Mónica no tocó el cepillo del inodoro. Se quedó quieta, agachada junto a la pared, abrazándose los brazos, conteniendo las lágrimas a fuerza de voluntad.Se consideraba una persona inteligente, pero ahora, por más que lo intentaba, no encontraba ninguna razón lógica para lo que ocurría.Lo que más deseaba en ese momento era volver atrás en el tiempo, regresar a cómo eran antes con Andrés, a esa buena vida.Mónica estaba profundamente arrepentida. ¿Para qué había sido tan caprichosa mencionando el divorcio?Dándole vueltas, solo podía concluir que el cambio en Andrés había empezado justo cuando ella habló de separarse.Media hora después, Andrés apareció puntual para inspeccionar.Cumplía su palabra.Al ver el cepillo del inodoro tirado en el suelo, Andrés entrecerró los ojos.—¿No escuchaste claro lo que dije antes?Mónica, que estaba absorta, levantó la cabeza de golpe. Se puso de pie rápidamente y, sin importarle el hormigueo en las piernas, agarró a Andrés.—Perdón, fue mi culpa. No
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