La villa en las afueras de Messina, oculta tras una cortina de pinos y muros de piedra volcánica, guardaba un silencio sepulcral que resultaba antinatural. En el salón principal, el aire era denso, saturado por el olor a tabaco caro y el aroma dulzón de un licor de cerezas que Rebeca había estado bebiendo desde la madrugada. La luz del sol golpeaba los ventanales, pero ella mantenía las pesadas cortinas de terciopelo apenas entreabiertas, como si la claridad fuera un enemigo que no estaba dispuesta a enfrentar.Rebeca estaba de pie, rígida como una estatua de sal, con la mirada perdida en las sombras de la habitación. No había música, no había voces, pero en el interior de su cráneo, el silencio era inexistente.—"Rebeca, espero que estés escuchando..."La voz de Salvatore Lombardi regresaba a ella una y otra vez, con una nitidez aterradora. No era el sonido metálico de la radio lo que escuchaba, sino la vibración fría y absoluta de su sentencia. Cerró los ojos con fuerza, pero el eco
Última atualização : 2026-05-07 Ler mais