Mientras Alessandra salía de la mansión Lombardi para regresar al hotel, dejando todo en una aparente y frágil calma, el aire en Calabria seguía cargado de la estática que dejan las verdades a medio decir. En el jardín de la mansión Rossi, Salvatore dejaba a Francesco sumido en una reflexión amarga, rodeado por el humo de un cigarro que parecía no tener fin.Salvatore entró en su habitación con el cuerpo molido por la batalla y el espíritu cínico de siempre. Al dejar las llaves sobre la mesa, su celular vibró con una insistencia que conocía bien. Al ver en la pantalla el nombre de Nick Walton, supo de inmediato que una oleada de reclamos y furia se aproximaba. Desbloqueó el celular y, tratando de minimizar el impacto con su habitual ironía, contestó:—Cariño, ¿cómo estás? ¿Qué tal tu viaje y la princesa? —soltó, recostándose en el respaldo de la cama.La voz al otro lado respondió con una vibración de trueno contenido.—Vete al diablo, Salvatore Lombardi. Deja tus juegos y tu cinismo
Última atualização : 2026-04-25 Ler mais