—No vas a utilizar la muerte de esas mujeres para encerrarme en una habitación y decidir cuánto tiempo me queda de vida.Kara se soltó del brazo de Darius antes de que él pudiera sacarla de allí. La mano herida le escocía, pero el dolor le molestaba menos que la facilidad con la que todos hablaban de su sangre, de su hijo y de un ritual que podía cambiarles la vida sin preguntarle siquiera qué estaba dispuesta a arriesgar.Darius se volvió despacio.—Vas a descansar. Mañana hablaremos.—¿Mañana? Qué generoso. ¿También vas a elegir el nombre de nuestro hijo, decidir dónde viviremos y explicarme cuánto debo llorar cuando te mueras?La mandíbula de Darius se tensó.—Cuidado, Kara.—¿Con qué? ¿Con las palabras? Porque, por lo que veo, las amenazas siguen siendo tu método favorito para resolver cualquier conversación que no te gusta.Galen permanecía junto a la mesa, sin atreverse a intervenir. Kara agradeció que al menos tuviera la decencia de quedarse callado. Ya había escuchado suficien
Última actualización : 2026-10-13 Leer más