Mientras los dos conversaban en la sala de descanso, Andrés apareció de repente.Era como un sabueso siguiendo el rastro, nunca faltaba cuando ocurría algo importante.Al verlo, Laia y Leonardo se callaron de inmediato.—Vaya, ¿no es este el hijo de la familia Díaz? ¿De qué hablan?Andrés soltó un comentario sarcástico y el rostro de Leonardo se oscureció al instante.Laia quiso hablar, pero Andrés añadió enseguida:—Ah, disculpa, ya me olvidé de que ahora no se le puede llamar así. Ya te echaron de la familia.—Señor Andrés, ¿no está siendo demasiado cruel?Leonardo no tenía ganas de pelearse, pero Laia se indignó más que él.Andrés soltó una risa burlona.—Laia, estoy hablando con Leonardo, ¿por qué te enojas tanto? Él se casó con Valentina, ¿o es que acaso tú estás enamorada de él?—Señor Andrés, no diga tonterías. Solo creo que burlarse de los demás así no está a la altura de su posición.Laia tragó saliva y lanzó una mirada fulminante a Andrés.Cada vez que estaba a punto de aguan
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