escuchar que Rebeca volvía a llamarlo, la expresión de Nicolás se suavizó.—Estoy bien. Vamos, regresemos a casa.Rebeca asintió.Al llegar a casa, Nicolás le pidió a la empleada que trajera el botiquín para poder curarse la herida.Rebeca fue a buscar a Doña Montiel y a Elisa.—Abuela, Elisa, Nicolás se lastimó el brazo al protegerme.Al ver que la herida del brazo de Nicolás era bastante profunda, Doña Montiel se preocupó.—Nicolás, esto no está bien. Tienes que ir al hospital para que te pongan una inyección. Si se infecta, puede s







