Alonso Corleone.Entramos al palacio, y los guardias nos saludaron con respeto, sin mirar a Maddison a la cara. Según el protocolo real, ningún guardia o guerrero podía mirar a la cara a las princesas ni a la reina.Claro, Hannah, con sus tiernos doce años, no lo entendía, y a menudo sabía que les hacía bromas a los guardias para que miraran sus boberías. Warren vivía ocultando sus travesuras y, bueno… los trillizos también. La consentían en todo lo que quisiera, por ser la menor, excepto la reina. Ella era implacable con sus cinco hijos.Llegamos al despacho de la reina, y Maddison tocó la puerta. Esperamos unos segundos, hasta que escuchamos:—Adelante.La abrí y dejé que Maddison entrara primero, tal como dictaba el protocolo. Las parejas de la reina debían ir detrás de ella, como forma de respeto y protección.—Vaya… hasta que el destino los alcanzó. ¡Ya era hora! Estoy cansada de tener que fingir que no sabía nada.Cerré la puerta y, desde donde estaba, podía sentir la molestia de
Dernière mise à jour : 2024-10-21 Read More