Chantal asintió, esperaba más, pero después de todo, a eso era a lo que habían venido. Dixon la llevó a su puesto y la ayudó a sentarse como todo un caballero. Él tomó su asiento, e inmediatamente dos chicos de traje negro se aparecieron con la humeante comida que expedía un delicioso aroma y una botella de vino tinto.—¡Oh, comida Italiana, mi preferida! —exclamó con asombro cuando le sirvieron su plato y la bebida—. ¿Cómo lo sabías? —preguntó alegre, mientras Dixon tragaba en seco.—No lo sabía —le dijo apartando su vista de ella—. Es decir, es lo más común y la mayoría de las personas gustan de esa comida.—Ah, tienes razón —sonrió inocentemente, mientras se disponía a comer los espaguetis que tenía frente a ella—. ¡Muero de hambre! —exclamó después de una rasilla.—Sí, yo también —puntualizó él, observándola con un brillo felino en sus ojos. Se llevó su copa a su boca, tomó un sorbo.—¡Está delicioso! —dijo, engullendo gustosa. Él se lamió los labios.—Sí que lo está —aún la mirab
Last Updated : 2024-06-13 Read more