Mientras la preparaban, Kayla sentía que estaba como en un sueño, más bien, una pesadilla.Aterrorizada por su bebé, por la operación, por todo.Se sentía impotente, inútil, él era tan chiquito e indefenso. Recordó la última ecografía, cuando descubrieron que era un niño. La alegría que sintió y que no quiso demostrarle a Niko, porque intuyó que él quería un niño, un varón, un sucesor.Y, claro, tenía razón. Lo vio en su cara exultante y sintió bronca. Le había dado su primera vez, su amor y también le daba un hijo. Y si ella moría, el pequeño bebé quedaría con él y ella no quería eso.Quería que su madre sobreviviera, que el pequeño conociera a sus abuelos. «Oh, por Dios, no quiero morir», pensó con un sollozo y una enfermera la abrazó sin decirle nada.En ese momento las palabras sobraban y Kayla agradeció su silencio, creyó que no toleraría ningún tipo de palabra de consuelo almibarada, en ese amargo momento.—Mi padre, ¿llegó? —le preguntó a la mujer, soltándola y secándose las l
Last Updated : 2025-09-04 Read more