Al final, vencida por la inercia del deseo y la fe ciega en sus palabras, asintió levemente con la cabeza y se dejó guiar por él, quien ya tiraba suavemente de su mano para conducirla de regreso al interior de la fastuosa mansión. Sin embargo, en cuanto cruzaron el umbral y se adentraron en el vestíbulo principal, la realidad los golpeó con fuerza, obligándolos a adoptar una postura sumamente discreta en su andar y en sus gestos, fingiendo con torpeza ante los asistentes ser únicamente un par de conocidos casuales y no dos cómplices a punto de consumar el fuego que les quemaba las entrañas.Ya dentro de los salones, el magnate se vio obligado a detenerse en repetidas ocasiones para atender las cortesías obligatorias de algún socio o conocido de negocios, mostrando una frustración contenida y una impaciencia apenas disimulada bajo su fachada de anfitrión perfecto. La joven, por su parte, intentó abrirse paso por el gentío por cuenta propia, sin apartar los ojos de su silueta, pero en un
Última actualización : 2022-02-22 Leer más