La sanadora terminó de examinar a Darius y pidió agua limpia y más vendas. Freya se quedó junto a la cama mientras Kara apartaba el paño ensangrentado que habían dejado sobre la mesa. —¿Qué necesitas? —preguntó Kara, volviéndose hacia la sanadora. —Que me dejéis trabajar. Está perdiendo demasiada sangre y necesito comprobar si las heridas internas han empeorado —respondió la mujer, preparando los utensilios sin apartar la vista de Darius. Kara retrocedió lo suficiente para darle espacio, pero no se alejó de la cama. Darius tenía los ojos cerrados y respiraba con dificultad. Cada pocos segundos, los músculos de su mandíbula se tensaban, como si estuviera soportando un dolor que se negaba a reconocer. Freya le apartó el cabello húmedo de la frente. —Darius, mírame —le pidió, inclinándose sobre él. Él abrió los ojos con esfuerzo. —Estoy aquí, madre —contestó, con la voz ronca. —Eso ya lo veo. Quiero saber si puedes respirar sin que te duela el pecho —replicó Freya, estudiándole e
Última actualización : 2026-10-17 Leer más