ClaraInvité a Leonardo a quedarse un viernes en que no había audiencia, presentación, citación ni noticia urgente.Lo hice a propósito.Quería que, si terminábamos en la cama, no pudiera atribuirlo a adrenalina, miedo o alivio. No quería despertarme preguntándome si habíamos usado el cuerpo para borrar algo.Cociné.Eso ya debía haberlo advertido de que la noche era importante.—¿Tú hiciste esto? —preguntó mirando el risotto.—No pongas esa cara.—Estoy emocionado.—Estás desconfiando.—Ambas cosas pueden coexistir.Cenamos en mi apartamento con música baja y una botella de vino que Leonardo, por una vez, había elegido dentro de un precio razonable. Hablamos de su junta, de mi nuevo proyecto editorial y de nada demasiado grande.La normalidad fue calentando algo entre nosotros.Después de recoger los platos, Leonardo se quedó frente a mí en la cocina.—Estás nerviosa —dijo.—Mucho.—¿Quieres decirme por qué?Lo miré.—Quiero que te quedes.Su respiración cambió.—Puedo quedarme a dor
Última actualización : 2026-08-19 Leer más