Al final, era la clásica valentía de quien no tiene nada que perder, Patricia no pudo evitar sentir un poco de admiración.Don Díaz observó a Camila, pareciendo también un tanto sorprendido. Su nieta, que en apariencia era dócil, obediente y prudente, en el fondo poseía el mismo carácter indomable que su padre.En el pasado, cuando Ricardo tuvo sus diferencias con él, también se volvió en su contra en un instante, sin ceder ni un milímetro. En aquel entonces, él también era más joven. Un hombre que jamás había dado su brazo a torcer en toda su vida, naturalmente no se rebajaría ante sus hijos. Ese distanciamiento terminó siendo definitivo.Ricardo era su hijo favorito porque era el más obediente, pero al mismo tiempo, fue el hijo que más lo lastimó, precisamente por ser igual de implacable. Pensándolo bien ahora, tal vez Ricardo nunca fue ese hijo obediente dispuesto a someterse a los demás. Ricardo se parecía a él, no solo era el más parecido físicamente, sino también en personalida
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