Los días se convirtieron en semanas, y las semanas en meses. Sofía se quedó en el pueblo, en una pequeña casa que Mariana (la anciana) le había ofrecido cerca del puerto. No vivía en el faro, pero venía a menudo. Traía bizcochos recién horneados, cuentos para Mariana y una sonrisa que, poco a poco, comenzaba a ser genuina.Nicolás seguía sin llamarla madre. Pero ya no la miraba con frialdad. Había algo en su mirada que se estaba transformando, algo que Valentina reconocía porque lo había visto en sí misma: el lento proceso de aprender a perdonar.Fue una tarde de verano, cuando el sol calentaba con fuerza y el mar parecía de cristal, que Mariana (la anciana) convocó a todos al faro. Había algo importante que decir, y quería hacerlo en el lugar donde todo había comenzado.Llegaron todos: Valentina, Nicolás, Elisa, Sofía, Isabel, Aurelio (en espíritu), los pescadores que los habían ayudado, y los pocos familiares que quedaban y habían decidido empezar de nuevo. Mariana (la anciana) los
Última actualización : 2026-07-11 Leer más