“Flávio”El teléfono de mi escritorio estaba sonando. Contesté y la secretaria me informó que una mujer quería hablar conmigo, pero no se identificó. Transfirió la llamada y, en cuanto contesté, oí la voz de Sabrina.—Flávio, te necesito... —Parecía estar llorando y parecía ansiosa, casi descontrolada.—¡Ay, Sabrina, vamos! ¿Vas a empezar de nuevo? Esta vez no funcionará. No me vuelvas a llamar. —Estaba a punto de colgar, pero me detuvo.—¡NO CUELGUES, FLÁVIO! —gritó—. Si no vienes, me mato, salto por la ventana.—¡Pues salta, Sabrina! —Colgué el teléfono; no iba a caer en ese chantaje.Enseguida recibí un mensaje en mi móvil. Una foto de Sabrina, despeinada, con el maquillaje corrido, sentada en el alféizar de la ventana, con los pies afuera y la mirada baja. Justo debajo de la foto estaba el mensaje: "Si no vienes, me voy. Estoy en el Savannah".¡Maldita sea! Quería ignorarlo, pero Sabrina ya había intentado suicidarse una vez, antes de casarnos. No podía ignorarlo; podría ser solo
Last Updated : 2026-09-10 Read more