NarradorDesde el borde del salón, Martina no les quitaba los ojos de encima.Clara y Leonardo, tomados de la mano, se deslizaban entre la multitud como si fueran inmunes al daño. Como si el mundo se hubiese detenido para contemplarlos, congelados en una burbuja de reconciliación tardía. Pobres. Creían haber ganado.Pero no sabían que acababan de entrar en el acto final.Martina se alisó el vestido con una calma medida, cada pliegue en su sitio, cada paso perfectamente calculado. El guion estaba en marcha. Si Leonardo bebía, Bruno haría su parte. Si Clara entraba en la habitación 412, el resto sería inevitable. El recuerdo, ese último golpe, correría por cuenta de ella.Entonces, el teléfono del doctor Leiva vibró. Martina lo vio inclinarse, leer el mensaje y apretar la mandíbula.Perfecto. Había mordido el anzuelo.Pero no fue el único. Clara también sintió su teléfono vibrar dentro del bolso. Lo sacó con suavidad, leyó el mensaje de reojo y entrecerró los ojos, casi imperceptiblement
Última actualización : 2025-05-04 Leer más