Óscar asintió, pero se quedó ahí parado.—Ya está, puedes irte —dijo Camila al rato, levantando la vista hacia él.Óscar parecía querer decir algo, pero no se atrevía.—¿Qué pasa?—Nada.Óscar negó con la cabeza y al final se fue sin decir nada.En cuanto Óscar se marchó, Laia se acercó para interrumpirla.—Llevas mucho rato trabajando. Deberías descansar un poco. Hice unos postres, ven a probarlos.Camila quiso negarse, todavía le quedaban muchos documentos por revisar.Pero ante la insistencia de Laia, terminó levantándose y yendo al comedor.Al salir de la habitación, vio que Laia y la señora habían redecorado el lugar.Todo estaba renovado. El sofá lleno de cojines de colores, flores frescas en la mesa y por todos lados.A Camila le gustaban los postres. Laia había hecho dos tipos de pastel, muy bien presentados.—Está bueno.Camila probó un bocado y sonrió.Laia se mostró encantada.—Me alegra que te guste. Es la primera vez que hago uno, la señora me enseñó.—Qué talento tienes.
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