ClaraDormí mal y desperté sonriendo, lo cual me pareció una combinación sospechosa.La noche anterior había besado a mi exmarido en una calle de Madrid y después había vuelto sola a mi apartamento. No hubo una copa de más, ni una emergencia, ni un enemigo persiguiéndonos, ni el alivio posterior a una audiencia. Solo una decisión. Una de esas decisiones pequeñas que, por alguna razón, podían ser más peligrosas que cualquier escándalo: quería volver a verlo.A las nueve y cuarto, Leonardo me escribió.—¿Desayuno?Miré el mensaje durante demasiado tiempo.—Eso suena peligrosamente a tercera cita.—Ayer dijiste segunda.—No confíes en mi capacidad matemática después de un beso.—Entonces café. Neutral. Sin vino caro.Sonreí.Nos encontramos en una cafetería nueva, lejos del hospital y lejos del café de los domingos que había acumulado demasiados fantasmas. El lugar era pequeño, con mesas de madera clara, plantas colgando de las ventanas y una vitrina ridículamente optimista de pasteles.
Última actualización : 2026-08-17 Leer más