No hay anuncio. No hay trueno, ni presagio en las nubes, ni el temblor bajo la tierra que tantas veces imagino que precede su regreso. Es más sutil, más perverso, y sin embargo imposible de ignorar. La primera señal se presenta en las ausencias, silenciosas y agudas como cuchillas: Delph, uno de los centinelas del este, no aparece en la ronda del alba, y al principio creo que ha dormido de más, que la pereza o la fatiga lo han detenido, pero al caer la noche su lecho sigue intacto, sin huella de cuerpo ni de lucha, como si la tierra lo reclamara; luego es Vira, la joven que siempre me trae hierbas para los rituales, y después Eno, que jamás se aleja sin dejar un rastro. Todos desaparecen sin sonido, como si la niebla los tragara, y con cada ausencia el aire del santuario se vuelve más pesado, más húmedo, como si la misma sombra del regreso de Averis se filtrara entre las piedras y las llamas de las antorchas.La segunda señal llega con susurros que se arrastran por los corredores, voc
Last Updated : 2025-08-19 Read more