—No tiene nada que ver conmigo. Somos compañeros de trabajo, y de ahora en adelante cada quien por su lado.—¿Y si yo no quiero eso?Laia parpadeó un momento ante las palabras de Andrés, y luego soltó una carcajada fría.—Ahora Corporación Díaz no la maneja Patricia, prueba a ver qué pasa.—Vaya, sigues odiándome igual.Que no respondiera era ya una respuesta, pero él se negaba a dejarlo estar.Andrés suspiró.—Hay algo que necesito aclararte.—No hace falta, come.—Antes me pediste pruebas, ¿no? Las pruebas están en ese cajón. Las mandé buscar a la escuela de Lola.Andrés señaló con la cabeza para que Laia fuera a verlas.Laia lo miró unos segundos, y aunque no le apetecía nada, abrió el cajón.Dentro había varias cartas. También registros de transferencias de cuentas a nombre de Andrés, y comprobantes de ayuda económica.Tiempo atrás, cuando Andrés estaba promocionando un proyecto de Ricardo recorriendo distintas universidades, conoció a Lola, que en ese entonces era reportera del pe
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