—Ja, ja... entonces te vas a llevar una decepción. Yo no quiero nada.Sentí que el corazón se me iba a salir.—¡Imposible!Hice una pausa y traté de calmarme. Con voz grave, dije:—Si pudiste escapar de la cárcel, seguro fue gracias a Jeison. Aunque tú no quieras nada, no creo que él te haya salvado sin una razón. Así que no trates de torturarme psicológicamente. Ya llamé a la policía. Además, Mateo ya sabe que tienes a los niños.Doña Godines se quedó quieta y me miró. Un momento después, salió rápido; seguro fue a intentar contactar otra vez a Mateo. Muy seria, le hablé a Camila:—Este lugar sigue siendo territorio de Mateo. A él no le cuesta nada encontrarte. Así que, si quieres negociar con los niños, más te vale decirlo ya. Si no, cuando él te encuentre, no vas a tener oportunidad de hablar conmigo. Y si no cumples con lo que quiere Jeison, él tampoco te va a dejar ir. Así que piénsalo bien, Camila.—¡Ja, ja, ja...!Después de que dije eso, Camila se volvió a reír como loca. Me m
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